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Tiempo de ballenas. Encuentro en Baja California Sur

En temporada, unos 13 mil cetáceos hacen de estas aguas un emotivo escenario aparearse, dar a luz y amamantar a sus crías.

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Las ballenas grises recorrieron casi 10 mil kil

Las ballenas grises recorrieron casi 10 mil kil

El dato emociona. Para llegar a las cálidas aguas de la Baja, las ballenas grises recorrieron casi 10 mil kilómetros desde el mar de Bering, entre Alaska y Rusia, en una travesía de hasta tres meses que supone la migración más larga de mamíferos marinos.
La promesa de mirar de cerca a uno de los seres vivos más grandes que habitan en el planeta (15 metros de largo y más de 30 toneladas) nos inspira para realizar nuestra propia travesía por las aguas que la isla Magdalena mantiene resguardadas del mar abierto.
Estamos en el lugar y en el momento precisos: en las aguas mexicanas que las ballenas saben como rincón idílico para aparearse, dar a luz y amamantar a sus ballenatos y justo en el clímax de la temporada, que va de finales de diciembre hasta principios de abril.
Nuestras expectativas de un avistamiento memorable crecen al enterarnos que la temporada en el sur de la Baja California ha sido intensa.
"Por el momento, cerca de 8 mil ballenas han visitado Laguna Ojo de Liebre; unas 2 mil 500, la Laguna San Ignacio, y 2 mil 500, Bahía Magdalena. Es decir: cerca de 13 mil ballenas grises en total", explica Jorge Urbán, responsable del Programa de Investigación de Mamíferos Marinos de la UABCS.
Tras sus huellas
Abordo del Pirata III, navegamos cumpliendo la misión tácita de abrir bien los ojos para captar cualquier movimiento.
Vamos bajo la guía de Juan Alarcón, miembro fundador de la cooperativa del Puerto López Mateos, que hace 19 años se creó para ofrecer servicios turísticos regulados.
El motor de la lancha se apaga y nos emocionamos al notar una marca en el agua: la textura agitada de la superficie ahora aparece lisa. Este rastro en el agua es la huella de la ballena.
"Por aquí anda una", dice Juan, cuando lo interrumpe el sonido fuerte de una exhalación. De los orificios de ventilación del cetáceo sale aire, que al contacto con su piel mojada se ve como una suerte de vapor en forma de corazón. Exhalar así es una de las particularidades de la ballena gris. Al unísono, una exclamación conmovida se nos escapa. Será sólo la primera de muchas.
La panga pone el motor en neutral para guardar los 60 metros de distancia reglamentarios entre nosotros y la ballena. Es una suerte que ellas no reparen en esta norma y se acerquen buscando contacto: saben que recibirán un cariñito después de tanto esfuerzo.
Con medio cuerpo fuera de la lancha, hacemos el inútil esfuerzo de lograr aquella foto que retrate la emoción de sentir a la madre empujarnos suavemente, mientras su ballenato se asoma curioso.
Por fin nos damos por vencidos. Guardamos las cámaras y nuestras miradas se encuentran con ese ojito que parece relatar aventuras de un viaje jamás imaginado.
Unos se aproximan tímidamente, otros de manera torpe y hay quienes incluso las besan. Pero hasta los que estiramos los brazos sin lograr contacto, sentimos que hay algo de místico en este encuentro entre viajeros.
En un par de meses más, la emoción será sólo un recuerdo. Las ballenas regresarán al Ártico, muchas ya preñadas y otras al pendiente de sus crías, que ya habrán ganado peso y tendrán, como sus madres, la firme intención de volver.

