Opinión

Sin Rumbo

EL DERECHO DE GIL BORJA

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Por: Arturo Gil Borja

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Sé esa persona que el prójimo necesita”

@roroechavez

En el año 165 después de Cristo, el mundo occidental de aquél entonces, sufrió una terrible pandemia conocida como la “Peste Antonina”, en la que murieron alrededor de 18 millones de personas.

En ese tiempo, el mundo era gobernado por el Imperio Romano y su emperador era Marco Aurelio, quien sin medios de comunicación como los de ahora, sin medicinas ni centros hospitalarios con respiradores, medicamentos y energía eléctrica, tuvo que afrontar el reto de apoyar a su pueblo y tomar decisiones para evitar más muertes de las que ya se habían vivido.

Las muertes no fueron la única desgracia, pues acompañando a esta, vino la hambruna y el quiebre económico del comercio; por ello, lo primero que hizo, fue rodearse de expertos a quienes escuchó y con base en sus consejos tomó las mejores decisiones; vendió propiedades del gobierno e inclusive de su familia, para reactivar la economía, pagando no sólo las deudas del gobierno, sino de la misma gente.

Habló de frente al pueblo, sin mentiras, ni contradicciones, actuando con un gran equipo y pasando a la historia como uno de los mejores emperadores.

En Asia y Europa, hace más de 3 meses, inició la pandemia del CONAVID 19, de lo que fuimos testigos el mundo entero; lo mismo infectó a pobres que ricos, y gracias a los medios de comunicación y redes sociales, México tuvo dos meses para preparar a su pueblo y prevenir, mediante acciones efectivas, lo que podría ser un contagio masivo, sin la infraestructura hospitalaria ni la economía estable para afrontar el gran reto.

Al principio, el Presidente Andrés Manuel, lo cual aplaudo, intentó dar certidumbre al pueblo, toda vez que, en suma a la pandemia, la guerra por el petróleo entre árabes y rusos, y el cierre temporal de empresas chinas, trajeron consigo una catástrofe económica global.

A tiempo para hacer algo, reaccionar en la economía interna, se dedicó a hacer chistes simplones y de mal gusto, como manifestar que él se protegía con estampas y escapularios, lo que trajo los ojos del mundo entero, tachándonos de idiotas e ignorantes.

La crisis ya estaba en camino y en escasos 31 días de ser detectado el primer contagio, ya habíamos sumado más enfermos en el primer mes, que países como Estados Unidos, China, España, Irán y Francia, solo por debajo de Italia.

La mayoría de los gobernadores de los estados, se quedaron impávidos, esperando las instrucciones y coordinación que haría el gobierno federal a través de la Secretaría de Salud, cuyo titular Jorge Alcocer, nunca dio la cara, apareciendo en su lugar, un médico, de principio con una apariencia de seriedad y responsabilidad de altura, Hugo López – Gattel, para culminar justificando a su jefe, el Presidente, de manera burda y simplista.

El país, ya estaba de cabeza, pues no apareció el líder que se requería para paliar los efectos físicos y económicos de la enfermedad; sin una estrategia real y como siempre, creyendo que, con un discurso, la problemática se resolvería.

Gobernadores como el de Hidalgo, Baja California y Jalisco, ganaron la confianza de su gente, con acciones reales y enfrentando, a su particular manera, la problemática.

Llamó mucho la atención que el primero en presentar un paquete completo y real de apoyo a enfermos, empresas y a personas sin un sueldo fijo, fue el Gobernador Omar Fayad Meneses; sin embargo, las medidas solo servirían un poco, pues sus facultades y capacidad económica estatal, no tiene un impacto nacional.   

El gobierno federal ya anunció medidas, algunas de ellas totalmente ineficaces y otras violatorias de los derechos de las personas, pero peor aún, aniquiladoras de la economía nacional.

Así, se dijo que el apoyo social a adultos mayores se adelantaría un mes, al menos en Hidalgo esto no ha sucedido y en el Estado de México, el día viernes, hicieron esperar por horas, bajo el sol, a las personas de tercera edad, sin cuidados para evitar un contagio… Sin “Susana Distancia”.

El apoyo a los mal llamados ninis, se incrementaría, no en el monto, sino en la base, además de otorgar muchos créditos a micro empresas, sin decir los mecanismos de asignación ni los tiempos; al día de hoy no se ha entregado apoyo alguno.

