Opinión

Día Mundial de la Metrología

¿Podría usted imaginarse vivir sin unidades de medida? Para saber si hace frío o calor solo dependeríamos de la percepción individual, la cual sabemos que dentro de cierto rango, es diferente entre cada persona.

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Por: Vicente Aboites

¿Podría usted imaginarse vivir sin unidades de medida? Para saber si hace frío o calor solo dependeríamos de la percepción individual, la cual sabemos que dentro de cierto rango, es diferente entre cada persona. O al ir al mercado a adquirir arroz o frijol usted recibiría un puño cuyo tamaño dependerá de la persona que le despacha. Construir la rueda de una carreta de mulas sería difícil a menos que se conozca con razonable precisión el grueso del eje de la carreta para lograr que este embone correctamente en la rueda. 

Los ejemplos son innumerables y posiblemente como consecuencia de estos  usted estará de acuerdo que vivir en un mundo sin unidades de medida nos llevaría a un mundo bastante primitivo. El cuidado de la salud, el comercio, la ciencia, el desarrollo tecnológico y muchas otras actividades humanas serían muy difíciles o imposibles  en ausencia de un sistema de unidades. Los viajes a la Luna y en la Tierra, la medicina moderna, los sistemas de localización y de comunicación, entre muchísimas otras actividades serían imposibles. La historia de los sistemas de medición es paralela a la historia de la evolución y desarrollo humano. 

De hecho las primeras unidades de medida eran totalmente antropométricas, un ejemplo es el “pie” que era usado desde el antiguo Egipto y que dependiendo del lugar podría medir desde catorce hasta diez pulgadas modernas. Una de las primeras unidades de volumen fue el “buche” o “bocanada”, o la cantidad de líquido que cabe en una boca llena. Evidentemente la bocanada como el pie tenían amplísimas variaciones de región a región dependiendo de quién era la persona de referencia. El “codo” era la distancia que mediaba entre el codo y el final de la mano abierta, en unidades actuales variaba entre 0.45 y 0.52 metros.  De hecho del “doble codo” surgió la “yarda” que eventualmente se definió como tres “pies” contando cada pie con doce “pulgadas”.

Es interesante que la Carta Magna (“Magna Carta Libertatum” o “Gran Carta de las Libertades”) otorgada por Juan I de Inglaterra en 1215 no solo declara por primera vez en la historia humana y muchos siglos antes que otros famosos movimientos sociales, que: “Ningún hombre libre podrá ser detenido o encarcelado o privado de sus derechos o de sus bienes, ni puesto fuera de la ley ni desterrado o privado de su rango de cualquier otra forma, ni usaremos de la fuerza contra él ni enviaremos a otros que lo hagan, sino en virtud de sentencia judicial de sus pares o por ley del reino”, sino también declara que: “en el reino habrá estándares de medida para el vino, la cerveza y el grano”. Sin embargo no es sino hasta 1799 en que se reconoce que un sistema decimal de unidades sería muy superior para la ciencia y el comercio. En 1875 se crea la Oficina Internacional de Pesas y Medidas y la Convención del Metro. Es entonces cuando se producen los patrones de medida del metro y del kilogramo.

El pasado 20 de mayo fue declarado Día Mundial de la Metrología y entró en vigor el nuevo sistema de unidades basado no en patrones físicos materiales sino en constantes físicas universales como son la constante de Planck, la carga eléctrica del electrón, la constante de Boltzmann y la constante de Avogadro. De este modo se garantiza que cualquier medida tomada en la Tierra o en cualquier otro lugar del universo (piense en otro planeta de nuestro sistema solar, en otro sistema solar o en otra galaxia) tendrá siempre exactamente el mismo valor. Finalmente la metrología estandarizó no solamente a todos los países de nuestro planeta, sino a todos los planetas de todas las galaxias, no importa que tan lejanas estén.

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