Opinión

Cuatro problemas de la 4T

De empeorar la situación con la epidemia, la 4T representada por López Obrador y Morena, sufrirá una derrota épica en la elección del 2021.

Avatar del

Por: Enrique Gómez Orozco

De empeorar la situación con la epidemia, la 4T representada por López Obrador y Morena, sufrirá una derrota épica en la elección del 2021. Hasta hoy impensable por la popularidad del mandatario. Son cuatro sus lados flacos.

Primero, la economía. A la pregunta de: ¿estás mejor o peor que antes de que llegara Morena al poder?, la respuesta será clara. Para abril o para mayo, como dice la canción, habrá un agotamiento en los bolsillos de todos. La Federación no recaudará como antes, los estados reclamarán más al no poder cumplir con sus gobernados; las universidades, los agricultores y las empresas estarán con el cinturón apretado, para cuando menos flotar y sacar la cabeza del agua para no ahogarse.

Aunque el Presidente dice que para marzo se recuperarán los empleos perdidos, es improbable que así suceda. En agosto volvió un frenazo en el crecimiento y la crisis mundial generada por la epidemia demandará más apoyo fiscal de los gobiernos. Aquí se hace lo contrario: apretar y apretar, cuando se debería aflojar y aflojar dinero para estimular el consumo y el empleo. 

Segundo, la pandemia. Tal vez porque se habían dado expectativas demasiado optimistas sobre el control del Covid, estamos sorprendidos de la letalidad. Según los datos fríos, por cada 10 infectados hay un muerto. La oposición no se cansará de sacar las declaraciones de Hugo López-Gatell y las del propio Presidente. “Como anillo al dedo”, dijo en una mañanera López Obrador. Todos quedamos sorprendidos. Muerte, pobreza y quebrantos no le pueden venir bien a nadie. Bueno, a las funerarias tal vez. 

Tercero, el ánimo. Hay un sentimiento de agravio en muchos sectores del país, casi en todos: los empresarios se sienten aislados, acosados, desdeñados. Desde hace 38 años, cuando López Portillo nacionalizó la banca, no había un cisma tan marcado entre el Presidente y el sector privado. Los agricultores están enojados porque no reciben lo prometido en campaña. Los científicos, universitarios e intelectuales están de pésame después de la cancelación de los fideicomisos. La prensa siente acoso. En un país democrático resulta increíble que el Jefe de Estado saque una tablita de buen o mal comportamiento de los principales editorialistas nacionales y realice análisis de contenido de la información. Ni Trump lo hace. 

Cuarto, el nuevo presidente de Estados Unidos. Joe Biden no será una carta fácil para el Gobierno. A la Casa Blanca regresará la moderación, el uso de razón y una forma de gobernar alejada del populismo trumpiano. Sin decir mucho, sin estridencias, el presidente Biden hará ajustes importantes a la relación con México. Su mandato será parecido al de Barak Obama, quien no fue un dulce para el país porque fue quien más deportó paisanos. 

Al menos sabremos que Biden no nos usará como su “punching bag”, ni seguirá con la necedad del muro fronterizo. El mundo entero verá con alivio a Estados Unidos. Volverá el acuerdo climático de París,  las energías renovables y habrá un freno al calentamiento global. No es un sofisma. 

Los resultados de Coahuila y de Hidalgo no reflejan el amor de la población al PRI. Hay un buen porcentaje de votos de castigo. Ya cuando los panistas y perredistas se congratulan del triunfo del PRI sobre Morena, quiere decir que hay un mal aire, una enfermedad del espíritu en la vida pública nacional. 

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?