Opinión

Testigos de la historia

EL DERECHO DE GIL BORJA 

Avatar del

Por: Gil Borja

Cuando veo a mi madre, con sus 85 años a cuestas, hago cuentas e imagino todo lo que vivió, destacando una guerra mundial, la guerra de Corea, Vietnam, las disputas en el medio oriente, el avance de la ciencia, el nacimiento del internet, etcétera.
 
Cuando veo a los de nuestra generación, recuerdo que nacimos en crisis y pareciera que en México, éstas no se acaban, sin embargo vimos a un partido hegemónico perder por vez primera y a otros alzarse con la victoria.
 
Lo que jamás habíamos visto, ninguna generación, ni del siglo pasado, ni de éste, era que la educación y la salud, que inclusive hoy en día son considerados como derechos humanos irreductibles por organismos nacionales e internacionales, sufrieran un deterioro y la disminución de la inversión, como en los últimos 6 meses.
 
A pesar de que tengo, como quizá muchos mexicanos, mis convicciones políticas, siempre he sido partidario de la alternancia en el poder, pues ésta, al menos en teoría, obliga a quien gobierna, a hacer mejor las cosas para continuar detentando los cargos más importantes en el país.
 
Ahora somos testigos de varios fenómenos, con base a decisiones de políticas públicas, que al día de hoy no vemos tengan consecuencias positivas y que tendremos que esperar aún más tiempo para ver su efectividad.
 
En el inter, somos espectadores de grandes escándalos que desafortunadamente enlodan la educación pública en todos sus niveles, pues en el nivel básico los intereses sindicales parecen han dominado al sector, mientras que a nivel superior, los escándalos de corrupción y lavado de dinero parecieran ser la moda.
 
Independiente a estos escándalos, la realidad es que país que no le apuesta a la calidad y a la excelencia académica, está condenado a perder competitividad, sin que importe si se logró la cobertura universal.
 
Para quienes ofrecen empleos, no les interesa que todos tengan un título, sino que quien lo tenga, venga respaldado por los conocimientos para ejercerlo, quienes hemos vivido en la docencia los últimos 20 años, nos importan ambos aspectos, mismos que no pueden separarse.
 
Hemos sido mudos observadores de los cambios sexenales, pero la juventud de ahora se niega a seguir nuestro ejemplo; apenas hace unos días y en un hecho inédito, cientos de estudiantes de más de 17 instituciones de educación superior, acompañados de catedráticos e investigadores connotados, asistieron a la Cámara de Diputados Estatal.
Contrario a lo que pudiera pensarse, fueron extremadamente respetuosos, pero con una conciencia social envidiable; se entrevistaron con diputados a quienes reprocharon la falta de apoyo e interés en sus instituciones, pues la legislatura actual dotó de casi 300 millones de pesos a una sola Universidad, dejando al resto en el desamparo.
 
Sumado a lo anterior, la federación redujo becas en dos terceras partes (e inclusive en algunos casos más) a alumnos de distintas casas de estudio, pero dotando de dinero a quien ni estudia ni trabaja, poniendo en riesgo la educación de quien se esfuerza y se sacrifica por ser mejor cada día.
 
Unidos y ante la falta de respuesta de sus legisladores, acudieron a su gobernador, a quien con argumentos convencieron para hacer el máximo esfuerzo y apoyarles, el resultado fue el compromiso para recibir becas y las instituciones una compensación que ayude a su subsistencia.
 
El reto para los legisladores será ahora, para el presupuesto del 2020, pues encontraron a una juventud consciente y preocupada por su futuro y que ahora más que nunca, estarán atentos para evitar que los legisladores repartan el dinero bajo intereses de grupo y no de la gente… Algo nunca antes visto.
 
Por hoy me despido, esperando tus comentarios.
 
Hasta la próxima.

En esta nota:
  • EL DERECHO DE GIL BORJA

Comentarios