AMLO y el COVID

"Nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación". 

Andrés Manuel López Obrador

miércoles, 12 de enero de 2022 · 00:00

Son tan transmisibles las nuevas variedades del COVID que no sorprende que el presidente López Obrador se haya contagiado por segunda vez. Lo imprudente es que, después de haber tenido contacto con Tatiana Clouthier, que dio positivo, y pese a que él mismo tenía síntomas, dio su conferencia de prensa del 10 de enero sin mascarilla. Un político que se dice humanista y cristiano, que se preocupa por el prójimo, no debería hacerlo.

El Presidente y sus funcionarios han mostrado desde un principio un desprecio enorme por el COVID. El 31 de enero de 2020, cuando los epidemiólogos advertían sobre los enormes riesgos de la enfermedad, AMLO declaraba: "No debe haber alarmas; se piensa que no es tan dañino, tan fatal, este virus llamado coronavirus". El 28 de febrero calificó: "Ni siquiera es equivalente a la influenza". El 4 de marzo afirmó: "Hay que abrazarse, no pasa nada". Diez días después repartió abrazos en Xochistlahuaca, Guerrero, y mordió la mejilla de una niña.

Cuando se le preguntó a Hugo López-Gatell el 16 de marzo si el presidente debía hacerse pruebas de COVID, el subsecretario de salud respondió: "La fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio". El 18 de marzo, cuando se cuestionó al mandatario sobre las medidas para frenar la pandemia, este sacó unas estampas religiosas y declaró: "El escudo protector es como el detente. El escudo protector es la honestidad, eso es lo que protege, el no permitir la corrupción. Detente, enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo". El 4 de junio afirmó que las medidas que él tomaba para no contagiarse eran: "Comer saludable, no comer productos chatarra. Y estar bien con nuestra conciencia: no mentir, no robar, no traicionar. Eso ayuda mucho para que no dé el coronavirus". Todavía este 4 de enero de 2022 el doctor Jorge Alcocer, el secretario de salud que ha dicho que no vacunaría a sus nietos, señaló que algunos casos de niños infectados pueden tratarse con té, paracetamol y VapoRub.

AMLO no solo ha menospreciado la enfermedad, sino que ha desplegado una visión exagerada de los supuestos logros de su gobierno. En múltiples ocasiones se ha vanagloriado de que "México está dando un ejemplo al mundo" en la lucha contra la enfermedad. Una y otra vez también ha declarado que su gobierno "ha domado la pandemia", pese a que las cifras muestran que México es uno de los países con peor desempeño contra la pandemia. Ya hay más de 300 mil muertes oficiales por COVID y un total de 646 mil muertes excedentes sobre las cifras habituales.

El Presidente, venturosamente, ha tenido solo síntomas leves en sus dos episodios de COVID; pero por humanidad, por compasión, debería entender la tragedia. Coincido que no tiene sentido cerrar nuevamente las actividades económicas y educativas: los confinamientos no han servido para detener la enfermedad. Pero las mascarillas, las pruebas de detección y la vacunación de todos, incluyendo menores de edad, son las armas más eficaces para luchar contra la enfermedad.

El Presidente se mantiene optimista. Ayer dijo: "Hay que echarse hacia adelante y tenemos como protección al creador, a la ciencia y además las ganas de vivir para lograr la transformación de México". ¡Qué bueno! Pero si realmente cree en la ciencia, y se preocupa por los demás, debe vacunar a los menores, mejorar el tratamiento a los hospitalizados, multiplicar la disponibilidad de pruebas y usar mascarillas todo el tiempo que esté con otras personas. No es tan difícil.

 

Mascarillas

 

Ayer los miembros del gabinete se presentaron con mascarillas en la conferencia de prensa que presidió el secretario de gobernación, Adán Augusto López Hernández. El propio presidente dijo que si está en un lugar donde hay más personas, "me voy a poner el cubrebocas". Es un avance.