Opinión

¿VIVA MÉXICO?

El Derecho de Gil Borja

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Por: Gil Borja

Si de algo estoy orgulloso, es de ser mexicano; adoro la gastronomía, las riquezas naturales, la picardía de nuestra gente, entre muchas tantas cosas.
 
Cuando se trata de unirnos a otros mexicanos en desgracia, hemos tendido la mano como pocas naciones lo hacen entre sus propios conciudadanos. Apenas en el último temblor (el de septiembre del 2017), inclusive los jóvenes de quienes se decía no salían de las redes sociales, se volcaron a las calles y nos demostraron que la solidaridad que nos identifica no se ha perdido.
 
Por otra parte, y derivado de una estrategia fallida en contra del narcotráfico, traemos una herencia trágica de 12 años, con muertes, desapariciones y mafias que son reconocidas mundialmente por su crueldad.
 
De igual manera, y como si fuera algo natural, la corrupción en todos los órdenes (desde el seno familiar hasta los poderes fácticos nacionales), nos identifica y desafortunadamente nos hace ser noticia mundial.
 
Si hablamos de pobreza, prácticamente el 50% de la población vive en pobreza extrema y más del 90% de la riqueza nacional, está en manos de menos del 10% de la población mexicana.  
 
De ahí que muchos mexicanos han estado al pendiente de la migración, no sólo de centroamericanos, sino de habitantes de todos los continentes, que han encontrado en México, el medio para traspasar la frontera, en búsqueda del “Sueño Americano”.
 
México ha sido calificado, inclusive por sus propios diplomáticos, como el patio trasero de nuestro vecino del norte y para nuestra mala fortuna, siempre hemos realizado el trabajo sucio, para los Norte Americanos.
 
Basta recordar el “Plan Mérida”, mediante el cual Estados Unidos aportó dinero y nosotros fuimos los encargados de bloquear el paso de drogas a su país.
 
Lo anterior derivó en que las bandas vendieran su mercancía en el país y se desatara además una ola de violencia inigualable en nuestra rica historia.
 
Ahora, la historia se repite, pues el famoso muro que Donald Trump prometió y que dijo México pagaría, parece una realidad, pues una muralla humana impedirá ahora la migración y de nueva cuenta le haremos el trabajo a nuestros estimados “gringos”, con la diferencia que ahora ellos no pondrán ni un centavo.
 
Se entiende, en parte, que muchas opciones no tenemos, sin embargo, habría que recordar que muchas voces reconocidas advirtieron que se podía ocasionar una crisis diplomática si se permitía el libre flujo de migrantes por nuestro territorio, lo que inclusive manifestó el Ministro de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, pero la Secretaria del Interior (Secretaría de Gobernación) Olga Sánchez Cordero, no sólo ignoró, sino en una muestra de poder entre cancilleres, inclusive impulsó la inmigración.
 
Todo esto parecía ya un mal final, pero peor aún fue el anuncio de que además entregaremos más de 90 millones de pesos a Honduras para ayudar a generar empleos en ese país, además de que en el nuestro daremos empleo y servicios de salud a Centroamericanos.
 
Magnífica la idea de ayudar a los demás, el pequeño problema es que no se están generando el número necesario de empleos para mexicanos e inclusive se están cerrando clínicas en las que se atendía a miles de personas que hoy no tienen para comprar medicamentos básicos y su final no sólo será seguro, sino además doloroso e indignante.
 
En conclusión, es grato saber que ayudaremos a nuestros hermanos de otros países, pero condenaremos a los nuestros que por décadas han sido olvidados y hoy… Esperamos vengan tiempos mejores para nuestro hermoso México.
 
Por hoy me despido, esperando tus comentarios.
 
Hasta la próxima.

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