Opinión

Inyecten dos billones ¡ya!

México parece distraído con las noticias de la pandemia del Covid-19 y lo que sucede en otros países mientras tiembla nuestro subsuelo económico.

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Por: Enrique Gómez Orozco

México parece distraído con las noticias de la pandemia del Covid-19 y lo que sucede en otros países mientras tiembla nuestro subsuelo económico.

El presidente Andrés Manuel López Obrador no comprende la dimensión del problema y lo que puede sucederle a su proyecto político. Si el consumo se derrumba por el encierro ante el riesgo de una explosión geométrica de los contagios, lo que sigue es el desempleo masivo; ya comenzó en las zonas turísticas y en la CDMX con sus miles de restaurantes, bares y “changarros”; inició esta semana con las armadoras de autos y miles de empresas sin pedidos para abril.

Qué decir de las aerolíneas. En México, a finales de febrero había 20.6 millones de trabajadores inscritos en el Seguro Social. El 14 por ciento eventuales. En dos o tres meses podrían disminuir un 15 o 20 por ciento.

Tres o cuatro millones de ciudadanos no tendrán empleo, además de que varios millones de personas que viven y trabajan en la informalidad quedarían en total desamparo.

Sin seguro de desempleo, tendremos un problema social y político como no hemos visto desde la Revolución. Millones de mexicanos caminarán por las calles en busca de “algo” para alimentar a sus familias. Poco les importará el riesgo de contagio o respetar la ley.

La tragedia puede evitarse con el patrimonio de los mexicanos. Es una decisión política de gran calado. Con nuestro buen crédito y ahorro. El Banco de México tiene reservas por 184 mil millones de dólares y una línea de crédito de 74 mil millones con el Fondo Monetario Internacional.

Esas reservas se construyeron con el sacrificio y la visión de una institución independiente; con la prudencia de funcionarios de ayer y hoy que guardaron para el futuro. Ese futuro es hoy. Los países afectados por la pandemia inyectan dinero a su economía como nunca para evitar su colapso. En promedio un 10 por ciento de su PIB.

Francia 300 mil millones de euros y España 200 mil millones, Inglaterra 330 mil millones de libras y Estados Unidos 2 billones de dólares (trillions). Imprimirán el dinero, lo sacan del aire.

López Obrador dijo en la mañanera de ayer que el Gobierno tiene 400 mil millones para enfrentar la crisis. No pintan. Necesitamos cinco o seis veces más. Marriner S. Eccles, presidente de la Reserva Federal con Roosevelt, ideó la expansión monetaria para sacar a Estados Unidos de la Gran Depresión con el “New Deal”.

Keynes, desde Inglaterra, formuló las bases teóricas de la necesidad de la intervención monetaria del Estado ante el colapso de los mercados. Cuando la demanda se desploma es como si el dinero se fuera por una alcantarilla. Desaparece. Hay que reponerlo de inmediato o quebrarán empresas sanas y la gente no tendrá para comer.

México necesita poner dos billones de pesos en manos de bancos, empresas grandes y pequeñas, personas desempleadas y del propio erario -para la salud-. El 8 por ciento del PIB o los 74 mil millones de dólares de la línea de crédito con el FMI.

Con urgencia lo debe hacer en apoyos con avales a las empresas, en depósitos directos a los desempleados y con recursos para la salud pública. Si no lo hacemos vendrá una depresión. El “tigre” se saldrá de la jaula. La economía caería hasta un 10 por ciento.

Peor que en 2009 con Calderón. Aunque no lo quiera, el Presidente tendrá que enfocar todo el esfuerzo del presupuesto a dos temas: salud y empleo. Tren Maya, Santa Lucía y Dos Bocas pueden esperar.

Todo puede detenerse menos la salud pública y el ingreso de las familias, alimento de la estabilidad social y del futuro político de López Obrador y su partido. Tienen que entenderlo ya. Después de todo, aún quedarían 184 mil millones de dólares de reservas.

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