Opinión

Diálogo imaginario entre Lee Hsien Loong y Andrés Manuel López Obrador

El Primer Ministro de Singapur llega a México para entrevistarse con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, con el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, con gobernadores y  empresarios.

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Por: Enrique Gómez Orozco

El Primer Ministro de Singapur llega a México para entrevistarse con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, con el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, con gobernadores y  empresarios.

Lee Hsien Loong es hijo del padre fundador de Singapur, Lee Kuan Yew, el mejor estadista asiático del Siglo XX. El hombre que llevó a una pequeña isla de 650 kilómetros cuadrados del lumpen tercermundista al primer mundo y más allá. 

Lee Hsien Loong es el tercer Primer Ministro de Singapur desde 2004. Gobierna la pequeña isla en una mezcla de pragmatismo occidental con valores del confucionismo oriental. Gobierna bajo la herencia legislativa y judicial del Common Law, heredado de los ingleses y el pragmatismo estratégico moldeado por el liberalismo europeo y norteamericano.

En el encuentro del Primer Ministro de Singapur y el Presidente de México hay muchas diferencias en la visión del mundo y la filosofía política de los dos líderes.

Tomemos algunos ejemplos en una conversación imaginaria de lo que podría preguntar Andrés Manuel López Obrador al líder oriental.

¿Por qué gana usted 2.2 millones de dólares al año si yo establecí un tope de 80 mil dólares como máximo en el servicio público de México para evitar la desigualdad?

Porque en Singapur valuamos el talento y la preparación, el mérito y la eficacia. En Singapur establecimos desde el nacimiento de nuestra nación la buena remuneración de los servidores públicos y la dignidad en su trabajo para evitar la corrupción, atraer talento que, si no lo hacíamos, se iría a las empresas privadas al no recibir la retribución en función de mérito y competencias. La meritocracia es la piedra de toque en nuestro sistema político. Un ejemplo sencillo fue la instalación de aire acondicionado en todas las oficinas públicas por nuestro clima tropical.

Establecimos un ingreso de al menos dos tercios de un salario comparativo en las empresas privadas, aún así, el CEO de la banca nacional como el DBS, Development Bank of Singapore, gana unas cuatro veces lo que recibe el Primer Ministro. El banco DBS tiene el primer lugar de la banca digital, y es considerado uno de los 10 mejores bancos en el mundo.

En Singapur las empresas se manejan con criterios profesionales de competencia y competitividad, independientemente de que su capital sea privado o del Estado. La competencia por banqueros de clase mundial o ejecutivos de primer nivel, obliga a las empresas estatales a pagar salarios competitivos en la lucha por atraer talento internacional. 

Para obtener los mejores resultados para los ciudadanos de Singapur, quienes son los propietarios del capital, necesitamos ejecutivos y funcionarios que den el máximo resultado. De nada nos servirían líderes mal pagados e incompetentes. Sería lo más costoso para el país. La economía de Singapur está impulsada por inversión pública y privada, administrada con criterios de eficiencia, productividad y honestidad.

¿Cómo lograron crecer al 8% anual promedio durante 40 años consecutivos?

No fue nada fácil. Enfrentamos desde 1965, cuando nos expulsaron de la Federación Malaya y nacimos como país independiente, múltiples amenazas, tanto económicas como políticas y sociales. Lo primero fue construir una economía firme. Teníamos el 14% de desempleo y la dependencia de la presencia militar inglesa. El ingreso por habitante era de 400 dólares. Hoy logramos US $56,000. 

Sufríamos la amenaza de Indonesia con la “confrontación” y el interés de su líder Sukarno de intervenir en nuestros asuntos internos. Existía la ebullición de la guerrilla comunista y los partidos de extrema izquierda, a quienes anulamos con políticas de apoyo social. A los sindicatos los unimos con los empresarios para definir estrategias salariales justas y adecuadas para el crecimiento y la competitividad.

Enfrentábamos la desconfianza de Malasia, que tenía más o menos el mismo ingreso y la animadversión de su comunidad musulmana dominante. Establecimos un ejército propio con la ayuda de Israel a pesar de estar rodeados de países musulmanes.

Sobre todo, usamos una buena parte de los ingresos de los trabajadores y las empresas en ahorro e inversión. Así pudimos lograr con el tiempo la mejor infraestructura y la construcción de vivienda para el 85% de los ciudadanos. Sabíamos que la estabilidad política dependía de la pertenencia, de la unidad y respeto mutuo de razas y religiones.

Impedimos la segmentación y legislamos la mezcla obligatoria entre ciudadanos de origen chino, malayo, hindú y de otras razas y creencias. En Singapur no hay guetos ni zonas segregadas, salvo los barrios históricos que hoy son un atractivo turístico. El respeto a las diferentes creencias religiosas está garantizado por ley.

¿Cómo eliminaron la corrupción que fue el azote durante la colonia inglesa hasta 1959?

Decía el líder fundador, Lee Kuan Yew, que la corrupción sería imposible erradicarla porque es parte de la naturaleza humana, lo que podíamos hacer es eliminar la impunidad. Por eso nuestro partido, el PAP, o Partido de Acción Popular, decidió que todos sus miembros vistieran de blanco cuando llegaron al poder. Era un juramento de pulcritud y honestidad. Hemos gobernado durante 60 años con la divisa de la probidad ante todo. Hubo corrupción y puede haberla: se castiga sin concesiones. Ahora luchamos por estar entre los cinco países menos corruptos del mundo y lo logramos, en compañía de Dinamarca, Suiza y los otros países nórdicos. Una buena medida fue asegurar salarios dignos y competitivos a todos los funcionarios públicos, para que hicieran carrera, para que los puestos gubernamentales fueran una aspiración de los profesionistas más preparados.

¿Cómo lograron tener siempre los tres primeros lugares en educación, matemáticas, ciencias y lenguaje en los exámenes de Pisa establecidos por la OCDE?

Trabajamos mucho en el proyecto educativo de nuestro país. Establecimos que había diferencias entre aptitudes, talento y competencias. Enfocamos a cada joven a realizar su potencial dependiendo de sus capacidades. Desde la primaria vigilamos una educación laica multicultural de calidad, donde el educando sería nuestro objetivo primordial. La evaluación es el mapa para mejorar la calidad de forma permanente. Sin ella estaríamos perdidos. El inglés como idioma oficial evita la segregación, nos abre las puertas del mundo y favorece la identidad nacional.

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