Tan lejos de Dios

Fue insultante el cabildeo de AMLO para convencer a otros mandatarios de la región de no asistir a la cumbre en Los Ángeles.
jueves, 7 de julio de 2022 · 06:00

Compartimos 3,169 km de frontera con EU, donde 3 de cada 4 hispanos (36.6 millones) son de ascendencia mexicana. En 2019, intercambiamos 677.3 mil millones de dólares de mercancías (en pesos, 25 millones cada minuto del año). Ese año, México le vendió 12 veces más a EU que a toda América Latina sumada. El año pasado, 1.7 millones de migrantes de diferentes países fueron detenidos al ingresar a EU, sin documentos, desde México; de éstos, 40% eran mexicanos. Se estima que 200 mil armas de fuego entran ilegalmente a México desde EU cada año, mientras que 90% de la heroína, 88% de la cocaína, 87% de las metanfetaminas y 80% del fentanilo, que entran ilegalmente a EU, provienen de México. Nuestro vínculo es inevitable.

Sin meternos a discutir sobre la lejanía de Dios y la proximidad de EU, sólo dos países comparten frontera con el país más poderoso, que también es la economía más grande del mundo. Pero más allá de eso, la humanidad vive la revolución tecnológica más disruptiva, y su epicentro está ahí. No, China no será el país dominante en este siglo. Extrapolar su extraordinario desempeño reciente sería un error, no sólo por su endeudamiento, por su colosal crisis inmobiliaria y por su pesadilla demográfica que apenas comienza, sino porque es un país cada vez más cerrado que no podrá competir contra talento del resto del mundo que se concentra, predominantemente, en EU, y algo también en Europa. Sería un error histórico no aprovechar nuestra cercanía para ser parte de esa revolución.

No podemos desperdiciar las crisis que se presentan. Tragedias como la de San Antonio, donde murieron más de 50 migrantes, deberían ser el catalizador para al menos poner sobre la mesa un acuerdo extraordinario que permita la migración temporal de trabajadores mexicanos en grandes números, cuando EU no logra contener la presión inflacionaria precisamente por falta de trabajadores. Deberíamos también acelerar la integración entre ambas economías, aprovechando la urgencia que tienen empresas de EU para sacar sus cadenas de suministro de China. Eso generaría más trabajos en México y reduciría la presión de muchos compatriotas para migrar. Tenemos que entender que, si no logramos incrementar nuestra relevancia, los días del T-MEC están contados. Al renegociarse nuestro acuerdo comercial, el gobierno de EU estableció una cláusula para su posible terminación en 2026, si los tres países no lo ratifican. Si un republicano gana la elección presidencial en 2024, eso ocurrirá.

Esta coyuntura presenta oportunidades irrepetibles. Las cadenas de valor se regionalizan, pero nos empeñamos en ahuyentar a empresas de EU, que han tenido que migrar de China a Taiwán y Vietnam, mientras otras regresan a casa e incrementan robotización y automatización. Procesos como el de impresión digital, que permite producir pequeñas cantidades de bienes con gran eficiencia de costo, también le restarán importancia a lograr grandes escalas de capacidad industrial, como las que antes venían a México. Pronto no nos necesitarán.

La zanahoria para EU sería reducir la presión sobre la migración indocumentada, cuando la administración de Biden más lo necesita. Pero en vez de buscar estrategias sensatas y objetivos comunes, se deteriora la relación bilateral. Fue insultante el cabildeo de AMLO para convencer a otros mandatarios de la región de no asistir a la cumbre en Los Ángeles. Es igualmente decepcionante constatar que Ken Salazar, un embajador que pudo impulsar la relación dada su cercanía con Biden, se olvidó de que su chamba no es volverse patiño de las fantasías de AMLO, ni su golpeador contra instituciones de la sociedad civil que son contrapesos indispensables, sino defender los intereses de EU en nuestro país.

Nuestro único motor de crecimiento este sexenio ha provenido de nuestra integración económica con EU, nos urge acrecentarla. EU necesita mandar a Ken Salazar de regreso a Nuevo México, para que lo sustituya alguien que entienda por qué apoyar las ocurrencias de un populista demente también amenaza a la estabilidad de su país.

@jorgesuarezv