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Cambian agua por Coca-Cola y aumenta la diabetes en México

Por escasez de agua potable, habitantes de San Cristóbal de las Casas beben más de 2 litros diarios de refresco, lo que afecta su salud.

Por: Redaccion AM

Sube diabetes en ciudad mexicana al beber Coca-Cola. Foto: Especial

Sube diabetes en ciudad mexicana al beber Coca-Cola. Foto: Especial

María del Carmen Abadía vive en una de las regiones más lluviosas de México, pero tiene agua corriente apenas cada tercer día. Cuando llega, el agua tiene tanto cloro, dijo, que no se puede beber.

El agua potable es cada vez más escasa en San Cristóbal de las Casas, ciudad en las montañas de Chiapas, estado del sureste del País, donde algunos vecindarios tienen agua corriente sólo unas veces a la semana, y muchos hogares se ven obligados a comprar agua extra de camiones pipa.

Así que muchos residentes beben Coca-Cola, que es producida por una planta embotelladora local, es más fácil de encontrar que el agua embotellada y es casi igual de barata.

En un País que figura entre los principales consumidores mundiales de bebidas azucaradas, Chiapas es un campeón: los habitantes beben en promedio más de 2 litros diarios de soda.

El efecto en la salud ha sido devastador. La tasa de mortalidad a causa de la diabetes en Chiapas aumentó 30 por ciento entre el 2013 y 2016, la enfermedad es ahora la segunda causa principal de muerte en la Entidad después de las enfermedades cardiacas, al cobrar más de 3 mil vidas cada año.

“Cuando era niño y venía aquí, Chamula estaba aislada y no tenía acceso a los alimentos procesados”, recordó Vicente Vaqueiros, doctor en la clínica de San Juan Chamula, un pueblo agrícola cercano.

“Ahora, uno ve a los niños tomando Coca y no agua. Ahorita la diabetes está afectando a los adultos, pero luego van a ser los niños. Nos va a sobrepasar”.

Los habitantes han identificado al que creen es el único culpable: la fábrica de Coca-Cola a las orillas de la Ciudad.

La planta tiene permisos para extraer más de un millón de litros de agua al día como parte de un trato de décadas con el Gobierno federal.

Los directivos de Coca-Cola y algunos expertos señalan que la compañía ha sido injustamente difamada. Culpan a la rápida urbanización, la deficiente planeación y una falta de inversión gubernamental que ha permitido que la infraestructura de la Ciudad se derrumbe.

El cambio climático, opinan los científicos, también ha jugado un papel en el desabasto en los pozos artesianos que mantuvieron a San Cristóbal durante generaciones.

“Ya no llueve como antes”, dijo Jesús Carmona, bioquímico en el centro local de investigación científica Ecosur. “Llovía casi todos los días, día y noche”.

La planta es propiedad de Femsa, un gigante de los alimentos y bebidas que posee los derechos para embotellar y vender Coca-Cola en gran parte de Latinoamérica.

Los directivos de Femsa dicen que la planta tiene poco impacto en el suministro de agua de la Ciudad, al señalar que sus pozos son mucho más profundos que los manantiales que abastecen a los residentes locales.

La compañía también es una fuerza económica importante, al emplear a unas 400 personas y contribuir alrededor de 200 millones de dólares a la economía estatal.

Sin embargo, los detractores dicen que el trato entre Femsa y el Gobierno federal no beneficia a la Ciudad.

“Coca-Cola es abusiva y manipuladora”, dijo Martín López López, un activista local. “Sacan nuestra agua pura, la tiñen y te engañan en la tele diciendo que es la chispa de la vida. Luego toman el dinero y se van”.

Laura Mebert, socióloga en la Universidad Kettering, en Michigan, dice que Coca-Cola paga una cantidad desproporcionadamente baja por sus privilegios de agua, unos 10 centavos de dólar por cada mil litros.

“Coca-Cola paga este dinero al Gobierno federal, no al local, mientras que la infraestructura que da servicio a los habitantes de San Cristóbal literalmente se está cayendo a pedazos”, dijo Mebert,.

Entre los problemas que enfrenta la Ciudad es una falta de tratamiento de aguas residuales, lo que significa que el drenaje fluye directamente a las vías fluviales locales.

Desde que las botellas de Coca-Cola llegaron aquí hace medio siglo, la bebida ha estado muy ligada a la cultura local. En San Juan Chamula, la soda embotellada sirve como ancla para ceremonias religiosas estimadas por la población indígena tzotzil de la localidad.

Muchos tzotziles creen que el refresco embotellado tiene el poder de curar a los enfermos.

Abadía se culpaba a sí misma por beber tanta soda. Aun así , con el deterioro e

n salud de su madre, y tras haber visto a su padre morir de complicaciones de la diabetes, no puede evitar temer por su propio bienestar.

“Me preocupa terminar ciega o sin un pie o una mano”, dijo. “Tengo mucho miedo”.

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