Opinión

¿Cuántos más tienen que morir antes de que esto cambie? (Segunda parte)

El deseo común de todos es el regreso a la seguridad pública y a la justicia.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Seamos realistas, pidamos lo imposible”, Herbert Marcuse

El deseo común de todos es el regreso a la seguridad pública y a la justicia. El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que va a “serenar” al país en 2020 y habrá crecimiento. Si a alguien le debemos desear el mayor éxito es a él.

Crecerá la Guardia Nacional hasta llegar a cien mil efectivos y su administración cuidará mejor las ciudades. No tenemos una idea clara de cuál es su estrategia y cómo, a diferencia de Felipe Calderón, hará que ya no sean los cárteles quienes tengan tanto poder o más que el propio presidente.

Todos los analistas coinciden en que este año será crucial para la Administración. Ya no se puede culpar al pasado. Además el Presidente pidió que le diéramos un año más para que todo mejore. Las condiciones están dadas: la macroeconomía estable, como en los mejores años neoliberales; el tipo de cambio sólido y las tasas de interés a la baja; Estados Unidos seguirá creciendo y el T-MEC será ratificado si no hay problemas mayores en el Senado norteamericano.

En su primera “mañanera” AMLO volvió a arremeter contra los conservadores, sus adversarios predilectos. Por sus críticas constantes suponemos que son los del PAN. También se refirió a la riqueza de Genaro García Luna y preguntó “¿Quién pompó?”, un viejo dicho de su tierra. Pregunta que también le podemos hacer a Manuel Bartlett.

Está bien, puede culpar de la violencia pasada al pasado, pero la presente y futura sólo serán responsabilidad de su mandato.

Digamos que puede bajar un 20% los asesinatos dolosos. Reducir de 35 mil a 28 mil los mexicanos y mexicanas fallecidos por homicidio doloso. Los números serían aún de terror, una tragedia, pero indicaría que vamos por el camino correcto. Ningún hombre de bien podría desear un fracaso nacional como el de 2019.

Los escépticos conservadores ven un panorama distinto porque no saben qué hacer para lograrlo. Los abrazos y no balazos, los regaños con mamá y el “fuchi guácala” son figuras retóricas sin contenido funcional.

Si el país se “serena” con la mejoría en el estado de derecho, con mayor inteligencia y coordinación de las policías federales y estatales, no importa que en las mañaneras haya ocurrencias. Un punto porcentual de mejoría son 365 vidas salvadas. Ahora el Gobierno debe establecer metas claras. También deberá demostrar que ya no son los cárteles de la droga ni “El Mayo” Zambada u Ovidio Guzmán quienes gobiernan el noroeste del país.

El cambio no se dará si las estrategias son las mismas del año pasado, si Alfonso Durazo mide con micrómetro las tendencias. Tenemos que ver un serenamiento profundo y tangible.

Estaría bien comenzar por Guanajuato.

Pidamos al presidente López Obrador que comience por nuestro estado que pide a gritos calmarse, serenarse, pacificarse, con el verbo que se quiera: tenemos que parar la masacre. Cuando las mujeres y los menores, los infantes y hasta bebés mueren por la incapacidad de quienes elegimos para detener la tragedia, sólo queda pedir, solicitar, exigir que se haga lo imposible porque 2020 no sea más horrible que 2019.

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