Opinión

De patrón a emprendedor

Hay palabras que pasan de generación en generación sin cambiar su uso.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Hay palabras que pasan de generación en generación sin cambiar su uso. Como en autos viejos transitamos por el lenguaje sin observar el significado original ya obsoleto en el presente. En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española vienen diferentes conceptos para la palabra “patrón”. 

  1. Puede ser un “defensor, protector”. 
  2. Un “santo titular de una iglesia”. 
  3. El “dueño de la casa donde alguien se aloja u hospeda”. 
  4. Señor (persona a la que sirve un criado). 
  5. Patrono (persona que emplea trabajadores).

La Coparmex o Confederación Patronal de la República Mexicana aglutina a unos 35 mil empresarios en el país. Su lucha por la libertad de emprender, por proteger el derecho a la propiedad privada y los valores de la iniciativa individual es ejemplo nacional. 

Gustavo de Hoyos, su presidente, muestra fortaleza y determinación para impedir la autocracia del gobierno populista y contralibertario de López Obrador y su partido Morena. Los empresarios del país vivimos los momentos más inciertos de nuestra historia reciente. El resultado de la embestida gubernamental en contra del libre mercado y las instituciones autónomas que lo protegen, aniquila la confianza y perturba la inversión. Tomemos un ejemplo sencillo de última hora. 

En el Gobierno de la CDMX, su Poder Legislativo dominado por Morena, pretende cambiar las leyes de arrendamiento para eliminar derechos a los arrendadores. Si usted tiene una casa o un departamento y lo renta, será un trámite casi imposible desalojar a quien no le pague. Con el pretexto de la contingencia sanitaria (que no ha decretado el Gobierno por miedo a despidos masivos), los diputados mencionan el derecho de toda familia a una vivienda. Y, ¡zaz!, de un plumazo quieren despojar o limitar los derechos de quien tiene como ahorro o inversión una propiedad en renta. Esperemos que no pase esa ley porque al minuto siguiente de su publicación se detendrían todas las inversiones inmobiliarias en la Capital. 

Esa y otras barbaridades tendrán que enfrentar los empresarios e inversionistas. Para contrarrestar el peso del partido mayoritario necesitamos una organización renovada que una a todos los emprendedores de México. Un cambio de nombre, una transformación interna es indispensable para dar la batalla, y por qué no decirlo, defender el modelo capitalista moderno. 

En su sitio de internet, la Coparmex jamás se refiere a sus miembros como “patrones”. No dicen “los patrones queremos esto, los patrones proponemos aquello”, siempre se refieren a ellos mismos como “empresarios”. Sólo en Jalisco la organización se nombra a sí misma como un grupo empresarial. La Coparmex debe cambiar su nombre ya. Puede ser la Confederación de Emprendimiento; la Confederación Empresarial  Mexicana. Mejor aún: la Confederación de Empresas de México. Porque la empresa significa un conjunto con múltiples elementos donde no hay patrones y trabajadores sino participantes. Hay accionistas, colaboradores, proveedores y sobre todo, la atención a un mercado de clientes. 

El modelo setentero representado por la llamada 4T, obliga a pensar en una división maniquea de la realidad. Patrones y trabajadores; ricos y pobres; conservadores y progresistas. 

Bien haría el empresariado nacional en despojarse de ese lenguaje “patronal”. Cuando alguien nos dice “patrón”, nos sentimos mal, como si estuviéramos en la época porfiriana. Es una palabra difícil para el siglo XXI. Parece pequeño el concepto, pero una palabra puede cambiar a una organización que quiere salvar a México.

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