Sierra de la Giganta: Pueblo de mar y montaña
Ir tras la pista de las marcas de agua puede ser adictivo. Podríamos pasar días enteros navegando en busca de ballenas sin perder el entusiasmo, pero sucumbimos ante la tentación de dejar nuestras propias huellas impresas en las tierras de Loreto.
Desembarcamos en Puerto López Mateos con la curiosidad satisfecha, al menos hasta la próxima temporada de avistamiento, y nos encaminamos por la carretera Transpenisnusular, que más que un trayecto se antoja un paseo panorámico que logra mantener nuestra atención cautiva durante las casi dos horas de recorrido hasta Loreto.
Una sucesión de montañas color cobre le dan vida a la fotogénica Sierra de la Giganta, salpicada por miles de aloes y cactus tan altos que parecen rasgar un cielo azul claro. Y de fondo, siempre el mar de Cortés.
"Pensar que Loreto es un destino de sol y playa es un error. Este es un enclave de mar y montaña, donde lo principal son las actividades al aire libre, el contacto con la naturaleza y un ambiente relajado", explica Jeffrey Gill, el director de Las Villas de México, un proyecto de lujo de la desarrolladora de viviendas Homex.
Desde hace un par de años, Jeffrey disfruta junto con su esposa y sus dos pequeñas hijas de una vida tranquila y rodeada de naturaleza en Loreto, específicamente en la zona costera de Nopoló, donde la división turística de Homex ha desarrollado un fraccionamiento de casitas coloridas, que se levantan en las calles empedradas que rodean al Loreto Baja Golf, Resort & Spa.
El estilo de vida en Loreto ha permanecido fiel a su esencia de pueblo pesquero. Aún no se ha dejado influir por su vida turística, enriquecida gracias al reciente nombramiento de la Sectur como Pueblo mágico.
Y se espera un crecimiento aún mayor del turismo, después del próximo 24 de marzo, cuando Aeroméxico comience a volar a su Aeropuerto Internacional, incrementando así en más de 12 por ciento el número de pasajeros transportados anualmente (un poco más de 14 mil lo visitaron el 2012, según la información de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, ASA).
"Nuestro estilo es distinto a otros lugares turísticos. Aquí se viene buscando una larga caminata en la montaña o una experiencia de buceo inolvidable. No hay nada de shopping, no existe la vida nocturna, ni pensar en spring breakers", cuenta Jeffrey durante la sobremesa del restaurante el Guaycura.
Mientras que Malibé Aguilar, la chef del restaurante, nos prepara unas tradicionales y suculentas almejas chocolatas gratinadas en queso mozzarella, Jeffrey continúa con la reseña de su estilo de vida que incluye la despreocupación total si alguna de sus pequeñas no aparece a lo largo del día.
"Habrán ido con sus amigas de la primaria al centro en la bicicleta, ya volverán tan pronto el sol se meta", dice despertando la envidia en nosotros, citadinos ansiosos por disfrutar este fin de semana de mar, desierto, montaña y misiones.

Loreto a ritmo pausado
No hay necesidad de alarmas. Despertamos antes del amanecer para recibir al sol mientras damos un paseo en kayak por la bahía de Loreto, que conecta directamente con los manglares que se encuentran dentro de la propiedad del resort.
Dedicamos parte de la mañana a recorrer las calles empedradas del centro, rodeado por la Sierra de la Giganta, que siempre aparece cuando se levanta la mirada.
La parada inicial es la Misión de Nuestra Señora de Loreto, la primera misión de las 18 que construyeron los jesuitas en esta región.
Esta iglesia sencilla, edificada entre 1699 y 1752, fue la misión que fundó Loreto, la ciudad más antigua de las Californias. En su fachada aún se puede leer el título original con la que fue nombrada: Cabeza y Madre de las Misiones de Baja y Alta California.
A un lado se encuentra el Museo de las Misiones Jesuitas. Recorremos sus seis pequeñas salas, que exponen una colección de armas, documentos, herramientas y arte sacro. Su acervo nos acerca a la manera en la que se desarrollaron las misiones y los pueblos indígenas que radicaban aquí.
Caminamos imaginando los tiempos en los que esta tranquila ciudad fue la capital de la entonces llamada Alta y Baja California, hasta 1828.
Husmeamos por el patio interno del encantador hotel Posada de las Flores, para después encaminarnos hacia el malecón por una callejuela en la que se disfruta de la sombra de un arco creado por las ramas de los árboles.
Destapamos una Pacífico en la terraza del hotel Misión de Loreto, mientras esperamos que se aliste la lancha que nos llevará hacia las Islas Coronado.
Nos toma alrededor de 20 minutos llegar en panga a estas cinco islas formadas hace miles de años por la acción de un volcán y rodeadas de cristalina agua color esmeralda.
Hoy, las Islas Coronado permanecen desiertas y forman parte de la reserva natural marina más grande de México: El Parque Nacional Marítimo Bahía de Loreto, establecido en 1996, que se extiende por más de 61 kilómetros sobre la costa, y 35 mar adentro.
Una comunidad de leones marinos nos recibe a coro y llena de curiosidad. Tenemos la tarde completa para disfrutar de la playa virgen de arena suave, esnorquelear alrededor de los arrecifes de coral y realizar senderismo sobre el suelo de origen volcánico.
Ya vamos enamorándolos del contrastante paisaje de Loreto, compuesto por parajes semidesérticos que se pueden ver hasta en los patios internos de las casonas del centro, entremezclados con enclaves montañosos, islas volcánicas y las tibias aguas del Mar de Cortés.

