Andrés Manuel López Obrador pretende tirar al basurero 20 años de avances en materia de transparencia

Con un solo decreto, Andrés Manuel López Obrador pretende tirar al basurero 20 años de avances en materia de transparencia y rendición de cuentas en México.

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Por: F. Bartolomé

Con un solo decreto, Andrés Manuel López Obrador pretende tirar al basurero 20 años de avances en materia de transparencia y rendición de cuentas en México.

La orden del Presidente es clasificar como asuntos de seguridad nacional todos los proyectos de infraestructura en áreas como ferrocarriles, aeropuertos o energía. Eso significa bloquear el acceso a información que debería ser pública.

De esta forma, si un ciudadano quiere conocer información tan simple como contratos de proveedores del Tren Maya, del aeropuerto de Santa Lucía o la refinería de Dos Bocas, será el equivalente a pedir los planos arquitectónicos del penal de máxima seguridad en Almoloya.

¿A quién beneficia el decretazo presidencial? A la opacidad y a la corrupción. Ni más ni menos.

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A menos que caiga un meteorito en la sede del Senado, hoy se ratificará el dedazo presidencial en favor de Loretta Ortiz como nueva ministra de la Suprema Corte.

La buena noticia es que, a diferencia de otros nombramientos de la 4T, Ortiz sí tiene trayectoria propia, especialmente desde el ámbito académico del Derecho. La mala noticia es que su cercanía con AMLO no permite creer que garantizará la independencia del Poder Judicial. Y no sólo porque fue diputada de Morena.

Resulta que Loretta Ortiz estuvo a cargo de una de las primeras simulaciones del actual gobierno, como fueron los foros de pacificación. Las conclusiones de los mismos fueron entregadas al entonces Presidente electo... y sirvieron nomás para la foto. ¿O alguien realmente cree que el mandatario cumplió lo que prometió ese día, de abrirse al monitoreo de la sociedad civil y de organismos internacionales? En caso de creer que sí, regrese al inicio de la columna y vuelva a leerla.

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Vaya cochinero está haciendo María Elena Álvarez-Buylla para imponer a José Antonio Romero Tellaeche al frente del CIDE. Pese a ser el titular interino, ya se está presentando como el director oficial, tal y como lo hizo en una reunión con personal académico.

Lo más grave es que el CIDE tiene todo un proceso institucional para el nombramiento de su director, pero está siendo torcido por la jefa del Conacyt. Tan es así que los comités de auscultación, hay uno interno y uno externo, están integrados por gente cercana a Romero y lejana al CIDE.

El colmo es que al otro candidato, Vidal Llerenas, que sí cuenta con el apoyo del claustro de profesores y de buena parte del alumnado, lo están haciendo a un lado, sin respetar las reglas del proceso de selección. Queda claro que más que un centro de investigación y docencia, lo que la 4T quiere es un centro de sumisión y obediencia.

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Gran desilusión causó en Baja California la noticia de que el gobierno federal le dará un cargo a Jaime Bonilla. En aquel estado, la gran ilusión era que al ex gobernador... ¡le fincaran cargos!

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