Datos ante todo

Para rescatar a León de la pobreza lo primero que necesitamos son datos. Conocimiento de todas las causas por las que en nuestra ciudad cayeron 316 mil ciudadanos al nivel de pobreza que ya padecía medio millón de habitantes.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Para rescatar a León de la pobreza lo primero que necesitamos son datos. Conocimiento de todas las causas por las que en nuestra ciudad cayeron 316 mil ciudadanos al nivel de pobreza que ya padecía medio millón de habitantes.

Hace cinco años eran 500 mil. La cuenta había bajado un poco durante el trienio de Bárbara Botello. El desplome vino en el sexenio de Héctor López Santillana. Siempre existe la tentación de sacar conclusiones rápidas en base a lo que el científico Steven Pinker llama “correlación” infundada.

Cualquier político priista podría correlacionar el aumento en la pobreza con la administración panista. Ese tipo de juicios sumarios llevan al error y oscurecen la realidad. Hay muchos “vectores” y debemos medirlos cada uno: ¿cuánto pegó la pandemia del 2020 cuando se perdieron más de 50 mil empleos, cuando los trabajadores informales perdieron todo ingreso?, ¿qué tan mal veníamos desde el inicio del sexenio de AMLO? Otra correlación limitada sería atribuir el desplome a la inversión y la creación de empleo digno en la política pública de la 4T. La verdad es que no sabemos de dónde surgió tanta pobreza. 

Lo primero es identificar los polígonos de menor ingreso. En qué zonas de la ciudad se concentran quienes son pobres o viven en pobreza extrema. La colonia 10 de Mayo, San Juan de Abajo, Las Joyas, Brisas del Campestre, Las Ladrilleras, etcétera. 

La Fundación Bloomberg que asesora a 57 grandes ciudades en el mundo, comenzando por nuestra CDMX, establece que la prioridad es tener datos para poder mejorar. 

¿Cuánto es el ingreso promedio del leonés empleado y del que trabaja en la informalidad?

¿Cuál es el producto interno de León, cuánto producimos y cómo está repartido ese ingreso?, ¿cómo se reparte ese ingreso?

¿Cuál es la productividad del capital (empresas) y del trabajador?

¿Qué tan competitivos somos frente a otras ciudades cercanas como Morelia, Querétaro, San Luis Potosí?

¿Dónde está el crecimiento que nos saque del atolladero?

Son cinco preguntas sencillas fáciles de responder a partir de la información que tenemos en INEGI. Con una matriz de datos de información del Seguro Social, las cámaras industriales y comerciales, con un equipo de especialistas en investigación social podemos llegar rápido a las primeras hipótesis. Incluso podemos revisar los números del Coneval para ver si hay errores en el levantamiento de campo de su investigación. O si tomaron datos de la parte formal del ingreso y no la informal. A la propia institución podemos solicitarle mayor profundidad en su estudio para tener más datos. ¿La pobreza de los leoneses está marcada por deficiencias alimentarias, de educación o de servicios de salud; tal vez sea la vivienda, el transporte y el acceso al esparcimiento?

El Ayuntamiento, armado con la mayor cantidad de datos posible, puede iniciar un diagnóstico y elaborar una estrategia para los próximos seis años. Tener una meta precisa.

Si el 45% de los leoneses viven por debajo del umbral de la pobreza, a qué podemos aspirar: ¿un 35% como en Irapuato o un 24% como en Querétaro? 

Otro tema que estará presente en los próximos años es la inmigracion. A León llegan muchas familias en busca de oportunidades, por eso la población se acerca a un millón 800 mil habitantes. Imposible detener el fenómeno. Lo que sí podemos hacer es tratar de que nuestra comuna sea atractiva para jóvenes educados y que tengan oportunidades de ingresar a trabajos de punta, como lo sueña con la mentefactura el gobernador Diego Sinhue Rodríguez. Es todo un tema para meses. Lo veremos.

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