‘Todas las mujeres estamos en riesgo’: Verónica Cruz

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En entrevista con a.m., la activista habla de su lucha para erradicarla, del centro que fundó para conseguirlo y de la falta de acciones del Gobierno

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Desde niña Verónica Cruz Sánchez ha luchado por los derechos de las mujeres, y siempre ha tenido claro que la violencia de género no debe existir.
En 2000 fundó el Centro Las Libres, 13 años después insiste en que se reconozcan los feminicidios en Guanajuato y el Estado asuma su responsabilidad de prevenir la violencia contra las mujeres.
Verónica Cruz es originaria de León, hace 42 años nació en la colonia La Piscina, que en aquel entonces era considerada orilla de la ciudad.
Licenciada en Comercio Internacional y trabajadora social, no se rinde en su lucha por las mujeres.

¿Dónde ha trabajado?
Desde muy niña trabajé porque siempre tuve claro que quería estudiar y en mi casa no había posibilidades, siempre tuve becas y siempre trabajé para sostener mi educación y para apoyar a mis hermanos y hermanas a estudiar, porque eso me parece fundamental en la vida.
Profesionalmente después de graduarme como trabajadora social, fue en un proyecto que se llamó preescolar comunitario. Luego trabajé en una organización que ya no existe, pero se llamó Desarrollo Rural de Guanajuato A.C., y desde 1995 comencé a militar en el movimiento feminista a nivel nacional, cuando me asumí como feminista en el 2000 fundé Las Libres, donde trabajo formalmente.

¿Cómo nació la inquietud de apoyar a las mujeres?
Por la propia vida, porque no es ningún secreto que las mujeres en el mundo en la historia de la humanidad hemos sido excluidas. Hemos sido subordinadas a la creencia de que los hombres valen más que las mujeres, eso lo vivimos todas las mujeres todos los días, en todos los lugares de nuestras vidas donde nos desarrollamos.
A mí me cayó la conciencia de decir ‘a mí no me parece y no está bien que haya desigualdad, no está bien que haya discriminación, no está bien que haya violencia contra las mujeres’... yo cuando tuve esa conciencia decidí que quería luchar por los derechos humanos de las mujeres y a eso quería dedicar mi vida, para que esta situación del mundo cambiara.

¿Se enfrentó a una situación o experiencia que le haya abierto la conciencia?
A lo que nos enfrentamos todas las mujeres, que vayas en la calle y te griten en la calle “mamacita”, cualquier tipo, pensando que tu cuerpo es del dominio público. Que vayas en el autobús y te toquen las piernas o las pompas. Es a las cosas cotidianas que todas las mujeres vivimos.
A mí lo que más me ha impactado en la vida es que desde chiquita yo ayudaba a mi mamá, quien hacía tandas para ayudarnos a estudiar y yo todas las tardes iba a las casas a recoger las tandas y cuando las personas me platicaban la violencia que ejercían sus esposos contra ellas me parecía que no estaba bien, que no podía ser así; me acuerdo cómo me indignaba cada plática de esas señoras, incluso yo era chica y me atrevía a darles consejos.

¿Su papá le faltó en alguna ocasión al respeto a su mamá?
Justo yo le he dicho a mi papá que no tener un papá tan machín me dio la posibilidad de mirar que el mundo no tenía que ser así. Si mi papá nunca golpeó a mi mamá, yo sabía que los hombres no tienen que golpear a las mujeres, mi papá hasta hoy todos los días sale a barrer la calle, nos hacía de comer.

¿Se siente satisfecha por lo que ha logrado?
Sí, me siento una persona plena, una persona humana y creo que eso es mi mayor riqueza: trabajar a favor de las mujeres, poner mi vida con las mujeres para luchar por mejores situaciones y condiciones de vida, eso me ha hecho más humana.
Hoy la lucha nuestra tiene frutos, es decir, la sociedad ya no está dispuesta a seguir naturalizando la violencia contra las mujeres.

