Opinión

A veces soy luz y a veces oscuridad

SEMILLAS ESTELARES 

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Por: Antonio Alcaraz

“Así como en el Ying y el Yang, la luz contiene a la oscuridad y viceversa. Tu luz contiene un punto de oscuridad. Tu oscuridad contiene un punto de luz”.

Kai Luz de Sirio. 

Es precisamente ese punto de oscuridad que hay en nosotros el que nos permite tener un sinfín de experiencias, al apartarnos de nuestra esencia, LA LUZ, para que con libre albedrio y de una y mil formas volvamos a ella. 

Ese es el objetivo, una maestría que como espíritus hacemos al encarnar en Gaia, el planeta Tierra (conocido galácticamente como “el contenedor de contenedores”), que nos permite tener experiencias en la tercera dimensión.

Cada quien troquela su camino y, aunque hay experiencias colectivas que compartimos, al final cada una de las almas elige los procesos, aliados y circunstancias necesarias por el cual retornar a la luz.

De manera personal, el proceso para hacerme consciente de mi propia luz e iluminación de mi oscuridad ha sucedido paso a paso, lleno de sorpresas, frustraciones, alegrías y tristezas. Creo que todas han valido el esfuerzo. Hoy sigo en ese proceso.

Creo que en ese camino, la propia oscuridad puede hacernos creer que por elegir ser conscientes ya se está iluminado y despierto, cuando en realidad, se empuja un reto a superar, que es la soberbia espiritual y presunción. 

SOMOS SERES MARAVILLOSOS 


Aunque vivimos momentos difíciles en los que las circunstancias inmediatas de la vida se vuelven crudas y desafiantes, también, son los momentos necesarios que nos permiten iluminar esas oscuridades de nuestro ser.   

La maestría, alquimia o ascensión dimensional que muchos buscan se puede alcanzar en este plano terrenal cuando nos observamos, comprendemos y reconocemos cada aspecto de uno mismo, como ocurre con algún oficio o actividad.

Por ejemplo, “un músico no se convierte en experto sin practicar o pidiendo a sus maestros que toquen los instrumentos por él; un auto no se conduce sólo o, tampoco, se aprende a conducir si se pide a alguien que lo haga por ti”.

Muchas personas entregan su poder o esperan a que un santo, una virgen, una religión, maestros, filosofías, canalizadores, chamanes o gurús los dirijan y les ayuden a generar un cambio personal. 

Esto es seguir posponiendo su propia evolución evitando echar una mirada en su interior y hacerse responsables de su propio camino (en otra columna, abundaré un poco más de este tema).

Sin embargo, es importante escucharse los unos a los otros y compartir puntos de vista pues, todo es necesario y válido. Pero, seguir a ciegas jamás llevará al despertar y a la evolución. 

“Un mensaje como este, tiene el propósito de ayudar a crear entendimiento, llevándolo al corazón en resonancia”, pues, “hoy los maestros somos nosotros, cada quien de su experiencia de vida”.   

Las llaves que conducen a la maestría son la humildad, la gratitud, el amor y la compasión. Veamos con esos ojos nuestra realidad, al mundo, a los semejantes, políticos y gobernantes, este es un camino, de tantos, a la iluminación. 

Sigamos redescubriéndonos en la oscuridad. Por cierto, el título de esta columna lo saqué de esta hermosa canción llamada “Todo es perfecto” de Jacqueline Fuentes. Ahora les dejo el link:

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