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ANTES de que Andrés Manuel López Obrador se vuelva a enojar con un juez por otorgar un amparo contra la ley eléctrica, debería cerciorarse de que los de su propio equipo estén haciendo bien su chamba. Porque resulta que ni los legisladores morenistas ni la propia Secretaría de Energía se tomaron en serio el asunto.

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Por: F. Bartolomé

ANTES de que Andrés Manuel López Obrador se vuelva a enojar con un juez por otorgar un amparo contra la ley eléctrica, debería cerciorarse de que los de su propio equipo estén haciendo bien su chamba. Porque resulta que ni los legisladores morenistas ni la propia Secretaría de Energía se tomaron en serio el asunto.

COSA DE VER que las controversias y amparos contra la “Ley Combustóleo” se presentaron contra el Legislativo por aprobarla y el Ejecutivo por ponerla en vigor. Sin embargo, pese a los citatorios judiciales, ni la Cámara de Diputados ni el Senado se molestaron en presentar alegato alguno.

Y POR el lado de la Sener, la flamante directora de lo contencioso, que fue quien firmó, no pudo demostrar su nombramiento, lo cual invalidaría el recurso que presentó. Por si fuera poco, tampoco presentó el acuerdo de la Consejería Jurídica para representar legalmente al Presidente.

QUIENES sí saben de leyes dicen que, para colmo, los recursos legales del gobierno son un simple copy-paste de los que se usaron con la fallida Ley Nahle. Como dice el Presidente: tienen 10% de preparación y 90% de incapacidad. ¿O cómo era?

¡QUÉ RARO se está poniendo el ambiente electoral en la Ciudad de México! Desde hace unas semanas se sabe que les quieren inventar, perdón, fincar responsabilidades a dos alcaldes que casualmente son de oposición (uno del PAN y uno del PRI). Antier se detuvo a una candidata a diputada tricolor y ayer fue denunciado ante la FGR el dirigente priísta capitalino. Sería bueno saber si Claudia Sheinbaum decidió meter a la justicia en la campaña o si son puras y simples casualidades electorales.

EL ANIVERSARIO de la expropiación petrolera resultó más amargo que un buche de gasolina Magna, pues resulta que la mayor empresa del Estado no sólo es un lastre para el erario, sino también el mercado interno. Y es que Pemex le adeuda a sus proveedores y contratistas la friolera de ¡66 mil millones de pesos!

Y NO, en esta cifra no hay manera de que Octavio Romero le eche la culpa oootra vez a sus antecesores, pues se trata de contratos de 2020 para acá. ¿Cómo pretende el Gobierno de AMLO impulsar la recuperación económica si tiene ahorcadas de esa manera a tantas empresas y éstas, a su vez, a sus respectivos proveedores?

EL COLMO es que la obsesión presidencial por Pemex lejos de acercarse a la realidad, se está poniendo más grave pues ayer salieron con que el Gobierno se hará cargo de las amortizaciones de la deuda de la petrolera. Traducción: con el dinero de las y los mexicanos se va a pagar la ineficiencia de Pemex y, de entrada, en este año la cuenta será de 6 mil millones de dólares.

ASÍ QUE ya váyase a trabajar, porque el delirio de la soberanía energética no se va a pagar solo.

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