¿Cómo nació el Centro Las Libres?
Veníamos un grupo de amigas militando en el movimiento feminista a nivel nacional, todas veníamos de otras organizaciones mixtas.
Nosotros decidimos que queríamos formar nuestra propia organización con esta perspectiva feminista, para hacer lo que nosotras quisiéramos y que nadie nos tuviera que decir qué hacer.
En el 2000 el Congreso local eliminó del Código Penal la causal de violación, quería meter a la cárcel a las mujeres víctimas de violación después de intentarse un aborto, a nosotras nos parecía absurdo, porque era un pedacito de derecho que tenían las mujeres y que encima lo querían quitar por sus creencias morales católicas, nos pareció absurdo, encabezamos la movilización para que esa ley se vetara y ahí entendimos que Las Libres queríamos hacer eso, luchar por la despenalización del aborto en Guanajuato, para que las mujeres decidieran sobre sus cuerpos y sus vidas, ser unas mujeres públicas y exigir al Estado sus obligaciones y luchar porque todas las mujeres conozcan sus derechos y sepan cómo exigirlos.

¿Qué significó obtener el reconocimiento de Human Rights Watch como mejor defensora de derechos humanos en el mundo, en 2006?
Fue una confirmación de que lo que uno hace tiene recompensas. Era una mención especial que no se había dado a favor de los derechos de las mujeres, y por un tema que yo he trabajado mucho que es acompañar a las mujeres víctimas de violación al acceso al aborto legal y en Guanajuato la realidad tiene que ver con niñas.

¿Por todo lo que ha visto, le gustaría llevar una vida en pareja?
Desde los 15 años decidí que en esta cultura, así como está estructurado el matrimonio, las mujeres mayoritariamente están encargadas de la casa, del cuidado de los hijos; no, decidí que eso no era para mí, lo que más me apasiona es viajar. He viajado casi a todo el mundo.

¿Qué opina de los casos de Lucero y Nelly, en la capital del estado?
Lo que más me preocupa de los casos recientes es esa indolencia y ese machismo de las autoridades de decir que ‘no nos van a ganar, no tienen razón estas mujeres que luchan por los derechos de las mujeres, no les vamos a dar la razón’.

¿Ha temido por su seguridad?
Siempre pienso que en realidad en este estado todas las mujeres estamos en riesgo, si el Estado no entiende que tiene una obligación de garantizarnos nuestra seguridad, de velar por nuestra vida, de garantizarnos a todas las mujeres.
Y si las mujeres están siendo hoy asesinadas, incluso en sus propias casas, incluso por sus propios esposos. Y si el Estado sigue siendo omiso y no garantiza una vida libre de violencia para las mujeres, todas las mujeres estamos en riesgo, no sólo yo por luchar por esto.

¿Cuántos feminicidios han contabilizados en el estado?
Van 69 ya.

¿Por qué el Gobierno dice que son muchos menos?
Porque no le conviene decir que son 64, porque 14, 20 y 64 no es lo mismo, así que trata de reducir el problema. Primero no lo reconoce, el Gobierno no desconoce que hay 64 asesinatos de mujeres por razones de género, lo que es diferente es que para él según la tipificación del feminicidio sólo 12 entran, según su sociología del Ministerio Público en el tipo penal de feminicidio, pero no desconoce que hay 64 asesinatos de mujeres.
Toda muerte violenta de las mujeres es presumible de un feminicidio, la autoridad tiene que hacer todo el trabajo con la investigación científica si es feminicidio, no al revés, hoy en el Gobierno parece una consigna, ningún asesinato de mujeres es feminicidio y hace todo porque ninguno sea.  Ya sea que son muertes naturales, incluso suicidios, para no decir incluso que son asesinatos y menos feminicidio.
El fenómeno del feminicidio es cualquier muerte de mujer violenta, sólo por ser mujer.