Como en Cuba y Venezuela

Elon Musk quiere llegar lejos, Marte es su meta y tiene en mente hacerlo pronto, por eso fundó SpaceX, primera empresa privada en dar servicio a la NASA en viajes orbitales tripulados.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Elon Musk quiere llegar lejos, Marte es su meta y tiene en mente hacerlo pronto, por eso fundó SpaceX, primera empresa privada en dar servicio a la NASA en viajes orbitales tripulados. Jeff Bezos y Jack Ma, le dieron una dimensión global al comercio electrónico y hoy son los hombres más prósperos de Estados Unidos y China. En el camino generaron empleos, cambios y riqueza como nunca antes. 

Fueron libres de escoger un destino dentro de economías de mercado y tuvieron el incentivo de crear, de construir sus sueños. Alrededor del mundo hay miles de jóvenes mujeres y hombres como ellos que imaginan un “start up” o nuevo emprendimiento. Es parte de la naturaleza humana. Eso nunca sucedió en Cuba durante los últimos 62 años. 

La dictadura cubana “castró” a dos generaciones al impedir que hubiera incentivos dentro de la isla, el triunfo mayor es participar en el Partido Comunista o en algún despacho de gobierno para tener ciertas ventajas o libertades. Los que sobresalieron fueron deportistas, artistas y cantantes, quienes hoy se rebelan.

El emprendimiento se lo dejaron exclusivamente a canadienses, europeos o mexicanos que explotaron el turismo. El mayor insulto a un ciudadano: que un extranjero sea dueño de un hotel en Varadero o en La Habana y los cubanos sólo puedan mirar a lo lejos las albercas y las instalaciones del primer mundo en su tierra. 

Todos somos diferentes y respondemos de forma distinta ante un incentivo. Desde la escuela vemos la diferencia entre la aplicación de los alumnos; en las empresas notamos a quién le atrae aprender, crecer y prosperar. Funcionamos bajo estímulos externos e internos. En el modelo marxista, donde no importa qué tanto esfuerzo hagas porque siempre recibes lo mismo que los demás, los incentivos son mínimos para producir y crear riqueza. 

¿Cuántos miles de cubanos perdieron años de su vida haciendo cola para recibir un huevo, algo de pollo y arroz? En 1984 fui a Cuba. Bella la isla, magnífica la gente, exasperante el sistema. En una librería donde el 90 por ciento de los libros eran de temas revolucionarios y marxistas, pude encontrar “El Ruedo Ibérico de Valle-Inclán”. En el local había pocos clientes y tres dependientas. Cuando quise pagar puse el libro sobre el mostrador de la caja. La empleada me dijo que debía entregarlo a otra señorita para que lo envolviera. Luego tomó el paquete, cobró y lo pasó a una tercera dependienta a quien le tocó entregarlo. 

Ahora que vemos el modelo de organización para poner la vacuna en México no dejo de recordar la librería en La Habana. ¿Cómo es que no tenemos un código QR generado por el CURP y la base de datos que pidieron llenar con nuestros datos?¿De qué sirvió? Si lo hicieron para lucrar electoralmente es una infamia. México tenía un sistema de vacunación ejemplar que nos libró de la polio, el sarampión, la tuberculosis, el tétano y otros males que no recuerdo. 

Van a adelantar las entregas de “becas” a los jóvenes que ni estudian ni trabajan. Es otro truco electoral. Si el programa de empleo lo hubieran realizado a través de las empresas formales, los jóvenes tendrían un compromiso que cumplir, aprenderían oficios, serían responsables y lo más humano: sabrían que son personas útiles y valiosas que merecen ser remuneradas. Todo lo demás es populismo que no sólo afectará  a la productividad del país  y a las arcas públicas, sino el aprecio de sí mismo, de quien recibe algo a cambio de nada. Como en Cuba, como en Venezuela. 

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