Opinión

Zapata, icono homosexual

¡QUÉ SABE NADIE!

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Por: Rodrigo Estrada

Las denostaciones y la violencia por parte de simpatizantes de Jorge Zapata (nieto de Emiliano Zapata) contra la comunidad LGBT+ es una muestra clara y viva de la homofobia que persiste en la sociedad mexicana. Los golpes y los insultos marginales fueron los argumento de los brutos homofóbicos que respaldados en su ignorancia hicieron alarde contra La Revolución, una de las 140 obras que conforman la exposición EMILIANO. ZAPATA DESPUÉS DE ZAPATA en el Palacio de Bellas Artes.

La polémica exposición es organizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en la cual se hace un recorrido visual a través de las distintas visiones que se han plasmado en torno a Emiliano Zapata a lo largo de los últimos dos siglos. Los irracionales manifestantes se enardecieron por la pintura del artista chiapaneco Fabián Cháirez, pues consideran que denigra la imagen del ícono revolucionario.

La pintura de Cháirez muestra a un hombre con grueso bigote, moreno, delgado y desnudo en una pose sensual, el cual posa sobre un caballo blanco. El hombre sólo viste un sombrero de charro rosa, una banda tricolor que lo envuelve de arriba abajo y unas zapatillas con tacón en forma de pistola. La obra fue pintada en 2014, inspirada en el imaginario del macho mexicano de la época revolucionaria y asociándolo a la lucha la comunidad de la diversidad sexual, por eso el artista nombró a su pintura La Revolución y no algo alusivo al héroe revolucionario.

La intención de la mayoría de las obras de Fabián ha sido expresar a través del arte una forma distinta de ser hombre dentro de una sociedad machista como la mexicana, en la cual el hombre ideal es feo, fuete y formal, siendo el único prototipo valido y digno de respeto. Si el hombre es afeminado u homosexual es sinónimo de desprestigio y deshonor. O al menos es lo que sienten los seguidores del extinto Emiliano Zapata, quienes aseguran que la pintura de Cháirez denigra la imagen del caudillo al pintarlo “como gay”, pues su general era un “hombre bien hecho”.

Más homofóbicos y misóginos no pudieron mostrarse algunos miembros de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), así como familiares del ícono de la revolución. Pareciera que no saben que la orientación sexual no resta valor a las personas, y que un hombre homosexual no es menos hombre. Les incomodó la feminidad con la que se pintó a un hombre con una fisonomía que resulta parecida a la del general Emiliano, debido a que para el hombre macho lo femenino es sinónimo de debilidad, imaginar de esa forma a su valeroso le héroe resulta impensable.

Es reprobable la violencia con la que se condujeron, no sólo exigieron que retiraran la pintura, sino que también demandaban la destrucción de la misma, pues Emiliano Zapata no era un joto, sidoso y maricón que daba asco, como ellos se refirieron en contra de activistas de distintos colectivos LGBT+ que se hicieron presentes en el Palacio de Bellas Artes para mostrar apoyo al artista contra las expresiones de homofobia hacia su trabajo. Desafortunadamente los simpatizantes de Jorge Zapata no pararon en insultos, incluso se fueron a los golpes causando graves lesiones.

Algunos piensan que la obra es ofensiva, que sí denigra, cuando en el fondo, la pintura busca resignificar la imagen de los héroes e ídolos mexicanos, llevándolos al mundo arcoíris en el imaginario de la revolución que se vive a diario por buscar concientizar a quienes siguen marginando a los no heteronormados. Cháirez ha dicho que no pintó a Zapata, fue la propia gente que ha visto su obra quien ha dado esa interpretación, por lo cual fue seleccionada su pintura para participar en la controversial exposición.

Fue triste y frustrante ver los video y las fotos de los manifestantes que atacaron a los miembros de la comunidad LGBT+, pues recuerdan que la diversidad sexual sigue sin poder ser libre de entablar diálogo, siguen queriendo ocultarla, sin embargo esto ha provocado una nueva expresión contra la discriminación, ahora Emiliano Zapata será un ícono gay, no porque haya sido homosexual (como refieren algunos historiadores), sino en respuesta contra quienes piensan que ser homosexual o afeminado es razón suficiente para ser invisibilizado y violentado. Zapata seguirá siendo un de emblema revolucionario y su imagen una nueva forma de resistencia.

ACLARACIÓN
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.

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