Opinión

Se los dije

EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

Hace varios meses recibí atentos mensajes y otros menos cordiales por un artículo en el que comenté que México estaba cerca de la recesión económica.

Hubo quien coincidió con un servidor y me comentó que en sus finanzas ya resentía los efectos de una economía en declive; otros me tildaron prácticamente de loco y pesimista, crítico insano, por manifestar, en números, lo que venía en puerta.

Apenas hace unos días, la Cámara Nacional de Comercio, delegación Pachuca, declaró que en lo que va del año, ya han cerrado sus comercios y pequeñas empresas, el 7% de sus afiliados.

El Secretario de Hacienda y Crédito Público alertó que, bajo los esquemas internacionales, se preveía un riesgo serio de una recesión de carácter global, de la que no se puede sustraer México.

El Banco Mundial, bajó la expectativa de crecimiento para nuestro bello país, por tercera ocasión en el año, del 1.6% al 0.6%, y algunos especialistas comentan que quizá la cifra no rebase el 0.3%.

No se trata de ser alarmista ni negativo, sino de ser realista y en lugar de condolerse de la situación, ponernos las pilas y realizar acciones inmediatas que impacten a corto y mediano plazo la economía mexicana.

La buena noticia, dentro del panorama poco alentador, es que la inflación ha sido relativamente controlada y en teoría, esto permitiría el no encarecimiento de los productos básicos.

La mala, es que si la tendencia continúa, y las empresas productoras cierran plazas de trabajo, bajan la producción o la mudan de país, entonces habrán menos productos, mayor demanda y por lo tanto un mayor precio.

Fórmulas mágicas no existen y si bien es cierto que en mucho dependemos de las decisiones que se tomen a nivel macro económico, como lo es la reactivación de la economía con el gasto público, la facilidad de inversión con ventanillas únicas de trámites, como hoy se hace en Hidalgo; también lo es el que debemos tomar nuestras previsiones a nivel economía familiar.

Invertir un poco en el mantenimiento de casa, revisar tuberías de gas, agua, drenaje, conductos eléctricos, mantener el automóvil con la afinación del motor, entre otros simples detalles, puede evitar el dispendio de recursos, pero además un ahorro a mediano plazo.

De igual manera utilizar menos el auto, eliminar gastos de consumo superfluo, y como dicen en casa, darse un lujo de vez en cuando pero no de manera periódica, puede adelgazar el gasto familiar, lo que debe conllevar a un ahorro para usar el dinero en tiempos, que puedan venir difíciles para las finanzas personales.

Esperemos que, no sólo nuestro gobierno federal, sino las economías con las que guardamos relación directa, tomen las mejores decisiones para reactivar el flujo de capitales, mientras tanto y en casa, cada uno hagamos nuestra labor, pues el cierre de empresas y negocios, conlleva desempleo y problemas sociales a gran escala.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

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