Guía práctica
Loreto
-CÓMO LLEGAR
Volar con Interjet desde la Ciudad de México hasta San José del Cabo y de ahí tomar un vuelo de Aero Calafia hasta Loreto.
Otras opciones: Aeroméxico, Volaris o Alaska Airlines llegan a los aeropuertos internacionales de La Paz y San José del Cabo y desde ahí conectar con Aero Califa. Aeroméxico estará llegando al Aeropuerto Internacional de Loreto a partir del 24 de marzo con un itinerario Ciudad de México-Loreto, vía Culiacán.
-DÓNDE DORMIR
Loreto Baja Golf Resort & Spa, localizado en la bahía de Loreto, rodeado de la sierra y escenarios desérticos. Cuenta con 137 habitaciones y 18 suites, distribuidas entre hermosos jardines y albercas. La habitación por noche cuesta desde 120 dólares la noche.
Otras opciones: Hotel La Misión de Loreto, localizado frente al malecón (los costos parten desde 150 dólares la noche), o El Posada de las Flores Loreto, una encantadora casona estilo hacienda ubicada en el corazón del centro histórico (el precio por noche con desayuno incluido parte de 170 dólares).
-QUÉ COMER
Nadie debe perderse el cebiche, los tacos de pescado, el callo, la langosta y la famosa almeja chocolata gratinada o en escabeche, en Loreto se saborean también los platillos populares de la cocina norteña como la machaca y las fajitas.
-DÓNDE COMER
Mita Gourmet: localizado en la plaza central de Loreto, este íntimo restaurante ofrece comida local o internacional. El dueño prepara una paella memorable. Hay que pedirla con uno o dos días de anticipación.
Restaurante el Guaycura: pide almejas chocolatas preparadas al gusto de la chef: almeja gratinada, almeja bruja (con pico de gallo, queso amarillo y jamón), tatemada o pescado zarandeado.
-Diversas actividades
Las playas de Loreto destacan por su contrastante paisaje formado por la sierra, el semidesierto y el Mar de Cortés. En Nopoló se puede realizar kayak, paddle board, hiking por la montaña y golf; en Playa Norte se permite acampar y realizar deportes acuáticos; en Puerto Escondido, un proyecto turístico con club náutico, muelles y marinas es posible velear.
El Parque Nacional Bahía de Loreto es un área protegida, con numerosas especies de flora y fauna y que agrupa islas y playas. Este es el sitio ideal para bucear y esnorquelear, además de realizar hiking al interior de las islas.
-AVISTAMIENTO DE BALLENAS
La temporada de ballenas va de finales de diciembre a principios de abril. De acuerdo con la coordinación de Turismo del Gobierno de Baja California Sur, aquí existen 4 zonas para la observación de las ballenas: Laguna Ojo de Liebre, Guerrero Negro, La laguna de San Ignacio y Bahía Magdalena, en la reserva de la Biósfera del Vizcaíno
Recomendaciones:
-Puerto Adolfo López Mateos se localiza sobre el océano Pacífico, hacia el norte, dentro de Bahía Magdalena, a casi dos horas desde Loreto en automóvil. Una hora de avistamiento en una lancha con cabida para seis personas, cuesta 900 pesos *.
-San Ignacio se localiza al este de la península. Desde Loreto, hay que manejar entre seis y siete horas por carretera y terracería. Para grupos de más de 10 personas, puede resultar conveniente contratar un vuelo en avioneta por Aero Calafia.
-Si piensas quedarte a dormir en San Ignacio, alrededor de la laguna existen siete campamentos donde se puede rentar una cabaña o el espacio para instalar una tienda de campaña. Hay servicio de baños y regaderas, además de comidas (no hay restaurantes ni comercios en la zona). El paquete de hospedaje, alimentos y avistamiento es de cerca de 4 mil 600 * pesos por persona.
-Por la tarde, suelen bajar las temperaturas. Se recomienda llevar ropa abrigadora.
-Durante el recorrido par ver ballenas se aconseja vestir suéter o rompevientos, gorra y protector solar. -OTRAS MISIONES
A 35 kilómetros al sur de la ciudad de Loreto, se localiza la Misión de San Francisco Javier de Viggé Biaundó, la segunda establecida por los misioneros jesuitas en la Península de Baja California. A 57 kilómetros al este de Loreto también está San José de Comondú, una pintoresca población fundada por los jesuitas que mantiene la fachada de su iglesia en piedra.
-CUÁNDO IR
Fiestas de Nuestra Señora de Loreto: entre el 4 y 8 de septiembre con diversos actos religiosos, procesiones, torneos de pesca, exposiciones, bailables y las tradicionales callejoneadas.
Fundación de Loreto: entre el 18 y el 25 de octubre, se celebra con desfiles y eventos culturales.
-MÁS INFORMACIÓN:
www.loretobaja.com
www.aeromexico.com
www.aereocalafia.com.mx
www.mitagourmet.com
www.bajaex.com
www.kuyima.com
*Las tarifas calculadas pueden modificarse sin previo aviso.

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