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Napoleón Gómez Urrutia busca nuevo sindicalismo

El líder minero está al frente de la nueva Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), central desde la que pretende empujar un nuevo sindicalismo. 

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Por: Rene Delgado/Agencia Reforma

El líder minero Napoleón Gómez Urrutia está al frente de la nueva Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), central desde la que pretende empujar un nuevo sindicalismo.

El líder minero Napoleón Gómez Urrutia está al frente de la nueva Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), central desde la que pretende empujar un nuevo sindicalismo.

 Yo ya estoy de regreso", dice ufano el senador morenista Napoleón Gómez Urrutia. 

El líder minero está al frente de la nueva Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), central desde la que pretende empujar un nuevo sindicalismo. 

En entrevista, asegura que su agrupación no nació a instancias del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Sostiene que no heredó de su padre el gremio minero, reconoce que hay una incertidumbre aparejada al nuevo paradigma sindical, pero advierte que, quien se resista a los cambios, simplemente, se quedará atrás. 

¿Cuál es su parecer sobre la atmósfera laboral y sindical que se genera a raíz de la ratificación del Convenio 98 de la OIT y de los compromisos adquiridos en los tratados comerciales?

El convenio 98, que es el derecho a la libertad  de sindicalización y de contratación colectiva, estaba abandonado y congelado en la Cámara de Senadores durante muchos años. Cuando nosotros llegamos lo encuentro, lo reviso, veo la fundamentación que existía y me toca proponerlo que el Senado, lo ratifique para que ya tenga categoría a nivel Constitucional porque es un convenio ante la Organización Internacional del Trabajo que da estos derechos fundamentales para los trabajadores. 

Lo que sucede es que hubo oposición. Hubo críticas que decían que no había habido suficiente tiempo para analizarlo y discutirlo, pero yo encuentro de repente un dictamen del Presidente Peña Nieto del 30 de noviembre de 2015 donde dice que ese convenio ya fue consultado con todos los grupos empresariales y organizaciones sindicales y que no hay ningún inconveniente para que ya se ratifique. Lo que sucede es que llega al Senado y lo dejan, pero se requería de un capítulo de derechos laborales que pudiera garantizar que México cumplía con todos los acuerdos internacionales. Pero nivel de la práctica estaba congelado en el Senado.

Esto crea cierto malestar e incertidumbre pero la decisión es correcta. México tiene que dar paso a estos cambios.

¿No dio usted un madruguete?

No, creo que no. Lo que pasa es que esto era una necesidad urgente. No fue un madruguete y está ampliamente consultado. 

¿Están preparados, los dirigentes sindicales, para afrontare esta nueva condición laboral?

No sé si todos estén preparados o no; probablemente no. Probablemente muchos quisieran seguir como se venían dando las cosas como estaban. Todos estos líderes a lo mejor han opuesto porque no quieren cambiar el sistema. Es muy cómodo y responde perfectamente a sus intereses y a los de muchos grupos empresariales. Pero claro que sí es muy importante que cambien, porque si no las circunstancias y la realidad las va a rebasar. 

¿Usted está preparado?

Estoy preparado totalmente. Yo he venido luchando por esto por muchos años.

Qué bueno que le pone el cascabel al gato. Su caso es singular. De hecho conoció usted las condiciones laborales de los mineros por su padre, pero después corrió con la carrera de Economía aquí en la Ciudad de México, una maestría en Oxford, no concluyó el doctorado, dirigió la Casa de Moneda doce años pero optó por heredar un sindicato.

No, mire: los sindicatos no se heredan. Los trabajadores son muy inteligentes. Y son muy autónomos e independientes. Un sindicato no se puede heredar. Los dueños de los sindicatos son los trabajadores. No son empresas. Las empresas sí se heredan. Los sindicatos no. Y aun que se suponiera fuera así, al final sostenerse al frente del sindicato, con el respaldo absoluto y mayoritario, es muy complicado. Aquí estamos hablando de 250 mil trabajadores en el sindicato de Trabajadores Mineros.

Entonces, no se heredó: es más, quien oponía a que yo fuera líder sindical era mi padre. Y yo también porque yo tenía otros planes en ese momento. Pero una coyuntura política interna del sindicato, donde había dos grupos divididos, patrocinados por dos empresas diferentes, los demás dijeron no porque nos van a entregar a una de las dos empresas y queremos que hay continuidad en la política... de apoyo a los trabajadores y sus familias, y por eso fue la circunstancia y la coyuntura. Quién mejor, pues yo estaba de asesor, de asistente del secretario general y cambiaron mis planes y mi vida. 

Pero fue por mantener el interés, el rumbo y el destino del sindicato. No fue herencia. Se reciben experiencias, conocimientos,es un legado no es una herencia.

Ese es el procedimiento pero en la atmósfera se ve cierta incertidumbre por parte del empresariado, cierta duda de la conveniencia de hacer inversiones.

¿Qué ve venir?

Creo que es cierto, muchos han estado esperando a conocer, no sólo la reforma laboral, quizá muchos otros proyectos que el Gobierno y la Transformación económica del Gobierno de López Obrador han planteado como retos para cambiar la economía, hay cierta incertidumbre pero también mucho apoyado en el desconocimiento a lo que está sucediendo. Nosotros vamos a realizar unos foros y vamos a invitar a académicos, especialistas para discutir ampliamente. Creo que, en el fondo, muchos empresarios, no se han dado cuenta que este país ya cambió y que era necesario un cambio de esta manera. 

Suena muy bien que va a convocar a foros, cosa que no creo, porque habían armado ya las audiencias públicas en febrero pero hasta que la representante Nancy Pelossi dijo 'Si no hay reforma laboral, no hay tratado,' comenzaron a dictaminar.

Bueno, los foros se desarrollaron en la Cámara de Diputados. En la de Senadores no hemos organizado. Esperemos que sí tengamos tiempo, depende. Porque si el tiempo es el 30 de abril, cuando termina el segundo periodo ordinario, no va a haber tiempo de organizar. Si se va a un periodo extraordinario de sesiones, o hasta el de septiembre, no puede por los tiempos. 

Ahora, no es tanto los tiempos del Tratado lo que está en juego. Aquí hay un capítulo de derechos laborales que se ha discutido con los sindicatos de Estados Unidos y de Canadá, y con los gobiernos, en donde Canadá y Estados Unidos, todos aceptan que los derechos laborales se establezcan de forma obligatoria y quieren que México lo acepte así. Hasta ahora México no lo ha tenido en forma obligatoria. Y entonces lo que se busca es que no sea a nivel de recomendaciones porque entonces nadie va a hacer caso y vamos a seguir como estamos. 

¿Ve usted venir un momento de turbulencia, en el ámbito laboral, a partir del reajuste en la legislación de la materia?

Yo espero que no. Creo que con el convencimiento, con los argumentos y con la estrategia y con la reforma todos nos adaptemos a este cambio. Los que se resistan se van a quedar atrás.
 

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