Opinión

Tiempo de reflexión

INSUMISAS

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Por: Michelle Ortiz

Durante estas semanas miles de trabajos se han visto en la necesidad de parar sus actividades ante la pandemia de Covid-19 que amenaza a todo el mundo. Si eres de los afortunados que pueden tomar cuarentena y quedarse en casa aprovecha el tiempo para reflexionar y enfocar tus acciones a entender la lucha feminista.

Comencemos con los conceptos

El feminismo es la linterna que muestra las sombras de todas las grandes ideas gestadas y desarrolladas sin las mujeres
y en ocasiones a costa de ellas: democracia, desarrollo económico, bienestar, justicia, familia, religión...

Las feministas empuñamos esa linterna con orgullo por ser la herencia de millones de mujeres que partiendo de la sumisión forzada y mientras eran atacadas, ridiculizadas y vilipendiadas, supieron construir una cultura, una ética y una ideología nuevas y revolucionarias para enriquecer y democratizar el mundo.

La llevamos con orgullo porque su luz es la justicia que ilumina las habitaciones oscurecidas por la intolerancia, los
prejuicios y los abusos. La llevamos con orgullo porque su luz nos da la libertad y la dignidad que hace ya demasiado tiempo nos robaron en detrimento de un mundo que sin nosotras no puede considerarse humano.

Hace ya mucho tiempo se nos enseñó que este mundo no esta diseñado para que las mujeres podamos vivir plenamente, los roles se establecieron de tal manera en que la mujer funcionará como una extensión del hombre para cumplir con las necesidades que ellos no podían cubrir, nada más alejado de nuestro verdadero propósito. Vivir plenas, felices, enteras, unidas, gozosas de experimentar, tocar, sentir y amar. 

Como lo afirma Nuria Valera en su libro 'Feminismo para principiantes' Antes del nacimiento del feminismo, las mujeres ya habían denunciado la situación en la que vivían por ser mujeres y las carencias que tenían que soportar. Esas quejas y denuncias no se consideran feministas puesto que no cuestionaban el origen de esa subordinación femenina. Tampoco se había articulado siquiera un pensamiento destinado a recuperar los derechos
arrebatados a las mujeres.

A partir del Renacimiento, que es cuando se transmite el ideal del «hombre renacentista» —que lejos de ser un ideal humano, sólo se trataba de un ideal masculino—, se abre un debate sobre la naturaleza y los deberes de los sexos. Un
precedente importante es la obra de Christine de Pizan La ciudad de las damas, escrita en 1405.  

Así, el nacimiento del feminismo fue inevitable porque hubiese sido un milagro que ante el desarrollo de las nuevas
aseveraciones políticas —todos los ciudadanos nacen libres e iguales ante la ley— y el comienzo de la incipiente democracia, las mujeres no se hubiesen preguntado por qué ellas eran excluidas de la ciudadanía y de todo lo que ésta significaba, desde el derecho a recibir educación hasta el derecho a la propiedad. Porque las mujeres no eran simples espectadoras como pudiéramos imaginar tras la lectura de los libros de historia. El feminismo ya nació siendo teoría y práctica.

Te espero la siguiente semana, para que juntos vayamos conociendo la historia de feminismo, sus orígenes, causas, luchas, olas y revoluciones. Gracias por leer.

ACLARACIÓN 
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.

Y tú, ¿qué opinas?