Buscar

Paulino Lorea Hernández

Solo para melómanos

Cuando me enteré del asesinato de John Lennon a manos de un fanático de apellido Chapman, quien aún permanece preso, el 8 de diciembre de ese año 1980, lamenté no haber hecho fila, comprar el disco con el éxito “(Just like) Starting Over” y obtener la dedicatoria autografiada.

Escrito en Opinión el
Solo para melómanos

“Double Fantasy” tuvo como nombre el disco póstumo del ex Beatle John Lennon, álbum histórico por las grandes anécdotas y circunstancias que rodearon su grabación, promoción, venta y el asesinato del artista a unos días de su lanzamiento. 

Sobre este tema me sumo a un detalle de vida que casualmente desaprovechamos en su momento dentro del marco de estos acontecimientos. 

Ya en este espacio había referido detalles de alguno de mis viajes por la ciudad de Nueva York, uno de ellos cuando acudí con mi abuela materna Rosa Ávila a tramitar la testamentaría de un hermano mayor a ella de nombre Martiniano Ávila, quien falleció en aquella urbe; a sus 86 años y con su pena a cuestas tuvo que viajar en dos vuelos de ida y de regreso, previa revisión y autorización médica, para identificar el cadáver, recogerlo y gestionar su traslado a esta ciudad de León, para las exequias y sepultura, previo embalsamamiento, permisos sanitarios y demás; a la par, formular los procedimientos legales para obtener su legado de propiedades y fondos bancarios, como única heredera.

Para ello la acompañamos mi tío el mayor, José Guadalupe Hernández y mi hermano Humberto Lorea, todos hicimos dos viajes juntos, en abril y en noviembre de 1980; y ya un tercer viaje solo su servidor en 1981 hacia fines de abril y principios de mayo; en general con un promedio de estancia de diez a doce días.

Para efectos de esta crónica cobra importancia solo el viaje en los días de noviembre de 1980. Tuvimos que volver porque el juez que tenía a cargo la resolución sobre la declaratoria de única heredera, ya con toda la documentación aportada además de la comparecencia e identificación personal de mi abuela, aunque ya con los fondos asegurados de tres cuentas bancarias, nos fijó un plazo de cuatro a seis meses para avisarnos por correo cuándo tendría que regresar para la debida notificación y adjudicación de los haberes; bueno, pues ese aviso llegó en octubre para acudir a la brevedad.

Allá estuvimos y en tres días se arregló el asunto que atenderíamos, se dio la orden judicial a dos bancos para entregar los fondos, que no eran muy cuantiosos, y en cambio quedó pendiente uno por diversas circunstancias que complicaban su liberación. Como agradecimiento mi abuela nos regaló unos dólares y pagaría otras tres noches en el hotel Statler Hilton (llamado Hotel Pennsylvania que se desmanteló y empezó su demolición hace un año), en Penn Station, frente al Madison Square Garden, para que paseáramos por Nueva York.

En uno de esos paseos mi hermano Humberto y su servidor, regresando de caminar por el Rockefeller Center y hacia la calle West 48 vimos una gran fila de personas que abarcaba más de dos calles, inclusive con apoyo de vigilancia policiaca, que nos llamó la atención; mi hermano fue a preguntar, intrigado por el hecho, cruzó la calle y mientras lo esperé en la otra esquina; cuando volvió me dijo con mucho desdén: “que están vendiendo en los estudios de grabación el nuevo disco de John Lennon “Double Fantasy” y ahí estará él solo hoy firmando dedicatorias”. Yo me emocioné y le dije “¿Cómo ves, nos formamos para comprarlo?” y me respondió: “cómo crees, están locos, por un pinche disco, luego lo compramos si acaso nos gustara”.

Seguimos nuestro camino y días después retornamos a México, donde me quedé y ellos siguieron hasta León.

Cuando me enteré del asesinato de John Lennon a manos de un fanático de apellido Chapman, quien aún permanece preso, el 8 de diciembre de ese año 1980, lamenté no haber hecho fila, comprar el disco con el éxito “(Just like) Starting Over” y obtener la dedicatoria autografiada; no habíamos comprendido que lo importante no era tanto el disco, sino la dedicatoria y la firma de John Lennon.

Ahora leo en Wikipedia que el disco que dedicó a Chapman se subastó en el año 2003 y llegó a 525 mil dólares. ¿Cuánto costará un disco como ese firmado por el ídolo Lennon?

En la Navidad de 1982 mi querida amiga Minerva Guízar me lo obsequió y aún lo conservo desde hace ¡41 años! Gracias.

 

Escrito en Opinión el

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

Opini�n