¡Ah, caray!

¡AH, CARAY! Cuando el priísta Adrián Rubalcava denunció que su celular había sido hackeado, parecía tratarse de un hecho aislado. Pero ayer que dieron a conocer lo mismo el morenista Víctor Romo y el mandamás del Senado, Ricardo Monreal, la cosa ya se puso bastante extraña.

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Por: F. Bartolomé

¡AH, CARAY! Cuando el priísta Adrián Rubalcava denunció que su celular había sido hackeado, parecía tratarse de un hecho aislado. Pero ayer que dieron a conocer lo mismo el morenista Víctor Romo y el mandamás del Senado, Ricardo Monreal, la cosa ya se puso bastante extraña.

Y MÁS extraño resulta en estos días en que tanto se habla del espionaje desde las esferas gubernamentales. En medio de la polémica por Pegasus, el Gobierno federal ha sido incapaz de demostrar que ya no cuenta con ese tipo de herramientas. Y es que no, ni modo, no basta con que el Presidente diga: “ya no se espía”.

EXISTEN VERSIONES de que los políticos hackeados son víctimas de una banda que opera ¡desde el Reclusorio Norte! Esta idea se refuerza con el hecho de que desde las cuentas de WhatsApp se está tratando de estafar a los contactos de los afectados.

SIN EMBARGO, aunque realmente se tratara de un simple atraco, ¿cómo consiguieron los teléfonos particulares de esos políticos? ¿A cuántos más les ha pasado lo mismo en estos días? Resulta muy difícil de creer que se trate de una simple casualidad; casi tan difícil... como hackear un celular.

”QUÍTESE el bozal”, le dijo Manuel Bartlett a un reportero en referencia al cubrebocas que llevaba puesto, durante la conferencia de la CFE. No saben cuidarse de la pandemia y dicen que van a salvar la soberanía nacional. No, pos’ sí.

ALGO no cuadra en las cuentas del INE en la fiscalización de Samuel García y del Partido Verde. Y es que al Gobernador electo de Nuevo León le están contabilizando los posteos de su esposa en redes sociales en 40 mil pesos la foto y en 20 mil pesos las stories en Instagram.

PARA los verdes se está aplicando la misma tarifa, nomás que hay una pequeña diferencia. Mariana Rodríguez, la esposa de García, en efecto es sumamente popular, pero su número de seguidores es de 1.8 millones. En cambio, el PVEM contrató a una treintena de influencers, youtubers y celebridades cuyo alcance es muuucho más alto.

SÓLO para darse una idea, Bárbara de Regil tiene 8 millones de seguidores en Instagram; Laura G tiene 2.8 millones, Raúl Araiza 1.5 millones y, agárrense, Belinda (sí, la que apoya a AMLO) tiene 13.8 millones. Por pura lógica, la multa a los verdes tendría que ser conforme al alcance de su estafa y no nada más por la cantidad de trampas.

POR CIERTO que en la sesión del INE, se volvió a poner en duda el triunfo de Ricardo Gallardo en San Luis Potosí. Fue devuelto el expediente a la Unidad de Fiscalización para que revise e incluya otras tres quejas sobre el evidente, perdón, supuesto rebase en el tope de gastos de campaña. Y dado que ganó por menos de 5%, en una de esas se podría anular la elección. El pollito verde debe estar temblando y no de frío, pío, pío, pío.

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