Dennis Gabor, padre de la Holografía

Hace cincuenta años, en el año de mil novecientos setenta y uno, el profesor Dennis Gabor, del Imperial College de la Universidad de Londres en Inglaterra, recibió el Premio Nobel: “por la invención y desarrollo del método holográfico”.

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Por: Vicente Aboites

Hace cincuenta años, en el año de mil novecientos setenta y uno, el profesor Dennis Gabor, del Imperial College de la Universidad de Londres en Inglaterra, recibió el Premio Nobel: “por la invención y desarrollo del método holográfico”.

Gabor nació en Budapest, Hungría, en el año de mil novecientos, en el seno de una familia judía convertida al Luteranismo.  Participó en la Primera Guerra Mundial y posteriormente inició estudios de ingeniería en la Universidad Técnica de Budapest los cuales terminó en Alemania en la Universidad Técnica de Berlín.

Inicialmente trabajó en haces de electrones en tubos de rayos catódicos y de allí surgió su interés por la óptica de rayos con electrones. Su tesis doctoral versó sobre el “registro de transientes en circuitos eléctricos con osciloscopios de rayos catódicos” sustentada en el año de mil novecientos veintisiete. En el año de mil novecientos treinta y tres el partido Nazi llega al poder en Alemania y Gabor emigró a Gran Bretaña en donde trabajó en la compañía British Thomson-Houston y posteriormente como académico en el Imperial College de Londres.

En mil novecientos cuarenta y siete inventó la holografía sin embargo hologramas de calidad solo pudieron fabricarse después de la invención del láser en mil novecientos sesenta, pues los hologramas requieren del uso de fuentes de luz altamente coherentes como la producida por el láser.

Probablemente la forma más simple de entender la diferencia entre una fotografía normal y una fotografía holográfica es recordando que en una fotografía normal solamente se está registrando la intensidad de la luz que incide en el detector (normalmente papel fotográfico aunque ahora ya se utilizan detectores digitales que sustituyen al papel), mientras que en una fotografía holográfica se registra la intensidad y la fase de la luz incidente en el detector.

El resultado de esto es extraordinario pues mientras que una fotografía normal solo muestra lo que vemos en ella independientemente de la posición que los observadores tomen, en un holograma lo que el observador mira depende de su posición.

Si el observador  mira desde diferentes ángulos un holograma el objeto también se mostrara visto desde diferentes posiciones pues es una imagen en tres dimensiones.  En todo el mundo se trabaja en novedosos sistemas de comunicación holográficos que rayan en la ficción.  Estos serán parecidos a los mostrados en la serie “viaje a las estrellas” en donde al comunicarse dos personas se verán cada una de ellas frente a la imagen de su interlocutor en tres dimensiones, como si estuvieran allí presentes uno junto al otro. 

No hay duda de que en algunos años nuestros hijos y nietos reirán de los primitivos sistemas de comunicación que actualmente, usando diferentes plataformas, empleamos en videoconferencias con “primitivamente ridículas y minúsculas pantallas planas bidimensionales, en ridículos teléfonos celulares”. Esto último es lo que seguramente dirán los jóvenes del futuro sobre nuestras tecnologías actuales.

En el Museo de Ciencias del Centro de Investigaciones en Óptica en la ciudad de León, hay numerosos ejemplos de hologramas que con alegría y para recordar a Dennis Gabor deberíamos visitar una vez que la pandemia del COVID-19 lo permita.

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