Opinión

Borgen y el Secretario de Hacienda

Al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, le gustan las series de Netflix. Un buen entretenimiento para despresurizar su encargo, vital para el crecimiento de México. 

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Por: Enrique Gómez Orozco

Es difícil de explicar pero fácil de entender, no morimos sin la democracia, sin embargo la democracia desarrolla a la raza humana porque la democracia nos obliga a abrazar y comprender a quienes piensan diferente”. -Del guión de la serie Borgen, de Netflix. 

Al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, le gustan las series de Netflix. Un buen entretenimiento para despresurizar su encargo, vital para el crecimiento de México. 

En su cuenta de Twitter, Herrera dice que le gustan las series escandinavas como Borgen, thriller sobre la vida política de Dinamarca, una de las democracias parlamentarias más sólidas del mundo. 

Los daneses tienen un nivel de vida envidiable. Brillan en todo: honestidad, seguridad pública, asistencia social, igualdad de oportunidades, productividad, educación y vocación verde; además poseen un sentido refinado del arte y el diseño. El pequeño país nórdico que tiene los mismos habitantes que Guanajuato,  siempre encabeza a las naciones con mejor calidad de vida.

Ver la serie es abrir una ventana a la política en su más alta concepción: el arte de conciliar pensamientos e ideas distintas para  prosperar juntos. Sólo de ver los primeros capítulos tenemos sentimientos graves de frustración. Al ver una democracia real en funciones, con múltiples partidos y una monarquía que simboliza tradición de tolerancia, no podemos dejar de pensar cuántos años, esfuerzo y vocación política cuesta construir instituciones… y qué fácil es destruirlas. 

Borgen es una forma coloquial de nombrar el complejo gubernamental Palacio de Christiansborg en Copenhague. Ahí está la sede de los poderes. Una de las particularidades de la democracia danesa es la representación de los partidos en los ministerios. Arturo Herrera, por ejemplo, podría ser un miembro de la oposición. Cada partido tiene la responsabilidad de encabezar las carteras en función de la votación que obtienen. 

La formación de un Gobierno siempre es fruto de alianzas, negociaciones, disputas, grillas y, finalmente, acuerdos políticos. Ya nombrado una o un primer ministro, su tarea se convierte en la de un equilibrista, un diseñador de políticas públicas a través de pesos y contrapesos en el poder. Ahí reside la bella armonía de Borgen. Hay lucha, golpes altos y bajos, donde los medios son respetables y respetados jugadores de la política enlazando a ciudadanos y gobernantes. Sobre todo, hay construcción de acuerdos. 

En la serie, una mujer de un partido socialdemócrata llamado ficticiamente, “Moderado”, llega al poder por su agudeza y la ayuda de consejeros experimentados. Cada capítulo avanza en un lenguaje de liberalismo social, sexual e ideológico. No sin valores familiares y cívicos. Siempre con cimientos anti dogmáticos. 

Dicen que la serie tiene parecido al periodo en que gobernó Helle Thorning-Schmidt primera ministra de Dinamarca y líder del Partido Socialdemócrata. Actual directora ejecutiva de la organización mundial Save the Children International.

Alguna vez pusieron los de Morena como modelo  a Dinamarca. Mostraron la ruta hacia el norte pero fueron hacia el sur. En lugar de fortalecer las instituciones, la pluralidad, respetar la crítica, Morena, el partido en el poder, alienta la autocracia, el culto al líder y el sometimiento de organismos autónomos.

Guanajuato es un ejemplo claro de lo que fuera un gabinete plural cuando Vicente Fox invitó como secretario de Finanzas a José Luis Romero Hicks, miembro del PRI. Luego, su hermano panista, Juan Carlos Romero Hicks tuvo la colaboración de Luis Mario Aguilar y Maya, también del PRI. Fue entonces cuando el patrimonio de los guanajuatenses se administró con honestidad y pulcritud. Un poquito de pluralidad democrática.(Continuará)

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