Sorprenden con Hibakusha

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Siempre que un sujeto trata de contemplar la realidad, ésta termina siendo modificada.

Dramatismo en la adaptación de la obra Copenhague./Fotos: Cortesía

Siempre que un sujeto trata de contemplar la realidad, ésta termina siendo modificada. Este principio cuántico ocurre de igual forma con las obras de teatro.  Cada quien moldea su criterio con sus propios antecedentes y puntos de vista.
Y obedeciendo a esta ley cuántica, una serie de opiniones encontradas se dieron en la explanada de la biblioteca central de León en torno a la presentación de la obra Hibakusha. Una adaptación del drama del inglés Michael Frayn, Copenhague.
Para conmemorar los 70 años de la trágica explosión de la bomba atómica en Hiroshima, el Centro de Investigaciones en Óptica (CIO) y el Instituto para el Desarrollo de la Sociedad del Conocimiento del Estado de Aguascalientes (IDSCEA) presentaron la nueva adaptación teatral.
El Grupo Generación Actoral de Aguascalientes fue el encargado de plasmar en Hibakusha una reflexión en torno a los cuestionamientos que ha hecho el mundo sobre el papel que jugaron los físicos cuánticos W. Heisenberg y N. Bohr en la creación de la bomba atómica y sus catastróficas consecuencias en Hiroshima
Protagonizada por Julio Olivares, Edgar Pedroza, Alex Salcedo y María Marcucci, Hibakusha plasma la famosa reunión de Heisenberg y Bohr en Copenhague durante la Segunda Guerra Mundial.
La obra se realizó en tres niveles: el diálogo entre los dos físicos, la reinterpretación de la charla por parte de María Marcucci como la esposa de Bohr, Margrethe; que prácticamente traducía el guin científico para el público, y la participación de seis actores que simbolizaban a un grupo de estudiantes, que analizaban la conversación desde la ética y la moral.
Hibakusha estuvo llena de dramatismo y emoción, la temática fascinó a  los espectadores.
“Fue muy interesante la analogía de la incertidumbre en el momento en el que deciden la fabricación de la bomba, contra el principio de incertidumbre en la mecánica cuántica fue muy bonito, muy padre e interesante, fue algo muy completo” dijo Alberto Valdez.
“Me dejó un buen sabor de boca y un nudo en la garganta, me gustaron las imágenes y la actuación de los chicos al final, en general todo me gustó” opinó Luz Preciado.
Aunque también dejó a algunas críticas en cuanto al guioón, la producción y escenografía.
“Le faltaron elementos de luz para evitar distracciones con los factores del ambiente, era difícil para la audiencia retomar el tema con cualquier distracción, el guión es interesante y está bien sustentado, aunque faltó un poco de trabajo en escenografía” dijo Karla Ávila.
“La obra fue muy abstracta, la actuación estuvo decente, hicieron lo suyo los artistas, aunque creo que estuvo un poco forzado”, dijo Víctor Valadez
La puesta en escena prácticamente ofreció una clase de física atómica a los espectadores. Fortalecida con la interacción de los artistas con la audiencia en una serie de preguntas y respuestas improvisadas en torno al tema.
Aunque con críticas positivas y negativas, al final, la obra transmitió una reflexión de los propios científicos cuánticos a la audiencia: ¿tiene un físico el derecho moral de trabajar en la física nuclear? Y aunque la historia nos diga un “no” rotundo por experiencia, la discusión aún sigue abierta, porque la realidad, según la física cuántica, termina por ser modificada