Corren las apuestas: Macedonio se va

En la lucha libre de antaño cuando la veíamos en televisión, el deporte espectáculo tenía tribus de diferente denominación. Estaban los “rudos” y los “técnicos”, los “enmascarados” y los de rostro limpio.

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Por: Enrique Gómez Orozco

En la lucha libre de antaño cuando la veíamos en televisión, el deporte espectáculo tenía tribus de diferente denominación. Estaban los “rudos” y los “técnicos”, los “enmascarados” y los de rostro limpio. La lucha política tiene un ring semejante. Están los rudos, entre ellos Félix Salgado Macedonio y los técnicos, John Ackerman y su cuñado Pablo Amílcar  Sandoval.

El show montado en Guerrero muestra la debilidad institucional de Morena. La lucha convertida en un espectáculo donde el “toro sin cerca” quiere gobernar con la marca de la deshonra y la ley en su contra. Acusado de violación en varias ocasiones, cuenta con el apoyo del manager más poderoso del país, pero tiene en contra a toda la tribuna, en particular a las mujeres que gritan desde lo alto y lo bajo: “¡Fuera, fuera, Macedonio!”.

El manager dice que el pueblo bueno lo quiere a pesar de los presuntos delitos cometidos y lo convierte en el símbolo nacional de la impunidad. Por mucho que diga a los grupos feministas “ya chole”, nunca cholerá. Por el contrario, cada día que Morena se empeñe en sostener a Salgado Macedonio, crecerá la irritación nacional en contra de su candidato. La lucha ya no es en la “Arena Guerrero” sino en la “Arena Nacional”. Si más de la mitad del electorado son mujeres, la presión para López Obrador hará que todas sus presentaciones tengan las pancartas de “Rompa el pacto”.

El Presidente no entendía el significado de la frase y tuvo que ser su esposa quien le explicara el contenido de ese mensaje que le sigue los pasos. Romper el pacto significa acabar con la condición patriarcal de nuestra sociedad. El pacto de silencio bajo el cual la mujer es ciudadano de segunda y puede ser violada o violentada en sus derechos e integridad sin que haya castigo.

Las leales y los leales al líder tuvieron que guardar un silencio amargo, voltear la cara hacia otro lado mientras pudieron para, finalmente, reprobar al candidato. Eso cuando hay un poco de congruencia como la de nuestra representante Malú Micher. Otros agachados justifican a Salgado Macedonio diciendo que aún no tiene sentencia y por tanto es inocente mientras un juez no diga lo contrario. Así como el pueblo sabio de Guerrero puede votar a favor de Salgado Macedonio, el pueblo más sabio y preparado de la Nación, ya votó con su opinión y dijo, ¡Fuera Macedonio, fuera violador!

Quienes desean que siga su campaña hasta el final son los del PRI-PAN-PRD, quienes felices ven desde la tribuna el desgaste brutal de su contrincante el “toro sin cerca”. El manager tiene que aguantar abucheos y gritos a granel. Hay morenos que le echan la culpa de las manifestaciones a Irma Eréndira Sandoval, a su hermano Amílcar, quien quería el hueso y a John Ackerman. Pero no es cierto, las mujeres no necesitan patrocinador, ni a los conservadores - sería un contrasentido-,  ni a los medios de comunicación.

Desde la tribuna podemos apostar doble contra sencillo a favor de cabelleras que ganarán en dos o tres caídas. Será imposible detener el grito de descontento de mujeres y hombres que vemos impresentable al candidato e inmoral a quien lo apoya. Si Morena se empeña por órdenes del manager en sostenerlo, será un regalo a la oposición que ni siquiera el PRI en sus mejores tiempos se hubiera atrevido a otorgar. Doble contra sencillo. Salgado Macedonio se va.

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