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Chevrolet Blazer es mejor que un Camaro

Probamos la versión tope de gama de este renacido auto que supera con creces al muscle car que inspira su diseño

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Por: El Universal

Chevrolet Blazer es mejor que un Camaro

Chevrolet Blazer es mejor que un Camaro

Desde hace años las marcas Premium, especialmente las europeas, vieron la oportunidad de llevar vida a los SUV, y bajando desde el tamaño completo dieron impulso a la idea de acentuar lo deportivo con lo utilitario. Pero para un amplio segmento de consumidores, un SUV mediano de comportamiento deportivo resulta inalcanzable. Este año Detroit se pone a la par en este nicho y la apuesta de Chevrolet está en Blazer.

Para el ojo casual éste parecería otro deportivo utilitario mediano, pero es en el acelerador donde reside la diferencia en Blazer. El combinar un 3.5 litros V6 de 308 caballos de potencia con tracción integral sobre un paquete ligero y plantarlo en una suspensión inteligente, le ha dado un vigor que no remite a un centro comercial sino a una pista de competencia. La suspensión de 9 velocidades con modo semimanual y el selector de tracción para calle, hielo o performance completan el paquete. No hay duda del trabajo de la tracción integral de doble embrague. La probamos en ciudad, brecha y carretera, y en cada entorno la adherencia a la superficie es sorprendente.

El nombre es lo único “vintage” en este producto. El aspecto exterior a la par del lenguaje de diseño planteado por Camaro permea a la Blazer, incluso hay quienes le han llamado El Camaro hecho SUV, pero se quedan cortos. Camaro es un producto que requiere, en sus versiones más capaces, un conductor de pericia, técnico. En Blazer los cambios de carril, el curveo al límite, la recuperación, es de un deportivo, pero gracias a su tracción integral, bajo peso y sistema de estabilidad, no presenta el sobreviraje natural del Camaro. 

La amplia fascia frontal basada en el tema del hexágono es el elemento preponderante al frente, acompañada de delgados faros principales con acento LED, y en la base faros “de niebla”, que en realidad iluminan más que los regulares, complementan la abundante oferta de lúmenes al frente. Las líneas angulares están presentes armónicamente a todo lo largo de los costados, con una base perimetral en plástico negro acabado piano. Los rines de 20 pulgadas calzan llantas Continental CrossContact orientadas a uso en asfalto.

Al interior la atmósfera en la versión RS da el primer golpe con el potente aroma a piel auténtica, en un habitáculo de un carácter performance. La reminiscencia al Camaro está presente también al interior, pero con una sobriedad que le cae de perlas a un vehículo que prescinde de excesos en cromo. Como lo comentaba con el compañero de viaje, no necesitamos disfrazar de Michael Kors estos productos usando brillos absurdos. Complementa la experiencia al interior el amigable sistema activo de cancelación de ruido para disfrutar el equipo de audio Bose de 8 bocinas con subwoofer.

El tablero de instrumentos central cuenta con una combinación de pantalla LED para algunos indicadores y agujas físicas para otros, perfectamente integradas. Los asientos forrados en piel con acentos en color rojo ofrecen generoso soporte; las plazas delanteras cuentan con calentador y enfriador, además de contar con memorias y la función de moverse en automático para abordar y salir del vehículo. El techo acristalado con barrera de luz robotizada le da amplitud a una cabina que pudiera sentirse estrecha para quienes el aspecto de avión caza no les viene en gracia. El cargador de Smartphone inalámbrico en la base de la consola central tiene la ubicación más ergonómica que se pueda pedir. 

Mención aparte merece el juego de cámaras periférico con proyección a la pantalla central. Cuenta con un switcher que ya quisieran varios noticieros de cadenas de TV emproblemadas: vista superior, posterior horizontal, posterior con caída, laterales derecho e izquierdo, cajonero con dummie al centro, y un automático frontal, permiten ver todo lo que pasa alrededor de la Blazer. Vaya, sólo faltarían cámara de chasis o vista al cielo.

Por 759 mil 900 no es una opción barata, pero no pretende serlo. Resulta una buena opción en valor por el dinero para el desempeño que ofrece Sumado a la expectativa de durabilidad Chevrolet, la alternativa que propone Blazer supera a opciones del segmento Premium que se caracterizan por traicionar la conanza del comprador más temprano que tarde. Las bondades tradicionales de la marca y una deportividad contemporánea se manifiestan con vigor en Blazer, sin necesidad de estar impulsadas por un V8. Hay que manejarla.

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