La conspiración 

Las mentiras sobre las grandes conspiraciones del WEF se han repetido tanto que supongo que nunca se evaporarán.

jueves, 26 de mayo de 2022 · 00:00

"La gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que se destruyan sus ilusiones". 

Friedrich Nietzsche

 

DAVOS.- Desde hace años he escuchado historias que pintan al Foro Económico Mundial como una gran conspiración de ricos y poderosos para perjudicar al resto de la humanidad. Lejos de debilitarse con el tiempo, estas historias se multiplican cada año. A esta visión puede atribuirse la decisión del gobierno de México de no mandar a un solo representante a la reunión que terminó ayer.

El Foro, fundado en 1971 por un profesor de negocios de Ginebra, Klaus Schwab, con el nombre de European Management Forum, buscaba en un principio discutir técnicas de administración. En 1987 se convirtió en el World Economic Forum para reflejar una ampliación de sus objetivos para discutir políticas públicas que puedan beneficiar a la humanidad. Hasta la fecha el lema de la organización es: "Comprometidos con mejorar el estado del mundo".

El WEF, como se le conoce en inglés, no pasaría de ser una de miles de asociaciones civiles creadas para discutir y promover mejores políticas públicas si no hubiera sido tan exitoso. Cada año acuden a su reunión principal en los Alpes suizos, usualmente en enero, pero que en 2022 se pospuso a mayo por la pandemia, unos 2,500 participantes. Alrededor de 1,500 son dueños o ejecutivos de las mayores empresas del mundo y sus cónyuges. Estos son los que pagan los costos. Otros 350, aproximadamente, son funcionarios gubernamentales de alto nivel, entre los que se contaron este año 50 jefes de estado y de gobierno. El resto son científicos, periodistas, académicos, empresarios sociales, activistas, artistas y "global shapers" (jóvenes empresarios sociales), entre otros, que asisten de manera gratuita.

No hay una filosofía única entre quienes asisten al Foro. En alrededor de 400 presentaciones, discursos, mesas redondas, cenas y otros tipos de encuentros se presentan todo tipo de puntos de vista. Lejos de ser impulsores del "neoliberalismo salvaje", la mayoría de los asistentes promueven ideas de izquierda moderada: aceptan los mercados, pero defienden las intervenciones del gobierno para lograr resultados más justos y de mayor beneficio social. Davos ha sido la plataforma de lanzamiento de algunas de las grandes campañas humanitarias de personajes como Bill y Melinda Gates. El Foro ha estado comprometido desde un principio con la lucha contra el cambio climático. En este 2022 Jon Kerry y Al Gore fueron dos de las voces más importantes en esta campaña, como lo fue Greta Thunberg en 2020.

Parte del éxito del Foro es que atrae una masa crítica de personajes influyentes que interactúan entre sí. En Davos, un político, empresario o periodista puede tener encuentros con decenas de colegas de todo el mundo en un solo viaje. Es, además, el paraíso del networking. Los presidentes y primeros ministros, o los ejecutivos de las grandes empresas, aprovechan este público privilegiado para lanzar iniciativas importantes. Y sí, es verdad, algunos llegan en aviones privados, pero muchos, como yo, nos movemos en los shuttles, transportes colectivos, o en tren.

Las mentiras sobre las grandes conspiraciones del WEF se han repetido tanto que supongo que nunca se evaporarán. Esta leyenda, de hecho, quizá está ayudando a Davos a convertirse en un evento cada vez más grande. No hay más de 2,500 participantes porque ya no caben más. La lista de espera es enorme y los precios se disparan. La controversia ha sido, supongo, buena para el negocio.

BlocPower

Donnel Baird, empresario negro y jovial, quiere cambiar el mundo manzana por manzana. Su empresa BlocPower convierte edificios viejos en zonas pobres en unidades energéticas autosuficientes con paneles solares y aislamientos térmicos. Da empleo también a los jóvenes sin trabajo de esos edificios. Uno de los muchos emprendedores sociales cuyo trabajo conocí este año en Davos.


@SergioSarmiento