Opinión

Bartlett, Porfirio y Chihuahua (Recuerdos sueltos)

Con los conflictos por el agua en Chihuahua surgen recuerdos de cuando Manuel Bartlett le hizo fraude a los ciudadanos de ese estado. En 1986, la crisis económica del 82 pesaba aún sobre el ánimo de la gente. Los panistas norteños, encabezados por Pancho Barrio ganaron las elecciones a un PRI desdibujado. Vivíamos inflación y estancamiento.

Avatar del

Por: Enrique Gómez Orozco

Con los conflictos por el agua en Chihuahua surgen recuerdos de cuando Manuel Bartlett le hizo fraude a los ciudadanos de ese estado. En 1986, la crisis económica del 82 pesaba aún sobre el ánimo de la gente. Los panistas norteños, encabezados por Pancho Barrio ganaron las elecciones a un PRI desdibujado. Vivíamos inflación y estancamiento.

Para impedir la llegada de Barrio, Bartlett rellenó las urnas, contó mal los votos y metió tacle al panista. El fraude fue tan vergonzoso que don Luis H. Álvarez inició una huelga de hambre de 40 días como reclamo. Don Luis, uno de los panistas más sensatos de su época, perdió la paciencia ante lo burdo del robo electoral. 

Cuando su determinación parecía no encontrar respuesta del presidente Miguel de La Madrid y de su personero en Gobernación, llegó Porfirio Muñoz Ledo y le sugirió al panista “no entregar la vida de contado, había que luchar por la democracia a plazos”. Una genialidad para que don Luis siguiera la lucha y no se convirtiera en un mártir. La súplica tuvo efecto.

Es curioso que 34 años después, tres de los personajes que hicieron historia sean protagonistas vigentes. Fernando Baeza, gobernador que no ganó pero fue impuesto por Bartlett, reclama junto con campesinos de su tierra el cierre de la presa La Boquilla para no entregar más agua a Estados Unidos, indispensable para las siembras de la próxima temporada. 

Muñoz Ledo compite, a sus 87 años, por la presidencia de Morena. El hoy diputado y quien fuera candidato a gobernador de Guanajuato, fue compañero de Manuel Bartlett en el PRI. El ex gobernador de Puebla y actualmente director de la CFE, además es próspero y adinerado inversionista en bienes raíces “prime” en la CDMX y en el estado que gobernó. Si alguien representa la imagen del político corrupto y dinosaurio es él. 

Puedo decirlo porque a Guanajuato, y en particular a Léon, le quiso robar la elección en 1988. Ordenó en ese entonces rellenar las urnas con 155 mil boletas. A pesar del intento de fraude, el PAN lo derrotó por mayoría aplastante. Por eso cuando el presidente López Obrador quiere culpar a la oposición de “armar” a los campesinos en sus protestas, surge la imagen de Baeza y Bartlett, en bandos distintos. 

La falta de autoridad moral de Bartlett y su historia negra en la “caída del sistema” en 1988 hace imposible que en México haya una “renovación moral” como decía la campaña de Miguel de la Madrid, padrino del poblano en tiempos turbios. ¿Quién puede creer en una transformación cuando el dinosaurio asoma la cola hasta en los negocios de sus hijos? 

Porfirio guarda las formas y pinta su independencia del Presidente. Al contrario de Bartlett, él puso los cimientos de las reformas electorales, de las instituciones que hoy logran comicios limpios. Sus historias están escritas y poco cambiarán. Quién de nuestra generación puede olvidar el rompimiento institucional en Guanajuato cuando en 1984 el entonces Secretario de Gobernación tumbó de un plumazo al gobernador Enrique Velasco Ibarra. ¿Quién puede olvidar el crimen en contra de Manuel Buendía, orquestado por su subalterno José Antonio Zorrilla en Gobernación? El costo de mantenerlo en funciones crecerá cada vez que se recuerde su mano autoritaria y su inmensa fortuna. 

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?