Opinión

Cuando el destino nos… ¡Alcanzó!

Esta semana hay tres evidencias contundentes de que el destino ya nos alcanzó; me refiero al serio deterioro en materia de los servicios de salud que la administración del presidente López Obrador logró hacer en tiempo récord, y que he estado denunciando desde sus primeras señales de centralización en diciembre del año pasado.

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Por: Éctor Jaime Ramírez Barba

Esta semana hay tres evidencias contundentes de que el destino ya nos alcanzó; me refiero al serio deterioro en materia de los servicios de salud que la administración del presidente López Obrador logró hacer en tiempo récord, y que he estado denunciando desde sus primeras señales de centralización en diciembre del año pasado.

La primera dio a luz con la renuncia de Germán Martínez al frente del Instituto Mexicano del Seguro Social el martes 21 de mayo. 

En Morelia apenas el 3 de enero de este año presentó el Plan 2018-2024 con un entusiasmo reflejado en su alocución introductoria que cito: “Progreso con justicia, eso es lo que busca la cuarta transformación de la Patria, y la justicia en el progreso, es la manera suprema de reconciliar a los mexicanos… y el IMSS es una herramienta del Estado mexicano para reconciliar empresarios y obreros, e igualar a todas y todos los mexicanos”. 

Sus apariciones siempre fueron con un tono lleno de esperanza, de provenir, de optimismo, de orgullo IMSS, de gente buena.

Bastaron 138 días para que “aprendiera la regla de oro: el que tiene el oro, tiene la regla”. 

Denunció la actitud real de la transformación de cuarta -sic- al señalar las injerencias de Hacienda de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el “cargo que el encargo”. 

En términos llanos, están dejando seco al IMSS de personal, entre ellos, los médicos, enfermeras y demás profesionales de la salud; sin inyección para la compra de medicamentos y otros insumos para la salud; ni siquiera para el programa “estrella” del discurso presidencial IMSS-Bienestar, a quien, a decir de Germán, tiene menos recursos que en 2018, porque le deben al IMSS más de mil millones de pesos. 

El futuro del IMSS es ominoso, rematando Germán su renuncia con la frase “soy decente y tengo vergüenza pública, y con serenidad de ánimo, presento mi renuncia.

La segunda evidencia que pone en claro que lo que pasa en el IMSS pasa en el resto de las instituciones de Salud, fue la comparecencia de funcionarios de la Secretaria de Salud, en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, donde soy secretario, con el propósito de revisar el Plan Nacional de Desarrollo del presidente, y nos enteramos de que ha habido tres recortes al presupuesto en lo que va de este año, significando tan sólo a nivel central mil 283 millones de pesos menos.

El presupuesto en salud 2019 presentado por el Presidente fue en términos reales 11% más bajo que en 2018, año que fue similar al 2015, es decir, muy bajo. Se aprobó sin modificar una coma, y se logró que Hacienda pusiera mil millones que se repartieron para programas de diabetes y cáncer primordialmente.

Tres programas representan el 87% de lo recortado: prevención y control de sobrepeso, obesidad y diabetes; Salud materna, sexual y reproductiva; y Salud a la Persona. Estos programas fueron los que recibieron la “ampliación presupuestal” y que ahora han quedado casi en cero otra vez.

Otro enfoque del recorte es para qué se utilizaría ese dinero: 123 millones para compra de medicamentos; 390 millones para la subcontratación de servicios con terceros, cuyo destino es el servicio de farmacia, así como la central de mezclas que otorga los tratamientos antimicrobianos, oncológicos y nutrición parenteral para todos los pacientes hospitalizados; y 173 millones para la reparación y mantenimiento de equipo médico y de laboratorio.

La última evidencia ha sido la manifestación valiente, por el riesgo de ser destituidos, de los directores de los Institutos Nacionales de Salud y de su Coordinador, a una reunión privada, que se hizo pública con legisladores de Morena, entre ellos el Senador Navarro Quintero, la diputada Carmen Medel y el presidente de la Comisión de Presupuesto, para que se pueda interceder ante el ejecutivo federal para que les reintegren lo “reservado”, mejor dicho, lo “recortado”. 

Ellos son sensibles al saber que los más pobres y vulnerables por enfermedad acuden allí con la esperanza de seguir vivos, que es necesario tener lo necesario, que de por sí era poco, para que los traten oportunamente. Ante la impotencia y responsabilidad hacen esta medida desesperada de acudir ante los representantes populares. 

Mi reconocimiento con la petición que no renuncien, que juntos hagamos la lucha para que haya más recursos y menos mexicanas y mexicanos pierdan la vida de manera prematura o queden discapacitados por falta de atención médica.

Ayer viernes en su mañanera, el Presidente dijo todo lo contrario a la realidad arriba señalada, lo cual sólo puede por dos cosas, le están mintiendo o él lo hace deliberadamente. 

El presupuesto fue aprobado, hay por día al menos 240 millones de pesos más por el diferencial de precio del petróleo, dicen que ahorraron más de mil millones de pesos en la compra de medicamentos antirretrovirales. Hay dinero, hay necesidades, ¿habrá voluntad para ser “primero la salud de los pobres”?

Y tú, ¿qué opinas?