Hace de la Óptica vocación y pasión

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Científico e investigador, fundador del CIO y escritor de libros de Óptica, Daniel Malacara Hernández es un orgullo para los leoneses.

Daniel Malacara Hern

Daniel Malacara Hernández nació en León, en el corazón del Barrio Arriba, hace 77 años.
Desde muy jovencito supo que su destino estaba en la Física, carrera que estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Su pasión es la Óptica y estudió un doctorado en la Universidad de Rochester, Nueva York, que años después, en 1980, daría frutos con la fundación del Centro de Investigaciones en Óptica, del que fue director por nueve años.
Científico e investigador, cuenta con innumerables logros dentro del ámbito de la ciencia que le han valido reconocimientos como el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Tecnología y Diseño, otorgado por el Gobierno de México en 1986, y el Premio A.E. Conrady, que en 1994 le dio la Sociedad Internacional de Ingeniería en Óptica (SPIE) de la cual es miembro distinguido.
En entrevista con AM, el doctor Malacara platica de las satisfacciones que le ha dado el CIO, institución de gran prestigio a nivel nacional e internacional, y de los dos libros que ha escrito y son un referente en la comunidad científica.

¿Alguna vez soñó ser investigador?
R No siempre, eso nació a principio de secundaria. Me di cuenta de que lo que más me gustaba era la Física. Mi deseo era ser físico, después cambió un poquito y deseaba ser astrónomo.
La Astronomía es una especialidad de la Física, me fui a la UNAM a estudiar Astronomía y ahí tuve un profesor, Arcadio Poveda Ricaldi, que fue el que me ayudó después a fundar el CIO.
El doctor Arcadio descubrió que mi vocación verdadera no era la Astronomía, que me gustaban los telescopios y que me gustaba diseñarlos... la construcción del instrumento, más que el uso de los mismos.

¿Alguno de sus hermanos también es investigador?
Fuimos ocho hermanos, y mi hermano menor Zacarías también es investigador y fundador del CIO. Fuimos cuatro hermanos y cuatro hermanas; yo fui el mayor, me sigue Juan Manuel, médico endocrinólogo, Zacarías, y Vicente, que es abogado. En mujeres María Eugenia, Francisca, Luz María y Celia.

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción como fundador del CIO?
  Luego de 35 años de haber sido fundado, siento una gran satisfacción y de que está progresando muy bien, que ya tiene un prestigio internacional. Cuando voy a instituciones de otros países identifican de inmediato el CIO. Ubican muy bien a León en relación a investigaciones ópticas.

¿Tiene futuro la Óptica?
  Sí, la Óptica tiene muchos campos... no es lo que comúnmente se piensa, que sólo son anteojos y ya, esto es sólo una parte muy pequeñita de la investigación. La Óptica es todo lo que tiene que ver con el estudio de la luz.
Estudiar los láseres, los materiales y ver cómo se comportan con la luz. Diseño de telescopios, microscopios, instrumental óptico para medicina, para ingeniería, como 30 o 40 campos diferentes. En el CIO iniciamos con la instrumentación óptica, con instrumentación astronómica, como era natural.

¿Cuál es su mayor orgullo como investigador?
Nos preocupó mucho, cuando se fundó el CIO, la prueba de muy alta calidad, de la forma los sistemas ópticos. Hicimos un libro, “Optical shop testing” y el libro titulado “Handbook of optical design”, es un libro que ha tenido mucho éxito  y se ha traducido en varios idiomas, incluso en chino, ruso, alemán, japonés, etc. y que se usa en todo el mundo. Ese es uno de los mayores orgullos que tengo.
“Handobook” es  libro que dice cómo probar con alta precisión la calidad y la forma de los elementos ópticos. En particular de elementos ópticos de grandes dimensiones como los que se usan en astronomía. El otro libro, “Optical shop”, trata de cómo diseñarlos y es uno de los libros más vendidos.

¿Hay campo de acción para los jóvenes que desean ser investigadores?
Los jóvenes estudiantes deben de ver como una posibilidad la ciencia, y no me refiero sólo a la Óptica, sino a la ciencia en cualquiera de sus ramas. Es muy útil, es muy excitante y divertida. Van a tener muchas satisfacciones los que se dediquen a la ciencia. Hay mucho campo de trabajo.

Se vuelve libro ‘imprescindible’

El libro del doctor leonés Daniel Malacara Hernández es uno de los libros de Óptica más consultados por científicos en el mundo.
Se trata de “Optical shop testing”, que surgió después de resolver los problemas científicos y tecnológicos que se dieron en la construcción del telescopio de 2.1 metros de diámetro en Tonazintla, Puebla, en 1978.
El libro cuenta con una tercera edición actualizada y ha sido traducido al chino, japonés, ruso y es una referencia vigente en las clases de universidades de Asia, Europa y Estados Unidos.
Malacara Hernández estudió en la UNAM y en la Universidad de Rochester y es un experto en diseñar y probar espejos sin las formas ni los tamaños convencionales. Su especialidad es hacer pruebas y cálculos para espejos “esféricos”, que tienen una forma diferente a una esfera perfecta y que son usados en Astronomía, pero también en la industria.
El libro explica las pruebas ópticas que se deben hacer para evitar que los espejos en los telescopios presenten deformaciones, pues un desnivel de fracciones de milímetros puede provocar un error en los cálculos.
“Estas pruebas ópticas consisten en medir la superficie de un sistema óptico, por ejemplo de un espejo, pero con una gran precisión; dicha superficie no debe tener deformaciones superiores a un décimo de la longitud de onda de la luz, tomando en cuenta que ésta apenas media micra, o sea medio milésimo de milímetro, se puede percibir la dificultad de evitar que un espejo tenga deformaciones mayores a un décimo de longitud de onda”, cuenta el científico fundador del Centro de Investigación en Óptica (CIO), de Conacyt en León, Guanajuato y miembro del Seminario Permanente Las ciencias y las tecnologías en México en el siglo XXI.
En el libro “Optical shop testing” se reúnen diversos desarrollos que se usan a nivel académicos y de industria, y a lo largo de 36 años el texto se ha puesto al día con subtemas como el uso de láser para hacer pruebas, uso de electrónica y computación que ahora permiten hacer en segundos cálculos que antes tardaban ocho horas.