Diego debe ir a China

Mientras debatimos el neoliberalismo que tanto combate López Obrador, en Guanajuato no hay que hacer caso de la retórica y buscar inversión. Bien hace el gobernador Diego Sinhue Rodríguez en salir a China y al mundo para atraer empresas al estado.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Mientras debatimos el neoliberalismo que tanto combate López Obrador, en Guanajuato no hay que hacer caso de la retórica y buscar inversión. Bien hace el gobernador Diego Sinhue Rodríguez en salir a China y al mundo para atraer empresas al estado. 

China representa una oportunidad enorme porque el país asiático se convertirá en pocos años (2028) en la economía más grande del mundo. Superará a los Estados Unidos con la explosión de crecimiento logrado en lo que va del siglo. Un ejemplo sencillo: después de la crisis del 2008, los chinos apostaron doble sobre su crecimiento. Ampliaron su crédito e invirtieron en 13 aeropuertos internacionales y 20 “metros” o transportes públicos en las ciudades más grandes. No es por ser malinchista pero aquí crecimos el metro de la CDMX con la Línea 12 que se fracturó. 

Por si fuera poco desarrollaron trenes ultrarrápidos para conectar a las ciudades importantes como Beijing y Shanghái. Invirtieron tanto que a veces se les pasaba la mano y creaban ciudades que hoy nadie habita. Mientras tanto, en México destruimos el aeropuerto de Texcoco y construimos trenes que no irán a ninguna parte ni servirán para mucho; al tiempo que el gobierno está obsesionado con producir petróleo y electricidad con carbón y combustóleo, en China fijan una meta de equilibrio en emisiones para el 2060. Lo van a lograr antes. 

En otra ocasión podríamos revisar el secreto del éxito de China para producir la mayor riqueza en la historia de la humanidad. También repasar cómo han sacado a sus mil 400 millones de habitantes de la desesperanza y la pobreza con las más portentosas herramientas: el capitalismo y el neoliberalismo. Lo que nos interesa hoy es plantear por qué la estrategia de atraer inversión china es la correcta. 

En Estados Unidos hay una gran fricción política interna porque no quieren quedarse atrás y van a bloquear la competencia “desleal” del gigante. No pueden competir con el llamado “precio china”. Están espantados por el avance tecnológico de su rival. Además, los chinos producen tan barato que nadie puede competir con ellos. 

Si nuestro vecino eleva sus muros comerciales para defenderse, el camino al mercado norteamericano es México. Y si nuestro estado invierte en atraer una o varias empresas chinas, seguro que otras vendrán, tal como sucedió con las industrias japonesas. El chiste es que una se anime para que muchas otras encuentren el camino. 

La llamada 4T canceló los organismos de atracción de capitales cuando quitó a ProMéxico y eliminó gastos para ir a ferias, exposiciones y otras reuniones donde tradicionalmente se promovía el turismo y la inversión. Siempre con excelentes resultados. 

Guanajuato debería tener varias representaciones comerciales y de atracción de empresas en China. Ubicar a agregados en Shanghái y Shenzhen sería un éxito. El mejor ejemplo es el de Manuel Fernández, representante de Guanajuato que trajo miles de millones de dólares en inversión de fábricas de autos y sus proveedoras que las acompañan. Fernández le costó “cacahuates” al Estado comparado con la transformación de los últimos años. Hay que conseguir a dos o tres expertos y ubicarlos en Asia. Esa sería una de las mejores inversiones que pueda hacer Diego. México rompe récord de exportaciones, tan sólo en 2021 podría acercarse a los 400 mil millones de dólares. Algo nunca soñado y ancla fundamental de nuestro sistema político económico. 

(Continuará)

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