Opinión

Todo por su nombre

¿Quién salvará a los niños?

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Diseño: Grupo AM

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Los últimos sucesos reportados en una gran franja del estado, realmente debieron entristecer a más de uno, cuando vemos imágenes de niños sirviendo a los huachicoleros en un intento por ganarse unos pesos.

Este fenómeno no es privativo de un municipio o una región, ya existe en una amplia franja del estado, y debería constituirse en una preocupación para todos, porque sólo contamos cuantas camionetas se incendiaron o cuantos delincuentes detuvieron, pero nunca vemos los efectos secundarios.

Allí, es donde estamos anidando la desgracia de nuestra sociedad, al permitir que infantes criminalicen su futuro a cambio de unas monedas, que seguramente sólo servirán para frituras, tortas o tacos, que les permita matar el hambre que heredaron no sólo de sus padres, sino de sus abuelos y más.

Los chiquillos se cuelgan de los árboles, se esconden atrás de los magueyes para no ser vistos por la policía y los militares para así avisar a los adultos que los contratan como vigías. Al igual que en otras entidades del país, ya fue identificado este modus operandi, lo mismo que para conducir camionetas con la carga robada.  

Hay preocupación sobre el hecho, tal parece que no. En la parte oficial, al menos hacía el interior del DIF estatal dicen que no existe tal indicio encontrado por la policía en Tula y dicho durante un evento organizado por la alcaldía.

Como sociedad lo peor es negar lo que están viendo nuestros ojos, negar algo que nos duele en lo íntimo pero lo disfrazamos de indiferencia para evitar cargas de conciencia.

Vamos, alguien se ha puesto a medir los efectos que nos trae esta ordeña de ductos. No existen mediciones por parte del estado para conocer el efecto que causa en la sociedad esta ilegal práctica.

Primero un crecimiento desmedido de homicidios, robo de automotores para llevar y traer el combustible, mercado negro de armas y combustible, corromper a las autoridades, forzar atención médica en silencio, la compra de voluntades en alcaldías y hasta entre la población.

En la Cámara de Diputados de la federación en el mes de abril, hicieron modificaciones a la ley encargada de velar por el tema y hubo voces de algunos oradores que buscaban proteger en todo momento la integridad de los niños, la cual no fue escuchada y sólo buscaron aumentar las penas en contra de quienes practiquen el huachicoleo o aquellos que guardan silencio a sabiendas de esas actividades.

Sin embargo, hasta el momento ninguna autoridad estatal o federal ha pretendido establecer normas mínimas que salvaguarden el futuro de los niños.

Sus aspiraciones, simple y sencillamente se reducirán a un bidón de huachicol, una camioneta para llevarlo y la complicidad de adultos, autoridades y todos los demás. Aunque luego nos demos de topes aclamando del porqué no actuamos en su momento.

Si bien es cierto que ninguna autoridad ha podido con este mal de novedad, mucho menos habrá la capacidad de salvar a los niños de las garras del dinero fácil de la delincuencia.

Nimiedades: Todos quieren ser diputados federales, seguro para aprobar leyes como la de seguridad del interior, que sirvió para el ridículo internacional al impugnarla hasta la ONU.     

8am

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