Opinión

Todo por su nombre

El retrato de la barbarie

Por:

Diseño: Grupo AM

Diseño: Grupo AM

Un hombre desnudo que sangra en medio de gente vociferante en demanda de justicia, fue la imagen que se prolongó por más de ocho horas en los medios de información. Esa era la noticia del momento, esa era la cara que mostró Hidalgo al mundo durante casi todo el viernes pasado.

El estado de derecho, el respeto a los derechos humanos, el nuevo sistema policial, los largos discursos en contra de la delincuencia, fueron tópicos que sobraron frente a estos lastimosos hechos, de los cuales ningún funcionario estatal ha querido hablar públicamente.

A nivel municipal, emitieron un boletín informativo escrito por el pelotón chiflado, que tuvo que ser bajado de las cuentas oficiales del Ayuntamiento ante el enojo social que causó.

Dentro del presupuesto del 2018, hay un rubro denominado: “Hidalgo seguro, con justicia y en paz” que habrá de ejercer la pírrica cantidad de 2 mil 869 millones de pesos. Y que por simple lógica, mucho tiene que ver con este tipo de situaciones que a fuerza de repetirlos se ha vuelto costumbre al menos en el Valle del Mezquital.

Y estos excesos que luego cuestan vidas, caen en el barranco de la ignominia de donde nadie quiere sacer a responsables y culpables. 

El 2017 inició con una revuelta social en donde hubo dos muertes, las cuales no se han esclarecido y la Procuraduría General de Justicia ha omitido el avance de las investigaciones. Aquí había señalamientos sobre un policía federal de caminos como responsable de al menos una de esas muertes.

Sin embargo, también han existido linchamientos públicos con videos y fotografías de quienes han provocado la muerte y tampoco se ha sabido de la aplicación de la justicia.

Con tantos recursos destinados para alcanzar ese Hidalgo seguro, con justicia y con paz, valdría la pena darle un pellizco y aderezar una campaña contundente sobre gobernabilidad.

Debemos sanear la vida pública. Los funcionarios públicos deben cumplir su tarea de informar sobre los derechos y obligaciones que tiene cualquier ciudadano. 

Se debe recuperar el principio de gobernabilidad y de respeto a las autoridades, incluyendo a los socavados policías, que son quienes dan la cara en estos hechos y que son los que menos ganan.

Debe ser muy claro el mensaje de que se convierte en delincuente todo aquel que haga daño a otro, bajo el supuesto de hacer justicia. Que todos tenemos garantías y derechos que el Estado debe proteger y hacer valer en todo momento.

Las políticas de comunicación social deben operar de manera efectiva para evitar que un desequilibrado emita boletines que sólo sirven para azuzar a la gente y causar más enojo.

Resulta intolerable que mediante un comunicado, en este caso del ayuntamiento de Ixmiquilpan se diga que se evitó un linchamiento, cuando vimos en videos la golpiza y posterior tortura pública a que fueron sometidos dos sujetos, que si culpables o no, de ninguna manera se justifica un atentado de esa naturaleza.

Como tampoco es aceptable el ver como la policía estatal entrega al detenido a cambio de la libertad de sus compañeros.

Total que son muchas las tareas pendientes que deben comenzar a funcionar en el Valle del Mezquital, zona en donde hasta la fecha la Policía Federal de Caminos no hace su tarea de vigilar, porque están amenazados por los vecinos.

Es momento de recobrar la gobernabilidad en esa zona y no buscar justificantes que de nada sirven ante tantas evidencias.

Nimiedades: Ya salieron los consabidos pretextos de los partidos de oposición para evitar que el PRI pierda.

En esta nota:
  • todo por su nombre

Y tú, ¿qué opinas?