Depresión estudiantil en licenciatura y posgrado

El último número del órgano informativo de la Sociedad Norteamericana de Física (Physics Today 74, 3, 20 (2021)) dedica un espacio para exponer casos que muestran el estrés y depresión entre estudiantes de licenciatura y posgrado de física en instituciones educativas norteamericanas debido al confinamiento causado por la pandemia del COVID-19.

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Por: Vicente Aboites

El último número del órgano informativo de la Sociedad Norteamericana de Física (Physics Today 74, 3, 20 (2021)) dedica un espacio para exponer casos que muestran el estrés y depresión entre estudiantes de licenciatura y posgrado de física en instituciones educativas norteamericanas debido al confinamiento causado por la pandemia del COVID-19.

Testimonios como el siguiente son típicos: “Posiblemente soy un fracaso. Seguramente yo no pertenezco al mundo académico. ¿En qué estoy mal?”. Este testimonio fue dado por un postdoctoral de física teórica cuyo trabajo de investigación se encuentra atascado debido al aislamiento y confinamiento de esta pandemia. Esta persona no tiene hijos que cuidar, lo cual agrava la situación pues al no tener otros distractores se incrementa su sentimiento de culpa, añadiendo: “me sentía avergonzado de mí por sentirme deprimido, difícilmente podía levantarme de la cama”. El decremento en productividad es fuente de ansiedad y depresión.

El impacto de la pandemia en la comunidad académica y científica refleja lo que ocurre a nivel social. El Dr. Lathrop de la Universidad de Maryland afirma que “Sin reuniones espontáneas en mi oficina y en el corredor me siento desconectado de mis colegas”. Parte del problema es que los investigadores por muy competentes que sean en su campo profesional, no están preparados como un profesional en psicología, para aconsejar a sus colegas y estudiantes. Sin embargo, es difícil generalizar pues algunos investigadores están satisfechos con la situación. Un profesor de la Universidad de California afirma: “De hecho me preocupa regresar a la normalidad, el traslado habitual para venir a trabajar era una fuente importante de estrés para mi salud mental y reconozco que actualmente estoy en una situación privilegiada pues tengo una linda casa en la cual estoy confinado y puedo trabajar y enseñar de modo remoto”. Se ha encontrado que los físicos que están particularmente en riesgo son aquellos que deben cuidar y que tienen responsabilidades familiares, así como los estudiantes internacionales que sufren de un fuerte aislamiento aún en periodos normales.

Varios profesores y estudiantes han formado grupos de auto-ayuda que han incrementado notablemente el interés de los estudiantes e investigadores que se sienten abrumados por el confinamiento. Uno de los consejos más importantes consiste en evitar verse uno mismo en las reuniones virtuales por Zoom o cualquier otra plataforma. “Uno debe evitar verse continuamente durante las conferencias” dice la Dra. Horowitz de la Universidad de Nueva York. Ella piensa que muchos estudiantes se sienten mal al pensar que están olvidados, que su comunidad los ha abandonado. En este sentido los mensajes de sus tutores abordando temas técnicos o simples saludos, o incluso chistes de su campo profesional, pueden ser de enorme importancia para su salud mental. En realidad, es también muy difícil para los estudiantes mostrarse “débiles” ante sus supervisores, casi todos quisieran dar la imagen de ser “sobrehumanos”, sin embargo, evidentemente este no es el caso.  Es importante también que los profesores comprendan que no deben comportarse con sus estudiantes como si “nada fuera de lo ordinario ocurre” pues claramente la situación rebasa con mucho a la normalidad.

Al analizar el efecto del COVID-19 varias instituciones han decidido extender las fechas límite para entrega de trabajos académicos y de investigación, así como no realizar evaluaciones para alumnos y brindarles asesoría psicológica profesional. El Dr. Pennebaker psicólogo social de la Universidad de Texas afirma que; “el efecto del COVID-19 ha sido enorme en los niveles de ansiedad de las personas, esto también se puede observar en el hecho de que los comentarios de la gente cada vez son menos lógicos y más estúpidos”.  De hecho, la comunidad científica y académica también está aterrada al pensar en las consecuencias económicas y de financiamiento para la investigación básica de la pandemia. 

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