Vinculan a zika con calentamiento global

El aumento de la temperatura global está asociado con la aceleración del ciclo vital del mosquito que porta el virus, e influye en el brote de otras enfermedades.

Por: Redacción AM

Soldados llevan a cabo una inspección en una escuela. Foto: AP

Soldados llevan a cabo una inspección en una escuela. Foto: AP

La emergencia global de salud pública que involucró a bebés deformes surgió en 2015, el año más caliente del registro histórico, con un brote en Brasil de una enfermedad transmitida por mosquitos que aman el calor. ¿Puede ser una coincidencia?

Los científicos dicen que les tomará años averiguarlo, y destacan otros factores que pudieran haber jugado un papel mayor para empezar la crisis. Estos  expertos agregaron que la epidemia de zika, así como la proliferación relacionada de una enfermedad llamada dengue que está enfermando a casi 100 millones de personas al año y matando miles, deberían interpretarse como advertencias.

En las próximas décadas, es probable que el calentamiento global aumente el rango y acelere el ciclo vital de los mosquitos que portan estos virus, fomentando su proliferación más profundamente en países templados como Estados Unidos.

Investigación reciente sugiere que en el peor de los escenarios, relacionado con la continuación de altas emisiones globales a la par de acelerado crecimiento poblacional, el número de personas expuestas al principal mosquito pudiera crecer el doble, hasta casi 8 ó 9 mil millones para finales de este siglo, respecto de casi 4 mil millones actualmente.

Se sospecha que el cambio climático -aunque no se ha demostrado- ha sido factor en una serie de brotes de enfermedades que afligen a personas y animales.

Expertos notaron que ninguna epidemia fue alguna vez el resultado de una sola variable.

Más bien, las epidemias siempre involucran interacciones entre genes, ecología, conducta del clima y humana, presentando profundas dificultades para que los científicos intenten separar los factores que contribuyen. 

Las epidemias del zika y dengue son buenos ejemplos. Los virus están siendo transmitidos en su mayoría por el mosquito de la fiebre amarilla, el Aedes aegypti. Esa criatura se adaptó largo tiempo atrás a vivir en asentamientos humanos.

Ciudades en los trópicos, la zona climática más favorable para el mosquito, han pasado por un crecimiento explosivo: la humanidad superó un hito hace unos cuantos años atrás cuando más de la mitad de la población se había mudado a áreas urbanas. Sin embargo, el gasto en cuidado de salud y en la infraestructura básica de salud pública, como tubería par el agua y drenajes, no ha mantenido el paso.

El mosquito pone huevecillos en contenedores de agua, de un tipo que es particularmente común en grandes barriadas de ciudades latinoamericanas. Con acceso a agua entubada nada confiable, la gente almacena el agua en cisternas sobre el techo, cubos y objetos similares. Viejas llantas y otros restos también pueden volverse hábitat.

El almacenamiento del agua cerca de hogares es común en áreas donde el zika se ha propagado con rapidez.

Tomados en conjunto, el dengue mató al menos a 839 personas en Brasil en 2015, aumento de 40 por ciento respecto del año previo. En todo el mundo, el dengue está matando a más de 20 mil personas al año.

Varios expertos comentaron en entrevistas que una de las principales razones para explicar los brotes de enfermedad era más probablemente la expansión del número de personas en riesgo, a través de urbanización, crecimiento poblacional y viaje internacional. Ellos ven el cambiante clima como solo otra fuente de tensión sobre una situación que ya rebosaba peligro.

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