‘Ahorcan’ al Cinvestav problemas financieros

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La falta de certidumbre presupuestal en el Langebio podría detener los proyectos de investigación; a decir de los académicos, sólo cuentan con recurso

La falta de certidumbre financiera en el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) podría detener proyectos internacionales, advierten especialistas.
De acuerdo con Stewart Gillmor, investigador del centro, se consiguieron recursos para operar en 2014, pero no para años posteriores.
Hasta ahora el Langebio había sobrevivido con un fideicomiso cuyos recursos se agotaron en 2013.
Al carecer de un estatus de organización formal, el centro no puede negociar un presupuesto como lo hacen todos los centros e institutos de investigación en el País, pues para Hacienda, literalmente, no existen.
De ahí la exigencia de que su caso sea revisado y se les reconozca formalmente como un laboratorio de investigación.
Francisco Barona, especialista del Langebio, se pregunta: “¿Cómo puedes invitar a colaborar a colegas no sólo de otras instituciones, sino de otros países si no hay una claridad de lo que puedes ofrecer a futuro?”, reprocha.
El Langebio es uno de los centros de investigación de plantas con más prestigio del País, cuya labor ha sido reconocida por el Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Para los investigadores es preocupante que renombraran al Langebio como Unidad de Genómica Avanzada. El cambio, aseguran, implica perder el prestigio ganado.
“Si desde el inicio nos hubieran dicho: ‘está mal, es muy ambicioso’, lo hubiéramos reestructurado, pero eso nunca sucedió y de hecho, la Secretaría de Hacienda no tiene objeción al organigrama, el problema es de dónde sale el dinero”, señala Alfredo Herrera Estrella, director de investigación del Laboratorio.
El científico precisa que el cambio de nombre se debió a que uno de los alegatos para no aceptar el organigrama de personal del Langebio era que un Laboratorio Nacional no estaba considerado en el decreto de creación del Cinvestav; sin embargo, la institución ya alberga varios laboratorios nacionales.
“Lo más preocupante sería que le cambiaran el estatus y que pase de ser un Laboratorio Nacional con una misión amplia y relevante, a un departamento de una unidad foránea”, añade.
Además, reprochan que a ocho años de que se creara el laboratorio no se han autorizado plazas para personal técnico y administrativo, indispensables para mantener en buen estado inmuebles y equipos.
Rocío García, estudiante del Laboratorio, agrega que su trabajo no se puede detener por falta de personal de apoyo, pues las becas que recibe por parte de Conacyt tienen límites de tiempo.
Para René Asomoza, director general del Cinvestav, en el Langebio no hay ningún problema y mucho menos financiero, pues se cuenta con los recursos para su manutención durante lo que resta de su administración, que culmina el próximo año.