¿Y las Instituciones?

LA DOXA

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Por: Dulce Cano

La disminución de la confianza institucional en México se convierte en un trascendental problema para el sistema democrático que tanto trabajo ha costado consolidar en el país, ya que reduce el interés y la participación de la ciudadanía en los asuntos públicos. Si bien es cierto que las elecciones libres y periódicas fortalecen la democracia, también la credibilidad en los gobiernos y en estas, suma a que el sistema democrático se consolide.

Diversas mediciones como la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental y la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, permiten conocer las percepciones de los ciudadanos; la primera en mención refiere los principales problemas sociales que le preocupan a la ciudadanía, de los cuales destaca en primer lugar, la inseguridad y la delincuencia con un 70% de percepción, como segunda problemática se posiciona el desempleo con 51% de las menciones y en tercer lugar se encuentra, la corrupción con un 48%.

Estos problemas se pueden traducir de diferente manera, sin embargo, en uno de los sectores que más impactan, es en la credibilidad y por ende en la confianza hacia las instituciones. La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE 2019), dentro de sus objetivos identifica y mide actitudes y experiencias de las víctimas con las instituciones de seguridad pública y de procuración de justicia, lo cual refleja tan solo una de las consecuencias de los problemas que más presentes tiene el ciudadano del país y por lo tanto al no existir soluciones reales en estos ámbitos, la credibilidad de las instituciones se ve afectada de acuerdo con los resultados arrojados por dicha encuesta.

El combate a la corrupción es el lema actual del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos Andrés Manuel López Obrador, sin embargo a pesar de los esfuerzos que se han realizado desde su toma de protesta en diciembre del año 2018, la ENVIPE arroja que al menos para el mes de abril del año 2019 el Nivel de Percepción de Confianza de la sociedad en las autoridades como los Policías de Transito es de 45.6%, solo aumentó 3.6% al año anterior, la Policía Preventiva Municipal se encuentra con un 52.8%, solo con 4.6% de aumento al año anterior y finalmente el Ministerio Público (MP) y Procuradurías Estatales cuentan con el 54.8% de confianza ciudadana, 1.8% más al año anterior. Estas tres instituciones desafortunadamente se destacan por ser las menos confiables para los ciudadanos, derivado a que un factor clave que determina la confianza en estas, se relaciona con acciones de corrupción y aprovechamiento ilícito en el entorno de dichos entes.

De acuerdo con Easton (1965), “la confianza no es entregada de forma natural; por el contrario, funciona desde parámetros de exigencia que deben ser cumplidos”. Ante esta premisa podemos entender de una forma más sencilla, que la confianza si y solo si se gana con resultados.

De acuerdo también con datos de la ENVIPE, la ciudadanía posiciona a las instituciones con mayor credibilidad, de las cuales destacan en primer lugar la Marina con un 90% de confianza, seguido del Ejercito con un 87.1% y en tercera posición la Policía Federal con un 69%. De esta manera, se puede entender que esta confianza ciudadana proviene de características internas de las instituciones, de sus actores y en particular de la capacidad de estas para realizar las tareas para las que fueron diseñadas, es decir su desempeño basado en resultados.

Ante estos índices, es realmente vergonzoso observar cómo algunos servidores públicos se jactan  a través de sus redes sociales, con mensajes, fotografías y lemas como “en mi gobierno no cabe la corrupción”, cuando en realidad al interior de sus dependencias se conocen hechos de gran relevancia como abusos de autoridad y extorsiones a ciudadanos en diversos trámites gubernamentales por parte de sus autoridades, sobre todo en aquellos trámites que se deben realizar a través de las instancias Municipales.

Es una realidad también que al sueño de terminar con la corrupción, se le deben de agregar tres factores fundamentales: Primero, Innovación en el Sector Público que permita propuestas reales de gobierno abierto para prestar mejores servicios y se responda de manera eficiente, accesible y transparente a la ciudadanía. Segundo, Promoción de la Cultura de la Integridad, mientras continuemos con servidores públicos que no comprendan que sus funciones radican en el servir y no servirse, poco o nada servirán los esfuerzos por controlar la corrupción, fomentar la capacitación y la responsabilidad de sus funciones, en gran ayuda será, para transformar la atención que se brinda al interior de los gobiernos y finalmente pero no por eso menos importante necesitamos, Ciudadanía Informada, que se convierte en una corresponsabilidad de gobierno y personas, mediante la cual el gobierno brinda la información necesaria, de fácil entendimiento y por ende accesible, ya que de acuerdo con datos del Barómetro de Confianza Edelman 2021, resaltó que los mexicanos no saben en dónde buscar información confiable ni a que instancia gubernamental recurrir para obtenerla, pero también el ciudadano se debe involucrar al menos  en los temas referentes a su municipio.

El fortalecimiento de las instituciones requiere de un verdadero trabajo coordinado, comprometido y de resultados. El control de la corrupción dentro del nivel institucional sin duda será un factor clave para que los ciudadanos tengan la certeza del trabajo, buen desempeño y confianza que pueden depositar en las instituciones mexicanas.

ACLARACIÓN                                                   
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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