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Presentan clásico de la literatura rusa

Luego de tres meses de preparación, artistas locales muestran su talento a través de la obra cómica ‘El Inspector’ de Nikolái Gogól

Por: Redaccion AM

Tras el rumor de que un funcionario de alto cargo visitaría el pueblo, el caos se hace presente a lo largo de la obra./Foto: Cortesía: Teatro del Bicentenario, fotógrafo: Enrique Luévano

Tras el rumor de que un funcionario de alto cargo visitaría el pueblo, el caos se hace presente a lo largo de la obra./Foto: Cortesía: Teatro del Bicentenario, fotógrafo: Enrique Luévano

Actores leoneses del Taller de Formación Teatral del Bicentenario mostraron los conocimientos adquiridos en el curso con la presentación del montaje “El Inspector” de Nikolái Gogól.
Bajo la dirección escénica de David Olguín, de la compañía teatral El Milagro, los 11 artistas en escena presentaron la obra basada en la novela del dramaturgo ruso.
Luego de las tres llamadas las luces del Teatro Estudio del recinto se apagaron para iluminar únicamente el escenario, donde yacían un montón de sillas de madera apiladas, junto con un escritorio individual de madera.
Se escuchó una melodía en violín y segundos más tarde, voces de una conversación en ruso sonaron mientras uno a uno los miembros del consejo de la alcaldía local entraron a escena caminando con tranquilidad hasta encontrarse con el alcalde, Antón Antónovich quien explicó el porqué de su llamada.
El funcionario, vestido con esmoquin y sombrero de gala, explicó que a través de una carta se le comunicó que un Inspector de San Petersburgo visitaría la ciudad. 
Agregó que el enviado iba de incógnito y con una misión secreta por lo que pidió a sus consejeros, entre ellos el director del hospital, el supervisor de escuelas, un mercader, el juez y un médico, que hicieran lo posible para aparentar que todo funcionaba a la perfección y que la ciudad pareciera, contrario a la realidad, sin problema alguno. Los mercaderes Pertr Ivánovich Dobchinsky y Bobchinsky, un par de distraídos y chismosos hombres, anunciaron que el Inspector llegó a la ciudad.
Comentaron que durante una ida a la posada vieron a un hombre, bien parecido y proveniente de San Petersburgo y que escucharon que los rasgos de su visita son encajaban con la descripción del enviado.
El alcalde y los demás funcionarios apanicados por el desorden que hay en la ciudad intentaron sobornar al supuesto inspector, el joven y adinerado Iván Klestakov.
A causa de su mala racha en las apuestas se quedó sin dinero por lo que aceptó el dinero ofrecido, lo que llevó consigo la tranquilidad de los altos funcionarios.
Sin embargo, la aparición del ‘inspector’ desató que los citadinos, hartos de la corrupción y la poca democracia, expusieran sus quejas contra el gobierno local.
Al haber logrado obtener el dinero suficiente para su regreso y un poco extra el joven, con aires de soberbia y mitomanía, emprende nuevamente su viaje, no sin antes mentir al prometer volver para contraer nupcias con la hija del alcalde, a quien además de ‘robar la inocencia’, pidió su mano en matrimonio.
Pero tras la partida del impostor, el jefe de correos anunció que entre la correspondencia encontró una carta del joven, en donde expresó sus vivencias en la confusión.
Desesperados y temerosos, los ciudadanos y los funcionarios lamentaron sus actos y comenzaron a crear un caos en el pueblo, pero entre éste, un soldado de San Petersburgo apareció y comunicó que el Inspector había arribado a la ciudad.
Entre el sonido dramático de un violín, al compás de las partituras de Alfred Schnittke, las luces comenzaron a apagarse al tiempo que el público aplaudió la actuación de los artistas.

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