Cuba, el camino a la libertad

Cuba y China dicen estar gobernados por un partido comunista. Las dos naciones surgieron a mitad del siglo pasado con los valores del Marxismo-Leninismo. 

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Por: Enrique Gómez Orozco

Cuba y China dicen estar gobernados por un partido comunista. Las dos naciones surgieron a mitad del siglo pasado con los valores del Marxismo-Leninismo. Igual, tuvieron dos líderes carismáticos revolucionarios que prometieron crear mejores sociedades con dogmas políticos semejantes.

La diferencia surgió en 1978 después de la muerte del líder chino Mao Zedong. Su sucesor, el gran visionario Deng Xiaoping, comprendió que su país no saldría de la pobreza y el atraso sin incentivos individuales, sin un modelo capitalista de ahorro, inversión y libre mercado. En Cuba, Fidel Castro mantuvo el sistema comunista con la retórica de la “soberanía” y su famosa frase: “¡Patria o Muerte, venceremos!”.

Hoy el modelo económico central cubano agota los comestibles, la salud pública y la esperanza. El último empujón proviene de una pandemia que parecía contenida en la isla.

Mientras China eligió el camino del pragmatismo capitalista con los frutos de la prosperidad individual, Cuba se ató al pretexto de una lucha perpetua contra el “imperialismo norteamericano”. Una cantaleta que quiso eliminar Barack Obama abriendo el comercio y las relaciones con Raúl Castro, el sucesor de Fidel. Todo iba bien hasta que llegó Trump, quien no comprendió la inteligencia de Obama que, al quitar barreras, eliminaría también los pretextos y la retórica de la dictadura.

Obama abrió el camino con su presencia en La Habana en un histórico viaje de un presidente norteamericano a la isla. Algo que al tiempo le costó a su partido las elecciones cuando los cubanoamericanos radicales votaron por Trump y no por Hillary Clinton. El cambio en Cuba pudo ser más terso pero falló la oportunidad. Joe Biden tuvo asuntos más graves al arranque de su mandato como para dar un giro de regreso a la política de su querido y admirado Obama.

Las manifestaciones del domingo en toda la isla marcan el inicio del final de la era castrista y, muy probablemente, la demolición del modelo político económico de seis décadas. Es decir, inauguran el camino a la libertad. Todos los medios dan cuenta de lo que dice el alma cubana.

No quieren más “¡patria o muerte!”; la nueva generación quiere “¡patria y vida!”. Están hartos de esperar por horas la poca comida que distribuye el Gobierno; están cansados de ver que los privilegiados son quienes tienen familia en el extranjero y reciben remesas. Los últimos ajustes económicos trajeron carestía y la pandemia agudizó la tragedia de un país que no tiene divisas para importar o producir medicinas como antibióticos o sedantes.

En la época de Hugo Chávez, Cuba recibió apoyo invaluable de Venezuela con la entrega casi gratuita de combustibles. También tuvo inversiones en turismo de España y Canadá que le ayudaron a sobrevivir la improductividad de otros sectores. Será difícil que esa fuente de ingresos regrese pronto por la presión internacional sobre la dictadura. Sólo China o Rusia podrían sacar del agujero al régimen con préstamos e inversión, sin embargo hay algo que Miguel Díaz-Canel y el Partido Comunista de Cuba no pueden entregar a la población, algo que probaron los habitantes después de 60 años de sumisión: la libertad.

Los gritos de ¡libertad, libertad! abren el horizonte de vida a un territorio prohibido durante sesenta años. Mucho tuvo que ver también la magia de los teléfonos móviles y el internet, donde los cubanos pudieron asomarse al mundo y ver que no era como se les contaba. Un universo se abrió a una pequeña pantalla antes vedada por el riesgo que significa para una dictadura. (Continuará)

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