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Estimado Ciro Gómez Leyva

Entrevistar a Bart me llevó a reflexionar respecto a la vulnerabilidad en la cual están los jóvenes en este país y que la profesión de "sicariato" nos deja mucho que desear en la construcción del tejido social.

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Estimado Ciro Gómez Leyva

Entrevistar a quien intentó matarte fue un reto en mi carrera profesional, por muchos aspectos, para empezar, por el cariño que te tengo. Me enfrenté a tener que sacar la versión más profesional de mí y realmente practicar lo que predico, que implica poner a un lado los temas personales y ver más allá del delito, ver más allá y tratar de entender ¿quién es Bart?

Por otro lado, no pude dejar de pensar en lo que Bart me confirmó: que de no ser por un error, hoy no estarías aquí con nosotros. Y quizás hoy, como en el caso de decenas de otros periodistas, no se hubiera hecho justicia. Deseo con todo mi corazón que tu caso nos sirva como reflexión para que alcemos la voz para todos aquellos periodistas que fueron silenciados y que no pudieron pelear por su justicia, pelear por sus propios casos. No me deja de sorprender el problema de impunidad que tenemos en este país.

Entrevistar a Bart me llevó a reflexionar respecto a la vulnerabilidad en la cual están los jóvenes en este país y que la profesión de "sicariato" nos deja mucho que desear en la construcción del tejido social.

Hoy quitarle la vida a alguien cuesta unos cuantos pesos, y no veo por dónde empecemos a reconstruir un tejido social donde tenemos personas que prefieren dedicar su vida a quitar otras vidas con tal de vivir mediana y dignamente, que vivir la realidad en la cual están. Esto no justifica, bajo ninguna circunstancia lo que hacen, pero no dejo de pensar en la famosa frase de Francia Márquez, "hasta que la dignidad se haga costumbre". ¿Por qué esta frase? porque si algo falta en este país es reconstruir el tejido social con una mira en que todo mundo merece una vida digna, una vida donde los Derechos Humanos sean respetados y donde no predomine esta preferencia a vivir "poco, pero bien, que mucho pero jodido" como me lo han dicho decenas de sicarios que he entrevistado.

En esta carrera de tratar de poner sobre la agenda los temas que más nos duelen, y más nos lastiman, celebro que tu caso sea un ejemplo de cómo las cosas se pueden hacer bien y con transparencia. Históricamente en México hemos silenciado a los personajes que están en el centro de las historias en el país como si tuviésemos algo que esconder; casos como el de Mario Aburto, el de Florence Cassez, Ayotzinapa y otros que me vienen a la mente donde pareciera que el silencio logra el objetivo de obtener una percepción de justicia como si eso fuera una verdadera solución.

No dejo de pensar en la fortuna de que Omar García Harfuch como Secretario de Seguridad de la CDMX y Ricardo Sánchez Pérez del Pozo, de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión; hayan tomado tu caso con seriedad, transparencia y compromiso, haciendo una investigación ardua para lograr dar con quienes realmente te quisieron hacer daño. En la entrevista con Bart me queda claro que en tu caso no hay una simulación, sino que hay una intención en hacer las cosas bien.

Querido Ciro, te respeto, te quiero, y cuenta conmigo como una aliada siempre para acompañar este proceso, esperando que algún día logres la justicia que mereces y que puedas vivir en paz y sin incertidumbres.

No puedo dejar de agradecer por la confianza de la misma manera a Omar García Harfuch, Pablo Vazquez, Omar Reyes, quienes han actuado con transparencia y respetando el debido proceso. Ellos nos han dado la oportunidad de sacar a la luz un caso que históricamente en México se hubiera silenciado.

Deseo de corazón que tu caso sirva como ejemplo para recordar a las autoridades, a la ciudadanía y a los legislativos que en México nos urge una reforma judicial, nos urge entender que el sistema de justicia penal está envuelto en impunidad y en corrupción, y de esa manera no podemos apostar por un Estado de Derecho.

Me parece importante que este sea el principio de muchos periodistas, cuyas voces fueron silenciadas y que hoy siguen sin obtener justicia.

 

Con cariño y admiración,

Saskia Niño de Rivera

Presidenta de Reinserta

 

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