Concordia republicana

Soy de los mexicanos que celebra que, en estas fiestas navideñas, el presidente AMLO se haya reunido, por fin, con los gobernadores de la República, después de años de haberlo evitado.

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Por: José Luis Palacios Blanco*

Soy de los mexicanos que celebra que, en estas fiestas navideñas, el presidente AMLO se haya reunido, por fin, con los gobernadores de la República, después de años de haberlo evitado. Es el Presidente, quien inicia la segunda parte de su gobierno con una altísima tasa de aprobación ciudadana a pesar de que los indicadores clave de la vida del País, sean los peores que hayamos conocido. Ya en salud, en economía, ya en crímenes, ya en pobreza, las estadísticas reflejan a un País en crisis, pero ni a esto hace caso el ciudadano común: quiere a su Presidente y se identifica con él y su manera de gobernar.

Casi muerta la oposición y enfrascada en salir de sus propios laberintos, le queda proponer, no solo oponerse al gobierno. Plantear desde sus propias ideologías, proyectos que convenzan a la ciudadanía de que hay “algo” mejor o menos peor que el País de AMLO. Esos tres partidos políticos tradicionales intentan sin éxito formar una alianza que solo confunde al elector, pues parecen no definir su plataforma política y cómo enfrentar a AMLO, quien, con su partido Morena, ha cautivado al ciudadano en una forma diferente de gobernar, que, identificada como populista, ha logrado proponer simbolismos que necesitaba el pueblo para creer en su gobernante.

El año 2022 será de reducido crecimiento que no compensará la recesión que viene desde el 2019. Ya con aprendizajes de la pandemia del COVID 19, los mexicanos entraremos a un año nuevo en que la recuperación económica se debe a que el empresariado y emprendedores han invertido capitales y talento, para recuperar los empleos que nos hacían falta. Aún metidos en la inflación más alta de los últimos 20 años, México tiene en el año próximo una enorme oportunidad de volver a crecer teniendo enfrente a nuevos virus y a una economía norteamericana que sigue estancada.

Parece que el presidente AMLO tiende a cambiar sus discursos diarios de descalificación y odio, para entrar a tiempos de concordia. No solo porque requiere en el Congreso de acuerdos con la oposición, sino porque sabe que el pueblo, al que tanto ha encauzado recursos públicos, requiere de empleo y de concordia. Si bien es cierto que la tolerancia con los poderosos cárteles del narcotráfico seguirá siendo la estrategia del presidente AMLO, tiene forzosamente que acordar con los grandes capitales financieros nacionales y extranjeros, para que tengamos estabilidad económica.

La concordia es una actitud y un estado social que permite que las partes puedan construir juntos, consensos. Morena ganará seguramente más gubernaturas en el 2022. Movimiento Ciudadano será un partido en crecimiento ante el hartazgo con los cascarones de los partidos tradicionales, en tanto que las candidaturas independientes, quemadas por las malas experiencias del pasado, no tendrán futuro en el corto plazo. El año próximo deberá ser un año de trabajo colectivo para que el País construya un proyecto económico que permita mejor repartición de la riqueza con leyes más equitativa, toda vez que seguimos siendo el País más desigual en el ingreso.

Los datos de esta semana que publicó el INEGI sobre a marginación social en los municipios, nos retratan de cuerpo entero: uno es el México de los menos y otro el de las mayorías. Solo pensando en quienes poco o nada tienen, los partidos políticos podrán diseñar plataformas que sean aceptadas por la ciudadanía que por décadas solo supo de corrupción y saqueos. Morena tiene el gen priista y le acompañará como es la naturaleza humana; el poder le comienza a enfermar y la soberbia de no reconocer errores tendrá sus costos, por lo que deberá abrirse a la diversidad de otras fuerzas políticas para acordar y a la realidad misma que necia, les arroja estadísticas diferentes a los “otros datos” que el Presidente nos quiere imponer en las primeras horas del día. Con el apoyo de las Fuerzas Armadas y de la mayoría de los electores, AMLO tiene enfrente la continuidad de su proyecto más allá del 2024.

Pero ese País, el de las mayorías, el más justo, solo se construirá en la medida en que AMLO facilite la concordia y el acuerdo con todos, incluidos sus minúsculos opositores.   

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