Opinión

Diatriba contra la inteligencia

Cuando se nos dice que la única opción es la que vende López Obrador comienza el hundimiento de las libertades.

Avatar del

Por: Enrique Gómez Orozco

No hay mas que un progreso, el progreso en libertad; todos los demás cambios y sucesos que ocurren en el universo son adelantos únicamente cuando favorecen la expansión de la libertad, José Ortega y Gasset

Cuando se nos dice que la única opción es la que vende López Obrador comienza el hundimiento de las libertades. Pensamos y comparamos: Cuba y Venezuela tienen una sola sopa. Esos pueblos, que no son sabios, viven en la miseria de la libertad y sin posibilidad de progreso salvo el de una rebelión.

Por eso es trascendente que los intelectuales de la Nación se pronuncien en contra de la concentración de poder en una sola persona. Treinta de ellos, de alta talla sugieren que la oposición construya una alianza para contrarrestar a Morena y como respuesta López Obrador inicia una diatriba en contra de quienes disienten. Los acusa de corruptos o de formar parte del pasado oscuro del PRIAN. Un discurso cada día más desgastado.

El mismo Presidente muestra en su mañanera el desplegado publicado el miércoles en Reforma. Enrique Krauze, Gabriel Zaid, Jorge Castañeda, Roger Bartra y otros 26 profesionales del pensamiento expresan así su disgusto con el rumbo del país. Saben que el camino de López Obrador es el de la autocracia, el de la perdición.

Ignora López Obrador que las ideas y el conocimiento pueden tanto o más que la demagogia. Tampoco parece recordar que la joven democracia se construyó en la pluralidad y con la participación de muchos de los firmantes: José Woldenberg, por ejemplo, tuvo bajo su mando el Instituto Federal Electoral. Enrique Krauze y Gabriel Zaid fueron compañeros entrañables de Octavio Paz y de Daniel Cosío Villegas, el gran historiador que se rebeló ante Echeverría.

Cuando meditamos en la historia del país, tenemos muchos ejemplos de pensadores que recuperan y recrean lo mejor de la identidad nacional. No sólo los políticos dieron forma a nuestra México, también pensadores como José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Samuel Ramos o Carlos Fuentes alumbraron el camino. Vieron con catalejos de una educación superior lo mejor de los mexicanos y nuestro futuro plural y democrático.

El Presidente convierte en costumbre mañanera insultar a todos: no importa que sean intelectuales de trayectoria intachable o empresarios nacionalistas cuyo único “pecado” fue no apoyarlo a él. Desprecia la inteligencia y la aportación de los ilustrados. Cada día se aleja más de la vocación democrática que construimos en el país con tanto esfuerzo. Porque nadie, absolutamente nadie surge de sí mismo. López Obrador debe a Ernesto Zedillo la institucionalidad del respeto a la primera alternancia; a Vicente Fox  la enjundia para terminar con el sistema priista al que él perteneció en principio. Sólo dictadores como Mussolini, Hitler, Pol Pot o Fidel Castro, quisieron destruir todo el pasado para convertirse en autócratas de diferente calaña. Los hombres sabios como Mandela, construyen a partir de lo que reciben, sin llorar ni culpar de todo al pasado.

A lo largo de los casi 20 meses del sexenio, vivimos una increíble ineptitud en la administración pública. Espanta. El país no crece y escasea la inversión; los recursos se dilapidan sin ningún criterio de productividad; cuando llega la pandemia, el Presidente escoge el peor de los caminos: el fetichismo, la negación y luego una austeridad suicida. Por eso quienes tienen el oficio de pensar, piden a los ciudadanos formar un bloque opositor. Ellos son mucho más sabios que el imaginario “pueblo sabio”.

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?