Comunidad económica Bajío-Occidente

El año pasado, se constituyó la Alianza Bajío-Occidente formada por 5 estados libres y soberanos. Se trata de un pacto entre los gobiernos de la región geográfica, histórica, económica y cultural del Bajío-Occidente...

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Por: José Luis Palacios Blanco

El año pasado, se constituyó la Alianza Bajío-Occidente formada por 5 estados libres y soberanos. Se trata de un pacto entre los gobiernos de la región geográfica, histórica, económica y cultural del Bajío-Occidente; la formamos los Estados de Aguascalientes, Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí y Querétaro. La intensidad de nuestro intercambio comercial y social en esta zona es enorme. León mismo se hizo en la migración de los Altos de Jalisco, por ejemplo. El cluster agrícola antes y el automotriz ahora, forman cadenas productivas naturales.

La alianza tiene fuertes connotaciones políticas, toda vez que coinciden los estados en un modelo de desarrollo que contrasta con el que ha iniciado el presidente AMLO y su partido Morena. En esta región del País, el modelo de desarrollo ha sido abierto a la inversión externa en tanto que el nacional es cerrado a ella. Aquí se considera que el motor del crecimiento es el mercado y sus fuerzas, en tanto que el gobierno federal diseña su estrategia teniendo al gobierno como pivote separando a la inversión privada. En esta región por siglos se han creado empresas familiares con una cultura de emprendimiento y sus tasas de desempleo históricamente son las más bajas de México, tanto, que somos un motor de migración; el 25% de sus habitantes hemos llegado del centro y sur del País en los últimos 30 años.

La alianza, pactada entre los 5 gobernadores, es un bloque regional de 25 millones de personas, que ha establecido un plan de trabajo y soluciones en cuestiones como medio ambiente, energía, desarrollo social, economía y educación. Nos agrupa a los 5 estados con el mayor crecimiento económico de México. Tiene como objetivo convertirnos en una comunidad económica con el mayor Índice de Desarrollo Humano de México y posicionarnos como una de las de mayor competitividad y bienestar social a nivel global. La alianza quiere proyectar a nuestra región Bajío-Occidente como la economía más importante de México, pues actualmente solo es superada por la zona Metropolitana de Monterrey y la Ciudad de México.

Los gobernadores de la alianza acordaron una carta de intención de colaboración y cooperación y pidieron a la Fundación Konrad Adenauer diseñar un plan de crecimiento regional. Los aspectos de mayor cooperación puede ser las vías de comunicación, el agua, el medio ambiente, el corredor turístico, la cooperación comercial en clusters comunes como el automotriz y proyectos logísticos para hubs de centros de distribución, así como sinergias de sus centros de investigación y desarrollo.

La alianza tiene en mi opinión amplias posibilidades de ser un esquema válido de crecimiento, pues tenemos en común, una cultura regional de trabajo; una tradición de emprendimiento y de valores compartidos. Si el objetivo es elevar la calidad de vida de los habitantes de esta región, tendrá ventajas competitivas mayores. Recordemos que la tendencia mundial es aglutinar a regiones, que, sin declarar claramente intenciones de autonomía, sí hacen crecer la competitividad de una región.

Los estados de esta alianza representamos 17% del PIB del País; somos la región más dinámica del País con una tasa de crecimiento anual de 4.1% y las expectativas para 2020 es crecer al 2% en tanto el País se encuentra en recesión con crecimiento 0%. Nuestra política industrial se ha basado en la ampliación de la economía formal, con articulación exitosa de los flujos de exportación, inversión extranjera y una inversión local activa y nacional activa. La Alianza promoverá mayor desarrollo en nuestros estados a partir de nuestras fortalezas y disminuir nuestras vulnerabilidades.

En los proyectos con el gobierno federal, la alianza ha intentado formar bloque para ser un interlocutor fuerte con el gobierno del presidente AMLO, como lo fue el caso del Insabi, pero no ha logrado todavía armonizar sus proyectos para negociar como uno solo frente a la reducción de las transferencias federales. Ahora falta que a la alianza se integren empresarios y académicos para hacer una agenda estratégica, para elaboración de un Plan Regional, canastas de proyectos con fondos concurrentes, construir la marca regional de nuestros productos, un banco de proyectos de infraestructura y reducir la regulación y los trámites. Podemos ser el centro logístico de México, intercambiar agua y energía, transitar hacia la economía 4.0 y atraer talento de otras regiones.

La alianza se convierte en un interlocutor importante con el gobierno federal para evitar sigan disminuyendo el regreso de nuestros impuestos. Considero que el escenario de continuidad en las políticas públicas en esta región es seguro para los próximos años. Los ciudadanos han optado por gobiernos que aseguran el crecimiento económico. Jalisco con un gobierno del partido Movimiento Ciudadano y los demás, con predominio claro del PAN, coinciden en su integración económica que se ha dado paulatinamente con el enorme intercambio que tenemos hace siglos.

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