El peor anuncio vino en el sentido de pretender obligar a todo aquél que tenga a una persona bajo su dirección, a pagar por un mes el sueldo del empleado, medida que la ley contempla a un salario mínimo vigente, en casos de fuerza mayor (Ley Federal del Trabajo), manifestando que “procederán con toda la fuerza de la ley” en contra de quien no pague los sueldos al valor comercial de estos.

El discurso oficial fue que son tiempos de solidaridad… Pero el gobierno federal, a través del Presidente, manifestó que se continuarán cobrando los impuestos puntualmente, aunque las empresas no produzcan ni vendan.

Medida que, en caso de ejecutarse, aun y siendo ilegal, va a obligar a miles de empresarios y emprendedores, a cerrar sus centros de trabajo y se perderán miles de millones de pesos y un sinnúmero de empleos.

Empresarios de distintas organizaciones, a la que no fue invitado COPARMEX, manifestaron, en la voz del presidente de CONCAMÍN, Francisco Cervantes, su compromiso de “aguantar los empleos hasta donde puedan”, pero urge una respuesta efectiva y no política al problema.

En marzo, España perdió 900,000 empleos y Estados Unidos, más de 700,000; en estos países, ya se ha anunciado un seguro de desempleo, mientras que, en Japón, se entregarán $2,500 dólares por familia afectada por el CONAVID 19 (alrededor de $61,000 pesos mexicanos).

El Presidente no dio respuesta a los empresarios, comentó que haría un planteamiento al día siguiente (viernes 3 de abril); ese día lo único que anunció, es que devolvería los tiempos fiscales a radio y televisión (curiosamente quienes se encargan de dar las noticias y generar una imagen de las personas e instituciones a su público), comprometiéndose que el domingo (hoy), dará a conocer un plan estratégico para evitar mayores daños económicos.

¿Qué hay que hacer? Al igual que lo hizo Marco Aurelio, urge además de un equipo con gente capaz, conocimiento y sentido común para tomar las mejores decisiones, hablar con la verdad absoluta y evitar maquillar o justificar cifras, pues darles dinero o más dinero a quien no es productivo, no es una inversión, ni reactiva la economía, sino solo un gasto sin generación de riqueza.

Sin pretender ahondar en todos los puntos, de manera enunciativa más no limitativa, cito algunas acciones que se deben implementar de manera urgente, por lo que, entre otras, tendrá que ser el reducir y hasta condonar impuestos como el de la renta, a la nómina y al valor agregado, cuotas al IMSS y al INFONAVIT, a quien apoye pagando los sueldos; eliminar o disminuir el impuesto a las gasolinas para productores del campo y las cadenas pequeñas y grandes, de distribución de bienes de consumo, pues corremos el peligro del desabasto de alimentos.

En lugar de regalar el dinero a los mismos de siempre, crear un seguro de desempleo para quienes se contagien o pierdan sus empleos por el cierre de su fuente de ingresos; en materia turística, eliminar impuestos a hospedaje, al menos por el tiempo que dure la contingencia.

Iniciar de inmediato con obra pública repartida en todo el país, en lugar de construir solo tres grandes obras (aeropuerto, refinería y tren maya), en donde se liciten, en formato abreviado, las mismas, para que se repartan en distintos proveedores y no queden la mayoría en pocas manos.

Reducir, por este año, el presupuesto de los partidos políticos en un 70%, lo que dará aproximadamente $7,000 millones de pesos, que se pueden ocupar para comprar paquetes alimenticios, establecer comedores comunitarios y proveer de insumos de canasta básica a quienes viven al día.

De no tomar estas medidas, entre otras, la economía quebrará y la inseguridad crecerá, pues este es el gobierno que más sangre ha visto derramada en su administración; tan sólo en marzo pasado, la cifra de homicidios dolosos fue de 2,585 y los feminicidios, en lugar de bajar, reportan un promedio diario de 10.

La popularidad del Presidente va en picada, jamás nadie imaginó que tan rápido caería, de lo cual dan constancia Reforma y Arias Consultores, quienes coinciden en que solo el 36.9% de la población, apoya las decisiones del Presidente en esta contingencia, cuando al inicio de su administración, su popularidad era del 80%.

México pasó rápidamente del voto de castigo, a ser castigado por su voto”-

Anónimo.

Por hoy me despido, esperando tus comentarios.

Hasta la próxima.

ACLARACIÓN  
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.

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