Una opinión personal

LA MEJOR VERSIÓN DE TI

Avatar del

Por: Romina Marín Islas

Mucho tiempo creí que todo lo que hice, hacía y lo que tenía que hacer, debía ser para complacer a los demás, a muchas personas que incluso creía importantes, quienes me imponían sus juicios u opiniones. Me pesaba. Siempre pensaba más en ellos que en mí, que en mis ilusiones, planes o metas, más que en lo que debía hacer conmigo o que quería para mi vida.

Como era muy insegura me costaba mucho trabajo amarme. Intentaba llenar mis vacíos de las formas más absurdas, que incuso te llegan a vaciar más. Les permití a muchos manipularme o controlarme, era esclava de la forma en la que me querían ver y no era libre para verme como yo quería.

Todo lo anterior lo hacía como respuesta al miedo que tenía por su rechazo, por su soberbia, egos e ignorancia, incluida la mía.

Cuando me di cuenta que mi opinión era la única importante, mientras llevara una vida digna y respetuosa, aprendí que por años yo sola me puse el pie con conductas como:

  • Abandonar lo que al primer intento no me salía.
  • Pasar horas pensando por qué no podía lograr ciertas cosas que en mi mente visualizaba como fantásticas.
  • Sabía perfecto qué tenía que hacer y no lo hacía.
  • Postergaba lo que debía hacer.
  • No sentía emoción por mis sueños o metas, simplemente se apagó.

Llegué a la conclusión de que tenía que encontrar la forma de potenciar mi autoestima, capacidades, inteligencia, astucia, memoria, intuición, incluso mi parte creativa, la que siempre me ha llevado a ser feliz. Pensé en muchas cosas y solo encontré un pensamiento claro: decidir hacer las cosas.

Me tuve que liberar de mi propia esclavitud mental, tuve que renunciar a todo lo que en mí repercutía de manera negativa, como el odio, resentimiento, enjuiciamiento, ira y orgullo.

Me tuve que resetear para entender quién era en realidad, con la confianza y certeza que me hizo libre a la necesidad de complacer a los demás.

Aprendí que vivimos dudando de nuestras capacidades, de nosotros mismos, sin saber que hay muchos de los que nos señalan que andan asustados por nuestra fuerza y nuestro potencial. Fue cuando me grité muy fuerte: ¡por favor, es hora de creer en ti!

Tuve que levantarme sola muchas veces, sola, nunca deje de tener fe en Dios. Comprendí que si él creía en mí, quién era yo para no tenerme tantita confianza y paciencia. Por supuesto, le tengo respeto a tus creencias, esto fue lo que me pasó y es lo que quiero transmitir y compartirte.

Entre más oscuro esté, pronto verás la luz brillar, entre más acecha el frío de las mañanas es porque el sol esta a punto de calentar, solo necesitas aprender a esperar, confiando en que si todo parece estar en tu contra, hay alguien que te rescató, te rescata y te rescatará, no dejes de esperar y confiar.

Cada día trabajo en ser la mejor versión de mí. Hay días buenos, malos y regulares, el punto es que cada emoción la sientas, pero no dejes que te arrastre, déjala pasar, pero siéntela, no huyas de la incomodidad o esa lección te perseguirá, mejor entrégala y tu día mejorará, te lo garantizo.

ACLARACIÓN                                                
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo. 
Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am

Y tú, ¿qué opinas?