Noticias

‘Nomás trabajo para drogarme’: franelero

Los niños franeleros arriesgan su integridad física todos los días, trabajan por diferentes causas, abandono, para gastos particulares o bien sólo lo

Por: Redaccion AM

D

D

Los niños franeleros arriesgan su integridad física todos los días, trabajan por diferentes causas, abandono, para gastos particulares o bien sólo lo hacen para drogarse.
Alejandro tiene 14 años, Ramiro 16 y Ángel apenas 13, ellos son tres jóvenes franeleros. Alejandro y Ángel cuentan con apoyo del DIF, Ramiro no. Los tres van por las calles a su puesto de trabajo informal todos los días o “cuando les falta varo”, según sus palabras.
¿Por qué son franeleros? “Para sacar para las maquinitas” responden Ángel y Alejandro casi al mismo tiempo y de forma automática. Ramiro se queda callado y luego de un rato contesta: “Yo para comer y drogarme”.
El ruido de la calle 5 de Mayo a las dos de la tarde comienza a hacerse presente, los niños sudan a chorros mientras apean sus herramientas de trabajo, conformadas por un par de botellas con espuma de jabón y unas sucias franelas. Se ven apurados por llegar.
¿Están en algún programa de apoyo, reciben recursos de algún lugar’ “Sí, a mi papá le dan el dinero del DIF y ellos (ambos padres) ya me compran las cosas para la escuela”, dice Alejandro. Ángel contesta que igual le pasa a él. Pero Ramiro se queda pensando de nuevo, pone cara seria y contesta con cierta sorpresa que él nunca ha recibido apoyo de ningún tipo. “A mí no. Me corrieron de la (secundaria) 127 por drogadicto”.
¿Y tus papás? ”Por ahí andan”, contesta escuetamente sin querer abordar el tema a profundidad. Aunque Ramiro ya está dejando la niñez, sus derechos de los cuales carece continúan estando vigentes. Ramiro desconoce que existan programas de apoyo adecuados para él. “No sabía” contesta. “A mí nadie me da dinero”. Transcurre el tiempo, los chicos se animan, Ángel y Alejandro contestan que además, a veces usan el dinero que ganan como franeleros para comprarse ropa o zapatos.
¿Sus papás en dónde están’: “Ahorita no sé. Pero más tarde en la casa”, dice Ángel. Por su parte Alejandro dice que los suyos están trabajando. Ramiro vuelve a responder que “por ahí” y recalca que a él nadie le da dinero “nomás trabajo para drogarme” repite sus dos únicas sentencias, junto al estigma con el cual les se ha marcado a sí mismo y con el que lo han marcado los demás.
¿Y qué piensan hacer cuando crezcan? “No sé. Como doctor”, comenta Ángel no muy convencido, Alejandro quiere estudiar; pero Ramiro, el más espigado y el mayor de los tres, además de ser el más serio, contesta con silencio. Su silencio es uno prolongado, profundo, uno que busca las palabras en su interior, su mirada es un tanto hosca, se ve confundido. “No sé, no lo había pensado”, termina tajante con una declaración que es tan incierta como veraz, tan verdadera como sincera y más realista que los otros dos niños.

En esta nota:
  • ciudad

Comentarios