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Scola se da un homenaje y mete a Argentina en la final del Mundial

Una Albiceleste voraz supera a una Francia hipotensa (80-66) y peleará por el oro contra España

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Por: El Universal

Scola intenta lanzar ante Gobert. GREG BAKER AFP

Scola intenta lanzar ante Gobert. GREG BAKER AFP

La final del Mundial será el premio a los equipos más voraces. Cuestión de hambre, Argentina llevaba 17 años esperando a disfrutar un banquete planetario al que no comparecía desde la plata de Indianápolis y devorar a Serbia se le hizo poco. Mientras, Francia llegó saciada a la cita tras su pantagruélica victoria ante Estados Unidos. El resultado fue un partido dominado de principio a fin por la intensidad, la defensa y el colmillo de la vibrante camada tutelada con pasión por Luis Scola (28 puntos y 13 rebotes).

La marabunta albiceleste gobernó la puesta en escena con 10 puntos de su capitán y mandó a Francia al diván antes de que se hubiera levantado de la siesta. Apenas Fournier se pareció al trepidante equipo que se animó a desnudar a Estados Unidos con una exhibición de músculo y baloncesto. El rastro del hercúleo Gobert desapareció de cara al aro y quedó reducido a media docena de rebotes. Justo el capítulo en el que comenzó a hacerse grande Argentina, la estadística del hambre.

Con Gobert nublado, De Colo a media asta y Batum restando, fue Labeyrie el que dio un paso al frente. Pero resultó un argumento pobre ante el baloncesto febril de Campazzo y el porte solemne de Scola. Con una defensa insaciable, Argentina dejó a su rival en 18 puntos al final del tercer cuarto, en 14 al término del segundo y en 16 antes de la recta de meta. Creció y creció la hucha albiceleste hasta los 15 puntos de renta (60-45, m. 28). Creyéndose que estaban a tiempo de llegar, Francia no terminó de arrancar nunca.

“Vamos, vamos, Argentinaaa. Vamos, vamos, a ganaaar. Que esta barra lisonjera. No te deja, no te deja de animar”, cantaba en un rinconcito de las gradas del Wukesong Sport Center la hinchada albiceleste. Bastó con esos doscientos aficionados para recrear una mini Bombonera en Pekín. Se acercó Francia a 8 en un sucedáneo de carga (63-55). Pero ese fue el momento elegido por Scola para desmonterarse en mitad de la plaza. El tótem argentino clavó dos triples consecutivos, sacó lustre a su estadística hasta los 28 puntos y se brindó una final como homenaje. Sigue sin equipo, por cierto. Su equipo es un país entero.

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